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07
Mayo

SE TRATA DE LAS CADENAS DE CAPITALES INTERNACIONALES QUE, POR EL DESPLOME DEL CONSUMO, OBSERVAN AFECTADA LA PERSPECTIVA DEL NEGOCIO. LA FRANCESA CARREFOUR, POR EJEMPLO, TRAJO TÉCNICOS PARISINOS PARA ORDENAR LOS NÚMEROS.

¿Inversiones? ¿Expansión? ¿Generación de puestos de trabajo genuinos? Nada de eso. La fuerte caída del consumo -con un descenso en las compras de hasta 8% en abril- y otros factores externos comenzaron a pegar directamente en la perspectiva del negocio del supermercadismo, por lo que las grandes cadenas internacionales analizan dar un paso más en sus procesos de achique que empezaron a principio de año y ahora podrían cerrar sucursales y echar empleados.

Según Letra P, las cifras de ventas en súper e hipermercados que terminan de elaborar las consultoras que trabajan para el sector arrojarían que el gasto de las familias en abril cayó entre 6 y 8%, desplome que se suma a los descensos de enero, febrero y marzo. Por esa razón, las grandes cadenas con casa matriz en el exterior iniciaron procesos de reestructuración para achicarse o, directamente, cerrar bocas de venta.

Según los proveedores, las sucursales de los gigantes empezaron hace tiempo a comprar menos o suspende pedidos de mercadería. Sin embargo, desde ese sector aseguran que, hacia julio, la situación crítica avanzará a tal punto que la francesa Carrefour habla de despedir personal e incluso importó gerentes parisinos para ordenar los números internos.

Jumbo, que ya cerró varios locales en 2016, avanzó en retiros voluntarios en parte de sus tiendas Easy y mantiene fuertes conflictos sindicales en Disco. La estadounidense Walmart estaría evaluando directamente el cierre de uno de sus locales más emblemáticos. “El problema que tienen es que, luego del derrumbe del consumo y lo caras que están las locaciones, no pueden equiparar rentabilidad por metro cuadrado”, describió al mismo portal un ejecutivo de la cámara alimenticia Copal.

¿Cómo planean avanzar los supermercadistas internacionales para continuar con el negocio pero de una forma “más ordenada y rentable”? Jumbo ya viene cerrando sucursales desde hace un año, ya que el año pasado bajo la persiana de 7 locales. En cuanto a Disco (que también es de la firma chilena Cencosud), hay dos o tres locales en la CABA en los que enfrenta duros conflictos gremiales, a los que tanto desde la patronal como desde los trabajadores no les ven buen final. La cadena Easy, del mismo grupo, viene con achiques en el local de Constituyentes casi General Paz.

Según información brindada por proveedores al mismo portal, Walmart, por su parte, evalúa retirarse de la operación en uno de sus primeros y más grandes locales en el conurbano: el de la Autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de Sarandí, mano a provincia. Aseguran que el alquiler del local es caro y las ganancias no alcanzan para cubrir los números.

La situación es distinta en Carrefour, quizá el más grande de todos híper. Los franceses fueron de los primeros en llenar el país de locales, pero evalúan al contexto como desfavorable por varias razones. En primer lugar, la apuesta a los Carrefour Express (pequeños negocios instalados en los barrios luego de la compra de los locales de la extinta cadena Eki) tiene rendimientos dispares. Han alquilado, abierto y cerrado muchos locales en la provincia de Buenos Aires, a la espera de resultados positivos que sólo se dieron en contadas ocasiones y, en esos casos, sí hubo buenos rindes. No obstante, los franceses parecen no estar conformes con algunos factores de la operación en Argentina.

Hace semanas, desembarcó en el país un grupo de técnicos proveniente de París. Incluso trajeron de Brasil a una ejecutiva gala para cumplir con la función de CEO. Se encargaría del reordenamiento, o, algo así como una especie de auditora directa. ¿Cuál es su estrategia? Un plan de retiros, no de cierres de locales. Es decir despidos, disfrazados de “reducciones”, como denominan en la jerga de los proveedores a este tipo de decisiones.

Independientemente de la elegancia y los modales en los planteos y, además, de la cercanía a un Gobierno en cuyo Gabinete habitan hombres originarios del mundo empresarial y de los CEOs, algunos de los ejecutivos no están conformes con el desarrollo del negocio. Ya se lo hicieron saber al Gobierno de Mauricio Macri y hasta le entregaron un informe con quejas por la enorme carga impositiva nacional, provincial y municipal, otro de los factores que juega en contra del repunte.

05
Mayo

LA INDUSTRIA CAYÓ 5,9% RESPECTO A MARZO, DE ACUERDO CON LA CÁMARA DE FABRICANTES.

