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27
Diciembre

INFORME ECONOMICO

El gobierno de Cambiemos exhibe los primeros signos de fractura con la salida de Alfonso Prat Gay del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas. El gran aporte de Prat Gay a la economía argentina fue dejar un endeudamiento histórico, la inflación en 40 por ciento, el índice de pobreza en aumento y la caída del consumo. Los más beneficiados: sectores primarios ligados a granos y oleaginosas, minerales metalíferos y de extracción de gas.

Del “shock de confianza” y la “lluvia de inversiones” a los “brotes verdes” –que luego se secaron– pasando por el “segundo semestre” que nunca llegó. Así fue la gestión de Alfonso Prat Gay al frente del ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas. Comenzó con un optimismo desbordante –casi infantil– que luego mitigó e intercaló con críticas a la herencia. Su figura fue diluyéndose con el transcurso de los meses a la luz de los magros resultados obtenidos.

Al inicio de su gestión su palabra era tenida en cuenta y ostentaba un fuerte protagonismo en todas las áreas económicas, pero los cruces con Sturzenegger, Carrió y, sobre todo, las promesas nunca cumplidas de reactivación consumieron su poder, hasta relegarlo de las discusiones por las modificaciones en el impuesto a las ganancias durante las últimas semanas. A partir de ahora el ministerio de Haciendo lo dirigirá el economista Nicolás Dujovne, que es columnista en La Nación y co-conduce el ciclo “La Odisea” con Carlos Pagni por TN. A su vez, el área de finanzas pasará a tener rango ministerial y Luis Caputo será su titular. “El trabajo sucio está mayormente hecho” había anunciado Prat Gay en junio ante inversores y empresarios en Nuevas York ¿A qué se refería? A continuación, un balance de su año de gestión.

Ganadores y perdedores del año de Prat Gay

En un reciente informe, desde el CESO (Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz) indican que “los sectores primarios ligados a los granos y oleaginosas, minerales metalíferos y de extracción de gas fueron los grandes beneficiarios de la política de precios e impuestos de la actual gestión”. Asimismo, destacan que la mejora de estos sectores no compensa “el impacto en la actividad del derrumbe de la construcción, la industria o el comercio de la mano de la menor obra pública, la crisis de Brasil y el deteriorado consumo popular”. El resultado no es otro que un aumento del desempleo y una pérdida del poder de compra de quienes conservan su trabajo. De acuerdo a datos del INDEC que analiza el CESO, los ingresos laborales de quienes están en la base de la pirámide social perdieron casi un 20 por ciento de su valor.

El diagnóstico del centro que dirige Andrés Asaian, va de la mano con los dichos del ex vice ministro de Desarrollo Social, el Lic. Daniel Arroyo quien en una entrevista al diario La Nación señaló que la pobreza aumenta porque “el principal déficit que tiene esta gestión es no comprender la economía informal: si uno frena la construcción y el rubro textil está tirando a un montón de gente a la banquina”. En ese sentido, aclaró que “los niveles de pobreza de los próximos años no van a estar vinculados al trabajo del Ministerio de Desarrollo Social, sino al del Ministerio de Trabajo y la Secretaría de Comercio”.

Las cuatro estaciones

Verano: Durante el primer trimestre, el gobierno tejió una alianza con el sector agro exportador. ¿El motivo? Macri y sus ministros promovían una devaluación de la moneda y el levantamiento del mentado “cepo” cambiario. Sin posibilidades de colocar deuda en el extranjero por la falta de acuerdo con los buitres, el sector agro exportador se convirtió en la vía rápida para conseguir divisas y evitar turbulencias cambiarias cuando liberaran la compra-venta de dólares. Así fue que en los dos primeros meses de gobierno, los agroexportadores liquidaron más de USD 5.000 millones de dólares (un gran número de productores, expectantes de un levantamiento de las retenciones, habían guardado todos sus granos en silobolsas durante 2015). Eso sí, previamente se había realizado una brusca devaluación del 45 por ciento y una quita de retenciones para todos los granos salvo para la soja, que de todos modos se redujo un 5 por ciento.

Para reforzar la estabilización cambiaria, el BCRA elevó las tasas de las LEBAC, “garantizando que los dólares liquidados se mantuvieran en el mercado local”.

Contrariando los dichos del ministro, quien afirmaba que la devaluación no se trasladaría a precios ya que la economía real se manejaba con el dólar blue, los precios aumentaron considerablemente y deterioraron el poder de compra de los salarios, jubilaciones y asignaciones. Dice el CESO que esto “provocó una merma del consumo interno de entre 8 y 10 puntos porcentuales, que golpeó las ventas empresariales. El ajuste de la obra pública – inicialmente justificado en la necesidad de revisión de los proyectos de la anterior gestión- y la crisis de Brasil, terminaron de enterrar la actividad económica en el primer trimestre de gestión M”.

