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BORGEN; POLITICA Y MEDIOS EN TRES SERIES DE FICCIÓN BORGEN; POLITICA Y MEDIOS EN TRES SERIES DE FICCIÓN julio molisano reporte24
06
Septiembre

BORGEN: POLITICA Y MEDIOS EN TRES SERIES DE FICCIÓN Destacado

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Publicado en Informacion General

LA PRIMERA TEMPORADA DE BORGEN SE ESTRENÓ EN 2010 Y CAPTURÓ A LA AUDIENCIA EUROPEA. HOUSE OF CARDS PERMANECE EN NETFLIX Y THE WEST WING FUE EDITADA EN DVD.

AL PIÉ DE LA NOTA UN CAPITULO ENTERO DE LA SERIE

Producida por la televisión pública danesa (DR), la primera temporada de Borgen se estrenó en 2010 y capturó a la audiencia europea. En 2012, DR confirmó la realización de dos nuevos ciclos, mientras que los guionistas, el director y la protagonista ganaron el premio BAFTA (que otorga la Academia Británica de Cinematografía) en sus rubros respectivos. En Argentina, acaba de concluir la emisión completa por Sundance Channel (DirecTV). A propósito del debate en torno al papel que juegan las corporaciones de medios en los procesos democráticos y de los puntos de contacto con House of Cards y The West Wing, Borgen vuelve a ser noticia en los principales foros de televisión.

Según consignó Tiempo Argentino, el primer episodio comienza tres días antes de las elecciones en Dinamarca. La disputa es entre el Partido de la Libertad (la derecha liberal gobernante) y el Partido Laborista (aspirante a sustituirla). "Como pasa siempre en la política danesa, la lucha es por el centro", explica Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen a quien vimos en la película Después de la boda), líder de los "Moderados". Esa mujer de, más o menos 40 años, casada, madre de dos niños, sospecha que "los daneses tienen hambre de cambio, aunque no saben exactamente hacia dónde". De hecho, ella misma parece no estar segura de qué dirección tomar.

Sin embargo, dejará trazado el camino al retirarle el apoyo al laborismo, tras la decisión del candidato de ese partido, de repatriar a los asilados políticos iraquíes. La negativa de Birgitte a retroceder en esa postura, precipitará una crisis sin precedentes (¡bienaventurados sean los daneses!), que pondrá en rojo las encuestas: "Las escuchamos, pero no nos dejamos que dicten nuestra política", será la réplica de Nyborg.

A diferencia de House of Cards y The West Wing que naturalizaron el tráfico de influencias y chantajes entre la corporación política y las corporaciones de medios hasta indiferenciarlas.

Como no podía ser de otro modo, la cadena TV1 (la más grande de esa Dinamarca que imagina Borgen, a imagen y semejanza de la verdadera), organiza un debate preelectoral con los líderes de todos los partidos. Esa noche, Birgitte va a torcer la balanza con sus declaraciones: "Me hice política porque alguna vez tuve fuertes convicciones sobre lo que debería ser el mundo. Aún las tengo. Creo que vivimos en una sociedad multicultural por lo que es una pérdida de tiempo discutir cómo evitarla… Creo que es un mito que todos seamos iguales y tengamos las mismas posibilidades… El libre mercado no es la mejor cura para la inequidad social… Debemos inventar una nueva forma de comunicar y de hacer la política."

Aquí hay que abrir un paréntesis para explicar algunos detalles. El Reino de Dinamarca (según Gallup, el país menos corrupto del planeta y "uno de los mejores para vivir") está integrado por un territorio continental, Groenlandia y las islas Feroe. Desde mediados del siglo XIX, el sistema de gobierno es la monarquía constitucional. Esto quiere decir que, aunque hay una reina (Margarita II), el poder ejecutivo está en manos del consejo de ministros multipartidario, presidido por uno de ellos que actúa como "primero entre iguales". En síntesis: el gobierno se basa en el consenso.

Volvamos a la ficción. Birgitte es elegida Primera Ministra (PM). No obstante, así como Borgen recrea las tensiones que sacuden el Palacio de Christiansborg (cede de los poderes del Estado, cuyo apodo popular da título a la serie), también desvía la cámara hacia la reportera Katrine Fønsmark, conductora estrella de TV1. Desde allí, va a interpelar la ligereza con la que un canal de TV depone el rigor informativo y la ética periodística, para sucumbir a la primicia y el escándalo, aún a costa de hacer peligrar la gobernabilidad. Desde esa perspectiva, se aluden el derecho de la sociedad a recibir información confiable, la obligación del cronista de preservar sus fuentes, el interés de los servicios secretos en vulnerarlas, la libertad de prensa y la autocensura.

Una tercera línea argumental, se ocupa de Kasper Juul, encargado de la comunicación y las relaciones con la prensa de la PM. Se trata de un operador eficiente, liviano de escrúpulos y excedido en secretos al que, a menudo, su jefa debe reprobar: "Usted vende nuestras políticas, pero yo las hago, ¿entiende?"

Yendo del Palacio al living, Borgen detiene su foco en la vida privada de la PM. Desde la preocupación por el excedente de kilos, hasta la inconveniencia de que el esposo retenga acciones de una empresa que fue favorecida por el gobierno, sirven para poner en primer plano las transformaciones que, a lo largo de la serie, van a reformatear el carácter de la protagonista.

A diferencia de House of Cards y The West Wing que naturalizaron el tráfico de influencias y chantajes entre la corporación política y las corporaciones de medios hasta indiferenciarlas, Borgen se permite establecer una distancia crítica respecto de esa circunstancia. A través de un relato despojado de espectacularidad, logra triangular política, medios y comunicación en el mismo engranaje dramático. A veces Birgitte y Katrine, otras Birgitte y Kasper van a alternarse como contrafiguras complementarias. Cuando la PM aplique pragmatismo para satisfacer los intereses de la comunidad ("Gobierno también para los que no me votaron"), quedará enfrentada a una periodista que, por defender la verdad, tendrá que renunciar a su empleo. En cambio, cuando sea el asesor de prensa el que manipule los hechos para convertirlos en una arenga emotiva, la PM romperá los papeles para avivar la conciencia del ciudadano danés.

Por primera vez en la historia de la TV, la actualidad política ficcionalizada altera las mediciones de audiencia. Habrá que prestar atención al "fenómeno". Porque no es lo mismo que encabece los créditos una televisión pública, a que lo haga una mega empresa de entretenimientos, probablemente, asociada a las propias cadenas informativas.

Visto 1528 veces Modificado por última vez en Domingo, 06 Septiembre 2015 19:16
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