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16
Noviembre

Flor Peña: "Me divierte reírme de los estereotipos" Destacado

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Publicado en Informacion General

Por juan manuel strassburger/La actriz festeja sus 40 años con desopilantes imitaciones en tevé y a punto de viajar a Carlos Paz con el espectáculo Casi diva.

Flor Peña llegó a los 40. Y, según dice, los cumplió para seguir haciendo lo que quiere, lo que más le gusta. Y sin mirar a quién. "Yo busco todo el tiempo la libertad", le cuenta a Tiempo Argentino justo el día de su cumpleaños, con la torta aguardando a un costado. "Mientras lo que haga no implique ningún malestar en un tercero, me realizo ejerciendo esa libertad que, ojo, no es cagarse en todo. No entiendo la libertad de esa manera. Pero mientras la única afectada sea yo, no hay nada que deje de hacer", dictamina.

Después de haberse jugado fuertemente por el kirchnerismo, de aceptar ir al Bailando... por El Trece, pese al malestar de muchos de esos kirchneristas, de renunciar intempestivamente al magazine con Mariano Iudica (para el disgusto de Ideas del Sur) y de, el último año, encarar una serie de desnudos para la revista Caras y para Tu cara me suena (Telefe), el reality donde jugó a ser Jennifer López en su último video hot, que la mostró alegre y divertida con su cuerpo para el disgusto de los más pudorosos (ver recuadro), su apuesta ahora es estrenar Casi diva en Carlos Paz, un espectáculo donde retrata su propia imposibilidad de alcanzar el mismo estatus divo de una Susana, una Moria o una Flor de la V (por nombrar tres casos paradigmáticos) y al mismo tiempo se ríe de eso.

"La idea era sólo armar el espectáculo y después ver qué hacer con eso", dice la actriz. "Pero surgió la oportunidad de Carlos Paz y nos pareció una linda aventura. Porque es una aventura ir en plena temporada con toda la competencia de espectáculos que hay. Ese folklore de quién es primero, segundo o tercero. Entonces me dije: probemos Casi diva con gente que no sea de la Capital. Hay algo muy lindo en la gente del interior", explica Flor.

Y amplía: "Hace poco, cuando estuve girando con Vale todo, recibí mucho afecto de la gente del interior. Entonces, me dije: ¿por qué no?, ¿por qué no probar a ver qué pasa en Carlos Paz? Entonces, allá vamos. Y no con un espectáculo hecho a la ligera, para ver 'qué onda', sino pensado con mucho respeto hacia el público. Pensá que yo vengo de hacer cosas muy lindas en teatro, me gané varios premios, trabajé con los directores más prestigiosos del país, no sabría cómo apostar a algo que no fuera bueno. Después, la gente puede apreciarlo o no. Ese es otro tema. El resultado final no lo podemos saber. Pero sí puedo decir que hay trabajo, hay disciplina."

–¿Por qué "casi" diva?

–Porque me divierte reírme de los estereotipos. Pienso que no deberían existir; lo único que hacen es tratar de encorsetarnos. Entonces, con Casi diva lo que hago es reírme del divismo, de querer ser un divo y no poder lograrlo. Una obra que se pregunta: ¿qué significa ser diva?, ¿significa ser más talentosa?, ¿significa que te vaya mejor?, ¿estar en boca de todos? Mi respuesta, por el momento, es que se trata de un estatus del cual ni siquiera me interesa experimentar. Ponerme en diva implicaría cumplir con una serie de requisitos que no estoy ni cerca de poder cumplir nunca (risas). Lo que tengo para dar es lo que sé hacer.

–¿Estás conforme en cómo sos considera en el medio?

–Sí, aunque no me gusta que me llamen "la comediante". Y no porque no pueda serlo, de hecho, hago muchas comedias, pero no es lo único que hago. Me parece una manera demasiado simple de nombrar a alguien. Sí creo que soy una actriz que puede hacer muchas cosas.

–Igual, algunos aspectos de diva tenés: sos un personaje del cual se escucha y se opina mucho lo que tenga para decir o hacer. Y cuando te pasa algo hay reacciones en contra o favor...

