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07
Enero

SE ESPERA UN FUERTE INCREMENTO EN ALIMENTOS

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LUNES 07 ENERO 2019 REPORTE24

LOS EMPRESARIOS MÁS IMPORTANTES DE LA INDUSTRIA DEL ALIMENTO PREPARAN UNA REMARCACIÓN DE MUCHOS DE LOS PRODUCTOS BÁSICOS. LOS AUMENTOS EMPUJARÁN LA INFLACIÓN DE ENERO.

Agencia NA/En el marco de una fuerte recesión económica, diversos empresarios de la alimentación informaron a cadenas de hipermercados, supermercados provinciales, almacenes y centros mayoristas que los alimentos subirán hasta el 15% en las próximos días. La harina liderará las subas, lo cual empujará el nivel de inflación de enero.

Desde los canales consultados por el portal BAE Negocios señalaron que las listas no contienen una fundamentación de los aumentos de precios. La hipótesis principal es que son subas que, para los empresarios, estaban "pendientes" del año pasado, lo que se denomina "inflación reprimida".

La decisión de las empresas nucleadas en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios contradice al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, quien se aventuró a señalar que "en los próximos meses los precios se desacelerarán". La remarcación de bienes tan sensibles como la harina, los fideos y los pañales, más productos de higiene personal, complicarán las expectativas oficiales que esperan una baja de la inflación y consecuentemente, de los precios finales para el consumidor.

La industria alimentaria registró en el 2018 una fuerte caída en las ventas internas, especialmente de la mano de las economías regionales. Además, la utilización de la capacidad instalada se encuentra debajo del 60%, es decir, cinco puntos porcentuales menos que lo que se había registrado en el promedio del 2017.

 

SE ESPERA UN FUERTE INCREMENTO EN ALIMENTOS

06
Enero

DOMINGO 06 ENERO 2019 REPORTE24

CON UN MODELO QUE ESTÁ EN AGONÍA, LOS HOMBRES DE NEGOCIO AHORA APUESTAN A QUE EL BRASIL DE BOLSONARO MEJORE LOS NÚMEROS. QUÉ VA A PASAR EN REALIDAD.

Claudio Scaletta/La economía continúa su derrumbe hacia el abismo. Las cifras de los últimos meses muestran la profundización de la recesión y lo peor todavía está por venir. Las caídas interanuales de dos dígitos se mantendrán durante meses, al menos hasta que se empiece a comparar con el fondo del pozo. No hay esperanzas dentro del actual modelo y los analistas que intentan mirar sin anteojeras ideológicas lo saben.

El macrismo se agotó en abril de 2018 y sólo resta el final de su agonía, una languidez pasajera sostenida con el fúnebre pulmotor del FMI. Los movimientos financieros de corto plazo son irrelevantes, lo que debe mirarse son los indicadores de producción e inversión de la economía real.

Mirando desde fuera el buen deseo es que el macrismo se retire de la escena provocando el menor daño posible. Como ya se dijo en este espacio, hablar de reelección en semejante escenario no es más que una estrategia de supervivencia para llegar a diciembre. Hasta los economistas ortodoxos lo saben. Algunos hicieron mutis por el foro para dejar de pasar vergüenza con sus predicciones falsas, sus inminentes booms inversores (la inversión cayó el ¡25 por ciento! interanual en noviembre según el ITE de la CTA), sus brotes verdes y sus segundos semestres. El resto, los que deben seguir generando informes para vivir, jamás admitirán el fracaso macroeconómico (no así redistributivo) de las recetas de la teoría que pregonan.

También es una cuestión de supervivencia. Optaron por la salida tradicional, decir que un gobierno clasista en favor del capital como ninguno en democracia, lejos de aplicar una receta neoliberal clásica para cuajar con la globalización financiera, es en realidad “socialista”, un panorama que más que anteojeras teóricas revela un grado supino de alienación.

