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19
Julio

 

 

EL JEFE DE GABINETE AFIRMÓ QUE "DE NINGUNA MANERA VAMOS A ACEPTAR QUE HOY HAY MÁS INFLACIÓN QUE EN LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL KIRCHNERISMO".

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, admitió que en la Argentina vienen "meses de más contracción y mayores dificultades", pero aseguró que el Gobierno mantendrá el rumbo económico actual. Además sostuvo que los niveles de inflación no pueden compararse con los últimos años del kirchnerismo, pese a que un informe de la Universidad de Avellaneda (UNLAV) muestra que los precios escalaron en mayor proporción con el macrismo.

"Vamos a meses de más contracción y mayores dificultades claramente. Sufrimos un shock y estamos afrontando una tormenta", enfatizó el funcionario. En declaraciones radiales, Peña reconoció que el Gobierno había fijado "metas demasiado ambiciosas en el principio de la gestión", sobre todo con la inflación, y "en otras cosas que transmitieron un excesivo optimismo o una excesiva facilidad para resolver problemas estructurales".

No obstante, aseguró: "de ninguna manera vamos a aceptar que hoy hay más inflación que en los últimos años del kirchnerismo, cuando había cepo cambiario, debilidad institucional y precios deprimidos, que lo único que generaron fue la destrucción de nuestra matriz energética".

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Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda muestra que la inflación ya subió un 115.1% desde diciembre de 2015, superando en más de 15 puntos porcentuales el 99,3% acumulado en los últimos 31 meses de la gestión anterior.

"Hay que entender que estamos haciendo el esfuerzo correcto. Entendemos las dificultades y las angustias de la gente, pero estamos convencidos que éste es el camino para desarrollarnos a largo plazo y salir de fracasos estructurales", enfatizó el funcionario.

Para Peña, el Gobierno quiere lograr que la economía sea "más normal, más competitiva", y destacó que, para ello, "hoy somos menos sojadependientes que antes". "Diversificamos la matriz productiva y eso nos permitió - gracias al crecimiento del maíz, el trigo y la carne- disminuir el impacto de la sequía", remarcó.

Y añadió: ""veníamos de un modelo de crecimiento basado en el consumo y pasamos a un modelo de crecimiento basado en la inversión y la exportación". Además, rechazó la posibilidad de volver a aplicar retenciones: dijo que "una economía como la nuestra crece exportando. No hay antecedentes de un país que le cobre tributos a la exportación. La baja de retenciones ha permitido diversificar nuestra matriz productiva".

"El camino de ir eliminando ese impuesto que no existe en casi ningún país del mundo es el adecuado", concluyó.

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17
Julio

FIEL A SU COSTUMBRE, EL EQUIPO ECONÓMICO DE CAMBIEMOS PROFUNDIZÓ EL ENDEUDAMIENTO DEL PAÍS. EN JUNIO, HABÍA ADJUDICADO $ 55.753 MILLONES.

El Gobierno colocó deuda por 44.955 millones de pesos en Bonos del Tesoro Nacional (BOTE) a tasa fija con vencimiento en el 2020, informó hoy el Ministerio de Hacienda. El monto se adjudicó a un precio de corte de $1.019,50 por cada $1.000, lo cual representa un rendimiento en base semestral anualizado del 26%, informó esa cartera.

En junio último, en una licitación similar el Gobierno ya había adjudicado BOTE 2020 por $ 55.753 millones, por lo que, con la licitación de hoy, ya habrá en circulación BOTE 2020 por un total nominal de $ 100.708 millones.

En la licitación del mes anterior la tasa de corte fue del 26% nominal anual, lo cual representa una tasa interna de retorno efectiva anual de 27,69%, levemente por encima de la tasa que debió pagar hoy el gobierno.

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El bono devengará intereses a la tasa nominal anual del 26% y se pagarán por semestre vencido los días 21 de mayo y 21 de noviembre de cada año hasta la fecha de vencimiento, según las condiciones de la licitación.

Los bancos pueden utilizar este tipo de bonos como parte de la suba de encajes que determinó recientemente el Banco Central.

El Ministerio de Hacienda podría utilizar parte de estos fondos para pagarle al central las letras intransferibles y este a su vez utilizar esos fondos en el rescate de Lebac, que se realizará mañana.

17
Julio

EL BANCO CENTRAL TENDRÁ UN NUEVO VENCIMIENTO DE LETRAS. ADEMÁS, EL INDEC DIFUNDIRÁ LA INFLACIÓN DE JUNIO, QUE PUEDE SER LA MÁS ALTA DEL AÑO.