–Sí, pero son cosas del afuera, del lugar donde la gente me quiere poner. No son cosas mías. La verdad es que nunca me construí como diva. Y si te fijás, lo mismo pasa con lo popular o lo gracioso. No hay forma de construirte como popular, como "graciosa". Te pasa o no te pasa. Por eso me río de las construcciones. Lo de querer hacer determinadas cosas para poder convertirte en algo. En la obra me pasaba que no sabía cómo abordar a una diva. Me decían: tenés que tener un perro chiquito en brazos y tenés que tener una Louis Vuitton. Parámetros y objetos que nunca tuve.

–Y no te molesta...

–No, para nada. Estoy recontra bien sin tener nada de todo eso. Pensá que a mí me gusta ir al súper en zapatillas. Me gusta no peinarme. No maquillarme. No tener todo ese trabajo de tener que ser una diva, que me hace acordar al capitalismo: eso de de tener que reinvertir todo el tiempo para poder mantenerte en el mercado. Con el divismo pasa parecido: tenés que alimentarlo constantemente para no perderlo.

–¿Una puesta a prueba de esa libertad fue cuando tomaste una marcada posición política pero también cuando decidiste participar del Bailando... pese al malestar o la desilusión de esos sectores kirchneristas que te habían abierto los brazos?

–Sí, porque hay mucha gente que vive con tan poca libertad que no puede comprender la libertad del otro. Cuesta entender que el otro por ahí hace lo que tiene ganas. Si hubiera tenido una estrategia, seguramente no hubiese hecho nada de todo eso porque supuestamente no me convenía. Pero no me muevo por estrategias.

–¿Y cuál sería tu apuesta a la libertad hoy?, ¿tus recientes desnudos, por ejemplo?

–Sí, por ejemplo. Demostrar que la mujer puede elegir qué hacer con su cuerpo y que eso no es cosificarse. Porque hay un malentendido que es creer que cosificarse es ser libre con tu cuerpo. No, cosificarse es dejar que el hombre haga con vos lo que no querés que haga. Pero si vos querés hacer un desnudo artístico, ¿cuál es el problema? Entonces, yo hago determinadas cosas porque tengo ganas y porque soy curiosa, simplemente por eso.

–¿Y cómo tomaste las críticas por jugar a mostrar tu cuerpo?

–Lo que pasa es que el que no vive con libertad necesita opinar sobre la libertad del otro. Juzgar. Y yo me río mucho de eso. Los miro y pienso: ¡cuánto más felices si pudieran no estar tan pendientes de la vida del otro!

–Sí, porque la coherencia no es hacer siempre lo mismo sino hacer lo que querés, sin afectar a un tercero. En mi caso: hacer comedia cuando quiero, opinar de política cuando quiero o desnudarme cuando quiero. Eso es muy distinto a tener un pensamiento y cambiarlo radicalmente, a que hoy me escuches decir blanco y mañana negro. Eso es otra cosa. Por supuesto que todos tenemos derecho a cambiar de opinión. Pero en esos casos hay que hacerse cargo. Hay que reconocer que cambiaste de opinión. Pero si la opinión es la misma y lo que cambió es el volumen o el tono de voz de esa opinión, bueno, ahí no cambiaste, seguís siendo coherente con lo que pensás.

–Los personajes populares suelen contar con una especie de antena del humor social que los advierte de "lo que está pidiendo la gente". ¿Sentís que en este momento habría una cierta necesidad de reírse más y discutir un poco menos?

–Sí, porque por momentos las cosas se ponen muy densas y uno tiene que tratar de alivianar un poco. «

Festejo y amor

De novia desde hace casi dos años con Ramiro Ponce de León, un abogado salteño que conoció en el casamiento de un amigo en común, Flor Peña parece haber encontrado "el amor después del amor", tras el fin de su relación con el músico Mariano Otero, padre de sus dos hijos. "Nadie pensó que íbamos a durar. Ninguno daba dos mangos por nosotros, ¡y mirá ahora!", le dijo a Susana en su living, feliz con su presente

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