Otoño: A finales de marzo, Cambiemos obtuvo un importante espaldarazo en el Congreso donde, pese a no contar con mayoría, la oposición le aprobó el acuerdo que habían sellado con los fondos buitres. De esta forma, el sector público nacional y provincial y el sector privado, pudieron volver a colocar deuda en el extranjero. Dice CESO: “El pago a los fondos buitres permitió establecer una alianza con el mundo de las finanzas internacionales. La colocación de deuda externa, tanto pública nacional como provincial y privada, permitió mantener el valor del dólar estable sin restricciones cambiarias y en paralelo a una creciente importación de bienes de consumo”. El plan oficial consistía en que “la estabilidad del dólar junto a la apertura importadora actuarían como disciplinadores de los formadores de precios e, indirectamente, de los sindicatos para lograr contener la inflación”.

Gráfico 1. Emisión de deuda externa en millones de dólares. BCRA.

Gráfico 1. Emisión de deuda externa en millones de dólares. BCRA.

Sin embargo, eso no sucedió y la inflación trepó hasta superar el 40 por ciento interanual. Además, el oficialismo no previó que los tarifazos de luz, gas, agua y transporte público tuvieran un impacto tan fuerte en el consumo interno, que se desplomó y va camino a cerrar el peor año desde la crisis de 2002.

El CESO añade que la “judicialización” de los tarifazos “provocó, además de un elevado desgaste político, que algunas promesas de reducción de impuestos se postergaran en forma indefinida (ganancias, segunda ronda de baja de retenciones a la soja) mientras que la obra pública continuó frenada. Por su parte, la caída de la actividad económica mermó la recaudación y llevó el déficit de las cuentas públicas dos puntos porcentuales por encima del último año de gestión K”.

Invierno: A mitad de año “el equipo económico había cumplido con los principales puntos de su programa. Reducción de impuestos “distorsivos” (retenciones); fin del “cepo” (desregular la compra-venta de dólares) y de trabas burocráticas a la importación (eliminación de DJAI); regreso al “mundo” (pago a los buitres). Ya creado el “clima de negocios” sólo restaba esperar la “lluvia de inversiones” dice CESO. De ahí la frase de Prat Gay “el trabajo sucio está mayormente hecho”.

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Gráfico 2. Despachos de cemento: Despachos mensuales al mercado interno. Asociación de fabricantes de cemento Portland (AFCP).

Sin embargo, las inversiones no llegaron y el mini-Davos dejó más repercusiones mediáticas que inversiones en la economía argentina. Ante el avance del segundo semestre y la pobreza de los resultados, Prat Gay y su equipo comenzaron a mostrar signos de desesperación. Así fue que surgió la definición de “brotes verdes” en relación al aumento coyuntural de los despachos de cemento en agosto. El ministro fue incluso más lejos y llegó a afirmar que “la inflación ya no es un tema”. Desde el CESO explican que esto se debió a que “el repunte había sido el efecto estadístico de las inusuales lluvias acontecidas en agosto del año pasado, que generaron la inundación de gran parte de la provincia de Buenos Aires y Santa Fe. Como las lluvias e inundaciones obligan a interrumpir la actividad de la construcción, el hecho de que este agosto de este año llovió menos, se tradujo en un repunte de los despachos de cemento que nada tenían que ver con una supuesta recuperación de la actividad económica”.

Primavera: Los últimos meses del año muestran que los principales números de la economía son negativos. La construcción acumula una caída de más 13 puntos porcentuales y la industria de casi 5 puntos; el desempleo llega a los dos dígitos en los principales centros urbanos e industriales del país; la inflación no cede y cerrará el año arriba del 40 por ciento, por encima de cualquier paritaria y golpeando a los más desfavorecidos.

Ante este panorama, desde CESO advierten que algunos sectores del establishment, “temorosos de que retorne el populismo”, bregan por un “populismo financiero” en el año electoral que viene. ¿En qué consistiría eso? “En acompañar el retraso cambiario y la apertura importadora sostenidos con endeudamiento internacional” y en reactivar el gasto público e incrementar salarios y jubilaciones por encima de los precios para dinamizar el mercado interno. Sin embargo, las designaciones de Dujovne y Caputo, más bien parecen ser una vía para acelerar el camino ya emprendido (con el FMI socio) que volver sobre los propios pasos y analizar por qué no se han obtenido los resultados esperados. ¿Cambio? Poco y nada.

Fuente: Nuestras Voces

25
Diciembre

CHOCAR LA CALESITA

Por Alfredo Zaiat/El impresionante endeudamiento en pesos y en dólares, en el mercado local e internacional, no derivó en una fiesta económica. El desmanejo en la gestión económica tiene como saldo recesión, fuga de capitales, mayor desequilibrio externo y aumento del déficit fiscal.