Reuters/La producción automotriz bajó 15,1% en abril contra igual mes de 2016, de acuerdo a la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). En el cuarto mes del año, la fabricación nacional de vehículos fue de 37.730 unidades, un 5,9% menos respecto de marzo pasado.

En el primer cuatrimestre, el sector produjo 128.635 unidades, un 9,8% menos respecto de las 142.615 unidades que se produjeron en el primer cuatrimestre del año anterior.

El informe de la cámara detalla que el sector exportó 18.571 vehículos; es decir, registró un avance de 6,1 % respecto de marzo pasado, y una baja de 10,3% si se compara con el volumen de abril de 2016.

En ventas mayoristas, el sector comercializó a la red de concesionarios 68.117 unidades. El volumen se ubicó 1,2% por debajo del mes anterior, y avanzó 12,6% en su comparación con abril del año pasado.

Luis Ureta Sáenz Peña, presidente de ADEFA, remarcó que se hace necesario "atender de manera urgente las problemáticas vinculadas a la competitividad, como la alta carga impositiva, los costos logísticos, la mejora de la productividad y la apertura de nuevos mercados para poder contar con una industria sostenible a largo plazo".

28
Abril

CRÓNICAS DEL PAÍS DE LA ALEGRÍA

A pesar de las sustanciales diferencias entre los salarios que perciben los europeos comparados con los ingresos de un trabajador argentino, dos informes periodísticos dan cuenta que acceder a los alimentos básicos pueden cuestan en promedio un 50% más baratos. Mirá el video.

n relevamiento internacional realizado por el diario Clarín reveló que un listado de 27 productos de consumo masivo ya cuesta en Buenos Aires un 8% más que en Nueva York, un 24% más que en París, un 63% más que en Londres y un 68% más que en Madrid. En promedio, el costo es un 50% mayor en Argentina que en las ciudades europeas relevadas.

Según consigna hoy el gran diario argentino, ese mismo combo de alimentos, bebidas y artículos de tocador vale en comercios argentinos $ 1.289, pero en las metrópolis del “primer mundo” analizadas puede bajar hasta los $ 767, convirtiendo los valores en cada caso según el tipo de cambio publicado por el Banco Nación. Ese monto sumó en la capital española, $ 792 en la inglesa, $ 1.043 en la francesa y $ 1.192 en la ciudad estadounidense.

La comparación -relata el artículo- se hizo tomando los precios de productos iguales o similares, tanto en cantidad como en calidad, tal como se ofrecen en las tiendas virtuales de las principales cadenas de supermercados de cada ciudad. Clarín realiza este monitoreo periódicamente desde mediados de 2013 y las diferencias nunca habían sido tan amplias como las detectadas ahora.

Pero no solo Clarín da cuenta de esta realidad que aqueja a los argentinos. l periodista José Viñuela, de Ciberperiodismo, puso al descubierto la estafa que sufren los consumidores con los precios de los alimentos y servicios, con un relevamiento realizado en un supermercado de Valencia, España.

Esta la primera vez que la canasta porteña quedó, por ejemplo, bien por encima de la de Manhattan: en años anteriores la compra acá y allá salía prácticamente lo mismo. Desde 2015, la brecha también creció levemente respecto de Francia y España. Y en el caso de Inglaterra la diferencia se duplicó (la compra salía 31% más, y ahora 63%), en parte porque la cotización de la libra esterlina todavía no se recupera del bajón que tuvo a partir del “Brexit”.

En la competencia con el exterior, la Argentina quedó como la más cara en productos de todos los rubros, aunque los casos más notorios se registraron en artículos de almacén, bebidas, congelados y procesados de carne. Algo que se repite incluso cuando se analizan productos emblemáticos de las mismas marcas multinacionales, con presencia en las góndolas de todas las ciudades.

Destapar una botella grande de Coca Cola sale por ejemplo $ 52 en Buenos Aires, pero en Londres y París vale $ 33, unos $ 31 en Nueva York y sólo $ 24 en Madrid: es decir, menos de la mitad. Con la Pepsi, la relación es de $ 39 en Argentina versus hasta $ 20 de afuera. Un frasco con 100 gramos de Nescafé que en los súper porteños ronda los $ 99 pasa a $ 62 en Gran Bretaña, a $ 57 en Estados Unidos, a $ 55 en España y a $ 46 en Francia. Y el mismo puré de papas Maggi que acá vale $ 38 se vende a $ 26 en España, o $ 20 en las góndolas parisinas.

Similar, un paquete familiar de papas fritas Lay’s cuesta $ 70 cerca del Obelisco, pero se vende a $ 61 cerca de la Estatua de la Libertad, $ 45 en cercanías de la Torre Eiffel y apenas $ 28 en el corazón de Madrid. Si las papas son McCain y vienen en bastones congelados, en tanto, en Europa se compran a $ 43 por kilo, frente a $ 88 de las góndolas “argentas”.