Agencia NA/El Gobierno enfrentará su segundo "supermartes" ante el multimillonario vencimiento de Lebac. Mañana el Banco Central intentará renovar la mayoría de $ 529.320 millones en Letras, la segunda más alta hasta ahora, que equivale al 50% del stock. Además, el INDEC difundirá la inflación de junio, que puede ser la más alta del año.

Los analistas del mercado esperan que el vencimiento de Lebac no será renovado en su totalidad y que el BCRA deberá convalidar las altas tasas que tiene estos instrumentos.

En junio, el Central había renovado sólo el 60% (unos $ 308.473 millones) de un vencimiento de Lebac por $ 514.779 millones, pese a subir la tasa a un récord de 47% anual para el plazo más corto.

El BCRA viene tratando de aplanar la curva de rendimientos para convencer a los inversores de migrar hacia Lebac de mayor plazo. Las tasas de las letras a junio en el mercado secundario cerraron el viernes último en 40%, mientras el retorno de los títulos que vencen en octubre alcanzó el 38,75.

Por su parte, la inflación que se espera que difunda el INDEC, estaría en el 3,5% ó 4%, y alcanzaría en el primer semestre al 15%, la proyección que realizó el gobierno para todo el año, hasta que debió dejarla de lado en medio de la corrida cambiaria.

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En la administración del presidente Mauricio Macri se esperan con preocupación los resultados de este martes por su repercusión en el panorama económico futuro. El dato podría llegar al nivel más alto de los últimos dos años, en un contexto en el que el alza de precios se encamina a cerrar el año con un piso del 30%, el doble de lo proyectado por el gobierno a principios de año.

La suba más alta había sido en abril del 2016, con 6,5%, y le sigue un 4,2% en junio de ese mismo año. A fin de 2018, el Gobierno deberá lograr un alza de precios inferior a ese techo para poder cumplir con sus compromisos frente al FMI, para poder recibir las partidas de crédito que todavía faltan ser desembolsados. La estimación del Gobierno, que figura en el acuerdo con el Fondo, espera una inflación de entre 25% y 32% para este año, con lo que deberá realizar grandes esfuerzos para lograr esa meta.

La suba de precios de junio se vio acelerada especialmente por el traspaso a precios de la devaluación en alimentos y bebidas. En el segundo semestre del año quedan pendientes actualizaciones tarifarias en el transporte y los servicios públicos, y el resto de la devaluación que todavía no pasó a precios, más el incremento de combustibles, en medio de una economía con menor actividad y baja en la demanda del consumo.

15
Julio

EL ACUERDO CON EL FMI AGRAVARÁ LA SITUACIÓN PORQUE SUS EXIGENCIAS IMPLICAN UN MAYOR RECORTE DEL GASTO DE CAPITAL Y UN INCREMENTO EN LA DEUDA DEL TESORO.

Camila Barón/A pesar de la promesa del presidente Mauricio Macri de llevar a cabo “el plan de infraestructura más ambicioso de la historia argentina”, los intereses de la deuda han sido el componente del gasto con mayor incremento durante su Gobierno. Mientras el gasto de capital se reduce, el pago de intereses de la deuda ya supera en un 60% a las inversiones en lo que va del 2018. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) agravará la situación en doble sentido: sus exigencias implican tanto un mayor recorte del gasto de capital como un incremento en la deuda del Tesoro.

Cambiemos pactó con el FMI a desarmar el FGS y despedir trabajadores

2015 a 2018: lo que más creció fue la deuda

De acuerdo con los datos publicados por el Ministerio de Hacienda y Finanzas, el total del gasto de la Nación prácticamente no varió en los primeros dos años de gobierno de Cambiemos. Pasó de un 26,4% a un 26,5% del PBI. Por el contrario, su composición tuvo variaciones: se redujeron el gasto en subsidios (-0,8% del PBI), en inversiones (-0,2% del PBI) y en bienes y servicios y salarios (-0,3% del PBI), mientras que se incrementaron los intereses de la deuda (+ 0,9% del PBI) y los gastos en jubilaciones (+0,6% del PBI) y prestaciones sociales (+0,3% del PBI), como producto de la denominada Reparación Histórica y de las acciones orientadas a compensar la caída del empleo y el salario real del 5% en esos primeros dos años.

