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21
Marzo

EL CEPO PORTEÑO Y EL SUEÑO DE LA DERECHA Destacado

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Publicado en Politica

CUALQUIER SEMEJANZA DE LO QUE PODRÍA HACER EL PRO DE ACCEDER AL GOBIERNO NACIONAL NO SERÁ UNA COINCIDENCIA.

Por Alejandro Robba /Debemos preguntarnos si está bien levantarle el precio a los dichos de Mauricio, que es Macri, sobre su idea de levantar urgentemente lo que él considera un cepo cambiario. No obstante, nos respondemos, podría ser un buen ejercicio para el debate económico electoral que todavía no está recorriendo la recta final. Pareciera que para el líder del PRO, los controles a la compra-venta de divisas son vejatorios, porque se estaría vulnerando algo parecido a un derecho humano fundamental.

Es cierto que el gobierno nacional a fines del año 2011, reforzó esos controles –algunos ya existían– y aplicó mayores restricciones a la compra de divisas para atesoramiento y turismo. Pero también es verdad que la medida se tomó para evitar la corrida que los sectores concentrados le "regalaron" a la presidenta después de haber ganado las elecciones de segundo mandato con más del 54% de los votos. Había hablado el pueblo, ahora le respondían los poderes fácticos. La corrida se llevó una parte importante de reservas del BCRA, pero el gobierno evitó la devaluación del peso que estos sectores propiciaban.

Cabe destacar que esos controles se han ido flexibilizando con el paso del tiempo, a medida que se estabilizaban las reservas en el BCRA y se proyectaba que menores regulaciones no iban a poner en riesgo la estabilidad cambiaria. Durante estos años, se establecieron normas precisas para la compra de divisas destinadas a turismo en el exterior y para atesoramiento, estableciendo montos a adquirir como proporción de los ingresos declarados por los contribuyentes, con el único requisito de estar al día con las agencias oficiales de recaudación. No parece una tortura impropia de países democráticos, priorizar el uso de un bien (dólares) que no se produce en Argentina y del que depende fuertemente la estabilidad y el crecimiento de la economía.

Vayamos a una comparación con un hecho de la historia económica reciente para entender la Operación Chau Cepo. Recordemos que en los años ochenta se bombardeaba constantemente con la diatriba en contra las empresas públicas que desembocó en las privatizaciones de los noventa y que perjudicaron principalmente a los sectores de menores ingresos: menos servicios públicos y más caros. Como sabemos el remedio fue peor que la enfermedad y en el medio algunos vivos se llenaron de plata.

El nuevo canto de sirena es eliminar completamente las regulaciones a la compra de divisas y, como en el caso privatizaciones, las consecuencias no serán iguales para todos los argentinos. Los pocos que puedan podrán adquirir más dólares, pero la gran mayoría recibirá el mazazo del ajuste. Como si esto fuera poco, otro de los anuncios –el más preocupante– ha sido que si Macri es elegido, el BCRA no operará más en el mercado único y libre de cambios, con el objetivo de que la cotización del dólar dependa sólo de las fuerzas de demanda y oferta del mercado. Ambas medicinas suenan mucho a la cirugía mayor sin anestesia que sentenciaba Menem, minutos después de haberse olvidado del salariazo y la revolución productiva prometidos en la campaña de 1989.

Lo que en realidad está anunciando Macri sin decirlo es una enorme devaluación del peso apenas asuma con la excusa de que no fue él sino el "mercado" quien la ejecutó. De paso, le echa la culpa al gobierno anterior por la herencia recibida y a otra cosa. ¿Pero que sería esa "otra cosa"? La historia argentina demuestra que la inestabilidad cambiaria y las megadevaluaciones en muy pocos casos fueron antecedentes para una etapa posterior de crecimiento económico sostenido, salvo pocos casos en que ese aumento del PBI fue a costa del bolsillo y del empleo de los trabajadores y de los sectores más desprotegidos.

Por el contrario, la estabilidad cambiaria –como ha demostrado la última etapa económica del país– es un factor fundamental para alcanzar un sendero de crecimiento con inclusión. La devaluación oculta que propone Macri tiene por objetivo impulsar un proceso inflacionario que destruya los salarios reales, impactando negativamente sobre el consumo interno, el nivel de actividad y, en última instancia, determinará la suba del desempleo, porque no habrá políticas anticíclicas que compensen este viaje sin escalas a la recesión.