En otro caso notable, para el desayuno, la caja de Zucaritas Kellogg’s cotiza a $ 70 en las góndolas porteñas, pero llega a $ 45 en las londinenses. Y una bolsa con medio kilo de pan blanco marca Bimbo, a $ 68 en Buenos Aires, vale sólo $ 32 en Nueva York, mientras que en Londres se puede comprar un producto similar por menos de $ 15.

¿Cuánto vale una bolsa con 400 gramos de nuggets de pollo? Unos $ 46 en la Gran Manzana y $ 52 en Londres, frente a $ 88 de la capital argentina. ¿Y un litro y medio de agua mineral embotellada? La Villa del Sur está acá a $ 20, el doble que la Evian en París ($ 10) y casi el triple que la Nestlé en Madrid ($ 7,25).

En algunos productos de tocador relevados, la Argentina también resultó imbatible, por lo cara. Por ejemplo, en shampoo para bebés ($ 78 acá, $ 44 en Inglaterra) y para adultos ($ 82 acá, $ 59 en New York), en ambos casos tomando la marca líder.

En frutas y verduras las diferencias halladas fueron menores: comprar en Europa y Norteamérica puede en varios casos ser más caro. En huevos, casi no hay diferencia. Lo mismo que en lácteos básicos como la leche entera de primera marca, que en Buenos Aires ronda los $ 22 el litro (en versión sachet), igual que en Londres y Nueva York, y menos que en París ($ 27). Aunque en Madrid este producto baja a $ 15. Y si se analizan packs de yogures saborizados, los precios argentinos llegan a duplicar a los extranjeros.

Los supermercadistas locales culpan a los “altos costos laborales e impositivos”, así como a la “concentración” de sectores industriales “formadores de precios”.

Lo cierto es que, como resultado, una buena cantidad productos básicos pueden costarle mucho más a un trabajador de un barrio humilde de Buenos Aires que a un acaudalado financista de Wall Street o de la City de Londres. Un detalle: en esas ciudades el ingreso medio casi triplica al de los porteños.

25
Abril

LOS TRABAJADORES LE TRANSFIRIERON U$S 16.000 MILLONES A LAS EMPRESAS EL AÑO PASADO.POR LAS POLÍTICAS DEL GOBIERNO, LOS ASALARIADOS PERDIERON PARTICIPACIÓN EN EL PBI EN 2016, SEGÚN REVELÓ UN ESTUDIO DE LA CENTRAL DE LOS TRABAJADORES ARGENTINOS (CTA).

Noticias Argentinas/Unos $ 256.000 millones en recursos fueron transferidos desde los trabajadores hacia el capital concentrado a lo largo del año pasado. Según un estudio de la CTA, esto se debió a las políticas económicas de Mauricio Macri. La apropiación equivale a unos U$S 16.000 millones e implicó una caída en la participación de los asalariados en el ingreso del 37,4% al 34,3% del Producto Bruto Interno en 2016 con relación a 2015.

Todos estos datos se desprenden del informe de coyuntura del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), dependiente de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que dirigen los especialistas Mariano Barrera, Mariana González y Pablo Manzanelli.

Esa transferencia de ingresos, según el análisis de CIFRA, se produjo por la suma de la devaluación, la quita o baja de retenciones a las exportaciones, el aumento de las tarifas de los servicios públicos, la apertura comercial, la liberalización del movimiento de capitales y la suba de la tasa de interés.

El estudio señala que estas pujas por la distribución del ingreso se dieron en un marco de aceleración inflacionaria durante todo el 2016. Mientras unos sectores aumentaron sus precios relativos por encima del promedio de 41,6%, como el agro (83,9%), la intermediación financiera (60,9%), electricidad, gas y agua (57,4%) y minas y canteras (49,9%), quedaron por debajo de la media la industria manufacturera (39,7%), el comercio (39,6%), transporte y comunicaciones (34,7%) y la construcción (30,5%).

Las causas fueron la caída del consumo (que no se ha detenido), el incremento de los costos de los servicios públicos y la apertura comercial, que sólo en escasa medida fue compensada por la suba del tipo de cambio real.

Esta modificación de precios relativos se desplegó en un marco internacional complejo, caracterizado por la intensificación de la lucha competitiva que se reflejó en una importante caída de los precios de las exportaciones argentinas, que además se reprimarizaron, dice el informe. De este modo, el eje ordenador de la economía argentina se desplazó de la economía real y el consumo hacia la especulación financiera.

El único componente de la demanda agregada que creció en 2016 fueron las exportaciones, pero esto traccionado por las ventas de productos primarios, apuntó el CIFRA. En cambio la caída del salario real y el aumento del desempleo redundaron en una merma del consumo privado y no es exagerado decir que la inversión productiva se derrumbó.

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