En este escenario de debacle aparecen también algunas anomalías. Por ejemplo llama la atención la resiliencia de una parte de la dirigencia empresaria agrupada en la UIA, la Unión Industrial Argentina. Ya se sabe que allí no habita nada parecido a la mítica “burguesía nacional”, un ensueño del primer peronismo y, en todo caso, un esquivo sujeto a construir por un futuro gobierno popular, aunque a partir de actores nuevos. Se encuentra más bien a la facción más prebendaria del empresariado que tradicionalmente gozó de la mano visible de los subsidios y la protección de mercados, todo sin contraprestaciones en materia de desarrollo, una falta de exigencia del poder político, vale reconocer, aunque los límites sean siempre difusos.

También a la facción que cumplió el sueño oligárquico de volverse terrateniente, lo que no es ninguna rareza, ya que la elite local siempre combinó negocios agropecuarios con manufacturas y, por supuesto, la logística comercial y financiera. Sus principales preocupaciones comunes de política pública fueron y son de manual: bajar impuestos, salarios y mantener privilegios. La idea de un plan de desarrollo es considerada “estalinista”. En la militancia por Cambiemos sólo entrevieron la posibilidad de mejorar la tasa de ganancia, aunque algunos se comprometieran hasta fiscalizando elecciones. Pero no derivemos.

En la UIA existe un creciente malestar entre los empresarios que pierden, y mucho, con la contracción sin fin del mercado interno y entre quienes se ven obligados a recorrer los pasillos de Comodoro Py a partir de una operación de inteligencia que, al principio, parecía de poca monta y sólo orientada a perseguir opositores, pero que hoy amenaza con ser mucho más. También hay malestar entre quienes ven que los precios de sus empresas se desploman sin encontrar piso, un cóctel que hasta podría dar lugar a tomas hostiles por parte del capital especulativo global y, dado el contexto recesivo, a la necesidad de vender parcialmente para no entrar en convocatoria. Para todos estos empresarios cada día se vuelve más evidente que la experiencia cambiemita no es lo que esperaban y que la apertura irrestricta a la globalización financiera es también la globalización de sus capitales, es decir, la amenaza cierta de la profundización de la transnacionalización de la clase de los propietarios.

Por eso la anomalía está en otra parte, en el dato de no aprender de los errores y continuar con las proyecciones optimistas que surgen del análisis a través de la teoría convencional, teoría que acaba de demostrar una vez más su fracaso en la economía local. Por ejemplo, esta misma semana un alto dirigente de la central fabril afirmó que esperaban que el primer año de Jair Bolsonaro sea de potencial gran expansión económica y que, en consecuencia, arrastre a las exportaciones industriales argentinas que tienen su eje en el deficitario sector automotor. Ya es casi una tradición, por no decir un tic, que en Argentina se depositen esperanzas en la reactivación brasileña, lo que conduce la mirada al vecino país y a la pregunta clave: ¿puede crecer el Brasil de Bolsonaro? Aquí también es necesario dejar a un lado las anteojeras ideológicas.

A priori puede decirse que el nuevo ministro de economía, Paulo Guedes, es un ultraortodoxo que ya anunció privatizaciones y una reforma previsional. Esta visión suele ser sinónimo de recortes del Gasto, lo que siempre es recesivo.

Sin embargo para saber qué pasará con la economía brasileña, al igual que en cualquier otra economía, se necesita desmenuzar la evolución esperada de los componentes de la demanda. Una de las primeras noticias que se conocieron fue la baja marginal del salario mínimo. Pero según explicó a El Destape el economista Eduardo Crespo, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro y visitante de la Universidad Nacional de Moreno, sólo se trata de una fórmula de ajuste preexistente basada en una combinación entre la evolución del PIB y la inflación. Como la inflación de 2018 fue menor a la esperada, ello impactó en la fórmula, lo que significó una baja marginal de 8 reales sobre el ajuste que se esperaba.