La deuda en pesos y en dólares emitida por el gobierno de Mauricio Macri en el mercado local e internacional no suma 44 mil millones de dólares en lo que va del año. Ni serán los 50 mil millones de dólares que calculan analistas para fin de 2016. Hasta el último día de octubre la nueva deuda emitida en once meses de gestión de la dupla Alfonso Prat Gay - Federico Sturzenegger totalizaba 87 mil millones de dólares. Hasta fin de año superaría los 90 mil millones de dólares. Este monto impactante se integra con una cuenta que no se contabiliza en las evaluaciones corrientes pero que debe sumarse para dar cuenta de la magnitud del endeudamiento público: la emisión de Lebac. Es la deuda que está acumulando a mucha velocidad el Banco Central y que es aún más inquietante que la colocada por el Ministerio de Finanzas puesto que es de cortísimo plazo. El actual stock de Lebac está generando pagos de intereses en pesos equivalentes a 1000 millones de dólares mensuales, monto que se acelera a medida que se incrementa esa deuda que se ha convertido en la cadena de la felicidad para el mundo de las finanzas.

Si cualquier analista local o del exterior, ortodoxo o heterodoxo, hubiera planteado antes de las elecciones presidenciales un escenario económico 2016 con la posibilidad de emitir deuda (Nación, provincias, empresas y BCRA), en pesos y en dólares, por un total de 87 mil millones dólares en apenas once meses, no habría dudado de que quien estuviera al frente del gobierno estaría en condiciones de desplegar una fiesta económica y asegurarse el poder por más de un mandato. Pero esa bonanza global no se ha presentado. En lo que va del gobierno de Macri se ha sumado esa inmensa masa de recursos pero la economía se ha sumergido en una recesión fuerte. Y las dudas políticas aparecieron en el amplio dispositivo de propaganda oficial con miras a las elecciones de medio término del año próximo.

En 2017 continuará el festival de la deuda. Un reporte del agente del mercado financiero Research for traders calculó que por el pago de intereses (9217 millones de dólares), el vencimiento de capital (28.520) y el financiamiento del déficit fiscal previsto en el Presupuesto de 4,2 del PIB (23.052) la emisión de deuda será de por lo menos 60.790 millones de dólares.

El saldo en dos años sería entonces de unos 150 mil millones de dólares. El endeudamiento desenfrenado es utilizado por el gobierno para pagar deudas, entregar divisas para la fuga de capitales y para cubrir el déficit gemelo (fiscal y comercial). Respecto al desequilibrio comercial creciente, el endeudamiento facilita el pago del incremento de las importaciones de bienes de consumo final que desplazan a la producción nacional. O sea, los empresarios nacionales que estaban desesperados por comprar dólares sin restricciones ahora lo pueden hacer, pero otros empresarios también lo pueden hacer para comprar en el exterior productos que hunden en la recesión a los empresarios dedicados a la producción nacional. Ambos hoy pueden comprar los dólares que aporta la deuda, aunque sólo pueden estar aliviados los importadores.

La cuenta de APG

Otro informe de Research for traders detalla que el Ministerio de Finanzas a cargo de Alfonso Prat Gay (APG) lleva emitida deuda en pesos por 220.496 millones con Bonos del Tesoro en pesos atados al CER 2020 (Boncer 2020), Bonos del Tesoro en pesos atados al CER 2021 (Boncer 2021), Bonos del Tesoro a tasa fija con vencimiento en 2018, 2021, 2023 y 2026, y Bonar 2018 y 2020 (a tasa Badlar). A un tipo de cambio mayorista de 15,175 pesos representa unos 14.500 millones de dólares.

También colocó deuda en dólares en el mercado local por 5915 millones de dólares en Letras del Tesoro a corto plazo (que ya vencieron cerca de 1200 millones), a tasas de rendimientos en dólares de 3 y 4 por ciento anual.

En plazas financieras del exterior se colocaron papeles de deuda para cancelar la capitulación a los fondos buitre, los bonos para comprar cupones ligados al PIB y los bonos en Euros por un total de 22.080 millones de dólares.

Varias provincias y grandes empresas salieron a buscar dólares luego de que el pago a los buitres abriera las puertas del financiamiento externo. Por esa vía acumulan 12.038 millones de dólares hasta fines de octubre. La orgía del endeudamiento no se detiene. Por primer vez en su historia el Banco Provincia de Buenos Aires salió al mercado local a colocar títulos de deuda en pesos. En primera fila se ubican la ciudad de Rosario, Mendoza, Tierra del Fuego, Entre Ríos y decenas de empresas que están saliendo a buscar financiamiento en el exterior.

El gobierno nacional, provincias y empresas privadas han emitido deuda por 34.118 millones de dólares en el mercado internacional, bajo legislación de Nueva York insistiendo con el pecado de la cesión de la soberanía jurídica a favor de tribunales pro buitres. Hasta fin de año habrá colocaciones por unos 2300 millones más.