Esta corrida y el posterior ajuste hecho sin querer queriendo, servirá para disciplinar a los trabajadores y para recomponer las ya altas ganancias empresariales: único objetivo de la devaluación. Y aquí el tema se pone lindo si lo asociamos con la obscena cena convocada por el PRO en la Rural para recaudar fondos de campaña, donde cada comensal debió pagar $ 50 mil para comer con Mauricio. Entonces sí se entiende todo. No están preocupados por el pequeño ahorrista, sino que eliminar las restricciones a la compra de divisas, en el menú de los comensales de la Rural, no es otra cosa que habilitar el "Viva la Pepa" para que amigos y aportantes dolaricen sus ganancias y las fuguen sin tener que rendirle nada al Estado. Por otro lado, no sería ilógico suponer que a muchos de los invitados del PRO los encontremos en la lista de evasores que fugaron a través del HSBC, miles de millones de dólares oscuros a cuentas en Suiza.

Un dato a tener en cuenta es que esta semana se supo que en Brasil, Aécio Neves principal oponente de Dilma en las elecciones del año pasado y parceiro ideológico de Mauricio Macri, fue quien recibió la mayor proporción (1200 millones de reales) de donaciones de empresarios cariocas que figuran en las listas del HSBC. Volviendo al PRO, su otro objetivo económico a partir de la eliminación de todas las restricciones, será preparar el terreno para agilizar la vuelta al endeudamiento externo del país.

De muestra basta un botón o mejor dicho una Ciudad. Cuando Macri asumió a fines de 2007 como jefe de gobierno porteño, la Ciudad tenía un pasivo público de U$S 458,1 millones, monto que por "magia PRO" alcanzó los U$S 1904,3 millones a fines del 2014, es decir que su deuda medida en dólares se triplicó (316%). Como el PBI se incrementó menos (168%) en el mismo período, la relación deuda/PBI se acrecentó, a contramano del proceso de desendeudamiento que siguió el gobierno nacional para el país en su conjunto. Esta situación se agrava aun mas, debido a que la elección macrista ha sido por endeudamiento mayoritariamente con el exterior –el 98% de los compromisos financieros asumidos por el gobierno de la Ciudad están en moneda extranjera o en títulos atados al valor de esa divisa. Este sistema de descalce de monedas es el mismo que funcionaba en épocas de la Convertibilidad y todos sabemos cómo terminó. No obstante, se podría justificar la deuda en dólares si contribuye al desarrollo económico y social de los porteños a través del financiamiento de obras de infraestructura que tendrán beneficios en el largo plazo, pero debían realizarse rápidamente. Pero parece no ser este el caso.

No solamente la mayor parte de la deuda se destinó a gastos corrientes y no de capital, sino que el cepo de la deuda se da en el marco de una subejecución presupuestaria crónica (es decir, no logra gastar los ingresos que recauda año a año), que ronda los $ 7000 millones en los siete años de gestión. Por el lado de la deuda del estado nacional, un trabajo que examina la evolución de la deuda en 47 economías de todo el mundo reconoce que Argentina fue reconocida como el país con menor nivel de deuda en relación a su producto. En efecto, un informe de McKinsey Global Institute (MGI) halló que tras siete años de haber estallado la burbuja de las hipotecas subprime, todas las grandes economías tienen hoy niveles de endeudamiento mayores, por lo que el ratio de deuda global sobre PBI sumó 17 puntos en este período.

El total de deuda de Argentina cayó en ese mismo lapso, 11 puntos porcentuales respecto de su PBI, en gran medida debido al desendeudamiento provocado explícitamente por el actual proyecto político. La política de sobreendeudamiento externo de la Ciudad es la sospecha que se abre cuando Macri nos habla de eliminar controles y de liberar el precio del dólar oficial.

Por lo tanto, a estar atento, porque cualquier semejanza de lo que podría hacer el PRO de acceder al gobierno nacional, no será una coincidencia, sino que está vivito y coleando en su gestión en la Ciudad –el verdadero cepo de deuda de los porteños– y estaremos en presencia de un endeudador serial que irresponsablemente podría llevar a los argentinos hacia los caminos tortuosos de la deuda externa, proceso al que a partir del 2003, todos le hemos dicho NUNCA MÁS.

Visto 1803 veces Modificado por última vez en Sábado, 21 Marzo 2015 15:26
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