Crespo destaca otras señales, por ejemplo que se haya anunciado la voluntad de pagar un aguinaldo (13 meses) para el programa “bolsa familia” en 2019, o que la baja de la tasa de interés impulse levemente el consumo con la reactivación de las cuotas, factores que podrían dar lugar a una muy tibia reactivación. Luego, privatizaciones y reforma previsional no significan caída de la demanda en el presente. Incluso los recursos de las potenciales privatizaciones podrían ir a algún tipo de gasto si prima la política sobre la ideología. Estos pocos datos permiten hablar de un crecimiento de 1 o 1,5 puntos para 2019, lo que luego de una caída de 8 puntos entre 2015 y 2016, con una tenue recuperación en los últimos dos años sigue dejando al PIB per cápita por debajo de comienzos de la década.

En principio no debería haber un impacto recesivo del Gasto porque el gran ajuste en Brasil ya se hizo. Lo impulsó Dilma Rousseff, es decir el PT, y en menor medida lo completó Michel Temer. El resultado fue la citada caída del PIB de 8 puntos y la duplicación del desempleo hasta los 12 puntos. Los efectos principales fueron el aumento de la violencia y la emergencia de Bolsonaro. Cuesta imaginar que la clase dirigente brasileña decida profundizar el ajuste y que vuelva a dispararse todavía más el desempleo. Ello significaría un mayor aumento de la inestabilidad social y la inseguridad, con efectos demostrados sobre la sustentabilidad política.

Cualquiera sea el caso, hay un dato que no se prevé: la carroza de un primer año luminoso de la economía brasileña que esperan en la UIA y por extensión la tracción sobre la economía argentina no sucederá.

 

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05
Enero

SÁBADO 05 DICIEMBRE 2019 REPORTE24

EL ECONOMISTA ANALIZÓ EL PANORAMA EN UN AÑO MARCADO POR ELECCIONES.

El economista Orlando Ferreres consideró este sábado que los aumentos de tarifas generarán "más inflación y menos actividad" al argumentar que "no aumentaron los sueldos".

"Genera más inflación y menos actividad porque la gente gana lo mismo. No aumentaron los sueldos y si se tiene que pagar más por los servicios, deja de consumir otra cosa", puntualizó.

Además estimó que ello "se va a notar mucho en el primer trimestre", mientras confió en que "el segundo va a ser mejor y en el tercero se va a normalizar un poco más el tema de aumentos de servicios".

En diálogo con radio La Red, señaló: "Hay que tener un objetivo de precios" y pronosticó que "en el año la inflación va a ser 25 ó 26 por ciento y el tipo de cambio debería aumentar en la misma proporción".

"Eso influye 13 por ciento en la inflación y el resto tiene que ver con los aumentos de servicios y transporte. Pensamos que el salario va a mejorar este año, sobre todo para el momento de las elecciones", indicó.

 

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04
Enero

VIERNES 04 ENERO 2019 REPORTE24

EL INDEC INFORMÓ QUE EL ESTIMADOR MENSUAL INDUSTRIAL (EMI) CAYÓ MÁS DE 13% EN EL ANTEÚLTIMO MES DE 2018. FUE LA SÉPTIMA CAÍDA EN FILA DEL SECTOR.

La crisis no cesa y la recesión se profundiza: el sector industrial se derrumbó 13,3% en noviembre respecto al mismo mes de 2017. La actividad fabril acumuló siete meses en baja.

En el acumulado de los once meses de 2018 en su conjunto, el estimador mensual industrial (EMI) mostró una disminución de 3,8% con respecto al mismo período del año anterior.

¿Cuáles fueron los sectores que lideraron el desplome? Industria textil (-32,2%), productos de caucho y plástico (-17,4%), industria automotriz (-14,8%), productos minerales no metálicos (-10,5%), refinación de petróleo (-6,7%) y la industria alimenticia (-4,0%).

De esta manera, el sector acumuló la séptima baja consecutiva y confirmó de forma definitiva el período recesivo que atraviesa la actividad fabril.

 

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