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En lo que va del 2018, los datos acumulados a mayo muestran que se pagaron $113.160 millones por intereses de la deuda, mientras que el gasto de capital fue de $70.937 millones. La suba en los intereses de la deuda se explica por las sucesivas emisiones que incrementaron el stock de deuda, de un total de 240.665 millones de dólares a fines de 2015 (52,6% del PBI) a 320.935 millones de dólares a fines de 2017 (57,1% del PBI), como consecuencia de la limitación de la asistencia financiera del Banco Central al Tesoro.

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Crisis cambiaria y vuelta al FMI, malas noticias para la inversión

La crisis cambiaria agrava este panorama. Con la mayor parte de la deuda pública está nominada en dólares (68,5% del total a fines del 2017, según la Secretaría de Finanzas), la suba del 50% en el tipo de cambio de enero a junio de 2018 implica un incremento en la cuenta de intereses en dólares que no es compensado por incrementos en los ingresos. El aumento en los intereses de la deuda tiene como contrapartida una mayor necesidad de ajuste de capital, dado que el principal componente del gasto, las prestaciones sociales (60% del total), es rígido y requiere el tratamiento de una reforma en el Congreso. Otros rubros del gasto, como subsidios, gastos de funcionamiento del Estado y transferencias a universidades, están siendo ajustados con un costoso impacto político. De esta manera, el achicamiento del gasto de capital resulta la primera medida disponible para hacer lugar al incremento de los intereses de la deuda, con el recorte en infraestructura de transporte y vivienda como principales rubros de ajuste.

La incapacidad del Gobierno para resolver la crisis cambiaria por sus propios medios y su necesidad de acudir a un salvataje del FMI profundizarán esta tendencia. Entre las condiciones para el desembolso de 50.000 millones de dólares por tres años, el FMI exige, además de déficit primario (antes del pago de intereses) del 1,9% del PBI en 2019 y déficit cero en 2020, eliminar completamente el financiamiento del BCRA al Tesoro y transferir los pasivos del BCRA (Lebacs y Letras intransferibles) al propio Tesoro. De acuerdo con una estimación del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala, la carga adicional de intereses de la deuda sumaría 0,4 puntos del PBI por año durante la vigencia del acuerdo con el Fondo.

Un sendero de ajuste más agresivo para la inversión

Dado que las exigencias del FMI sobre la reducción déficit fiscal se refieren al resultado primario (sin pago de intereses) y no al financiero, el incremento en el peso de intereses de la deuda que resultará de la absorción de pasivos del BCRA no implicará por sí mismo un impedimento para el cumplimiento del acuerdo. Sin embargo, el incremento de los intereses de la deuda seguirá presionando sobre las necesidades de caja del Estado Nacional, sumando mayor presión al gasto de capital.

A esta circunstancia se añade que el FMI estableció criterios de registración más estrictos, que implican considerar los Proyectos de Participación Público Privada (PPP) y los Adelantos a Proveedores de obras de inversión como parte del gasto de capital, lo cual impacta en un gasto primario más alto. Esto es una mala noticia para el Gobierno, que mientras pudo tomar deuda con los mercados privados apostaba a que los PPP compensaran el recorte en la obra pública. Se trata de proyectos en los que las empresas privadas consiguen el financiamiento, realizan las obras y explotan la concesión. El Estado abona luego un flujo de pagos durante el período del contrato (generalmente 25 a 30 años). A contramano de la tendencia mundial, donde los PPP son cada vez menos utilizados como sugiere Martin Wolf, editor del Financial Times, debido a que tienden a mayores costos e ineficiencias operativas en relación con la inversión pública, el gobierno de Cambiemos pretendía compensar el menor gasto público de capital con licitaciones de este tipo de programas.

Sin embargo, en la medida en que el Memorándum de Entendimiento Técnico con el FMI exige contabilizar los PPP como parte del gasto de capital, el Estado no tendrá más opción que profundizar el recorte del gasto de capital como forma de cumplir con las exigencias del Fondo. De acuerdo con una estimación de Ricardo Carciofi, docente de la Universidad de Buenos Aires, el gasto de capital en 2018 será del 1,2% del PBI y para 2019, del 0,6%. Sin duda una cifra incómoda para la discusión del presupuesto 2019, que el Ejecutivo deberá encarar luego del receso, pero aún mayor al ajuste previsto para 2020, que dejaría al gasto de capital en un 0,3% del PBI. Si así fuera, la promesa del programa de infraestructura más ambicioso de la historia acabaría por convertirse, en realidad, en el más modesto.

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