De ese modo, la cuenta de deuda de APG (en pesos y en dólares) será de 44.795 millones de dólares en 2016.

La cuenta de FS

Para desalentar la compra de dólares al tiempo que retira pesos del mercado con el esquivo objetivo de bajar la inflación, el Banco Central conducido por Federico Sturzenegger emite Lebac. Al 31 de octubre, el stock de esa deuda de cortísimo plazo era de 685.000 millones de pesos, superior al total de la Base Monetaria de 669.905 millones de pesos (dinero en circulación en manos de público y de los bancos depositados en el BCRA). El monto de esa deuda que crece en forma vertiginoso es equivalente a 45.670 millones de dólares. La cuenta de FS sigue en alza en forma permanente.

Como se adelantó en esta columna en abril pasado, los intereses a pagar en este año por las Lebac serán de unos 200.000 millones de pesos, equivalente a unos 13.500 millones de dólares. En los últimos dos meses de 2016, la autoridad monetaria desembolsará unos 30 mil millones de pesos en intereses de las Lebac, activos que hoy devengan una tasa de 26,75 por ciento anual.

Esas tasas siguen siendo atractivas para bancos e inversores conservadores: poco más de la mitad de las Lebac fue suscripta por empresas y particulares a través de bancos. Las Lebac ofrecen la oportunidad para inversores extranjeros de realizar lo que se denomina carry-trade sobre el peso argentino: ingresar dólares a la plaza local, luego venderlos y con los pesos obtenidos comprar Lebac, para que en un plazo determinado recomprar más dólares con el capital e intereses de esa inversión en pesos. Esta bicicleta es facilitada por la dupla Prat Gay-Sturzenegger porque el primero garantiza la provisión de dólares vía el festival de deuda y el otro asegura la estabilidad del tipo de cambio con una tasa elevada.

Competencia

La disputa por el nivel de la tasa de interés entre Prat Gay y Sturzenegger entretiene a los analistas orientando la cuestión al impacto del elevado costo del dinero sobre la actividad económica. En realidad, la discusión entre ellos oculta detrás de la controversia acerca de la tasa de interés quién de los dos lidera el nuevo gran ciclo de endeudamiento público. Es una pelea que está muy pareja. La competencia además es quién de los dos puede orientar mejor las expectativas de los agentes económicos, tarea en la que ambos no pueden mostrar resultados positivos. El ministro de Finanzas y Deshacienda sólo exhibe una gestión efectiva en emitir deuda y sus declaraciones acerca del repunte de la economía para alentar el consumo y la inversión se derriten ante cada nuevo indicador de actividad. El titular del Banco Central puede mantener el mercado cambiario sin alteraciones por la lluvia de dólares especulativos y la tasa de interés elevada armando una impresionante bola de nieve especulativa. Mientras su estrategia de manipular las expectativas sociales respecto a que la inflación del año próximo tendrá un techo del 17 por ciento no recibe acompañamiento ni de las propias filas del oficialismo.

Esta carrera del endeudamiento seguirá el año próximo de acuerdo al proyecto de Presupuesto 2017 que tuvo media sanción en Diputados.

Carlos Heller (Partido Solidario) argumentó en su rechazo en el debate en el recinto que del total de esa nueva deuda un ínfimo 0,6 por ciento se destinará a Gasto de Capital, el 42 por ciento se dedicará a la amortización de deuda, el 18 por ciento a gastos corrientes (principalmente pago de intereses), un 3 por ciento para aplicaciones financieras y el restante 36 por ciento sin asignación específica. “Algo que ocurre en todos los Presupuestos, aunque en éste llama la atención por su elevado volumen”, indicó Heller. El vertiginoso endeudamiento tiene como contrapartida un incremento muy importante del pago de intereses. La secuencia de ese rubro en el presupuesto nacional es la siguiente:

- 2015: 96.000 millones de pesos

- 2016: 186.500 millones de pesos.

- 2017: 246.629 millones de pesos.

Esta suma equivale al 11,5 por ciento del total de los gastos corrientes y al total del monto de los salarios de la administración nacional del año próximo.

El mejor equipo

Para el mundo de la ortodoxia, el recorrido negativo de la economía en estos meses con elevado endeudamiento es consecuencia de lo que consideraran el error inicial del gobierno de no haber realizado un fuerte ajuste fiscal en el primer año de gestión cuando existía un nuevo liderazgo político. Ahora dicen que el macrismo agudizará aún más el descalabro fiscal con el objetivo conseguir un buen resultado en las elecciones del próximo año. Soportan semejante descalabro de las cuentas públicas sin agudizar críticas por simpatía política apostando a que Macri gane las elecciones de 2017, esperanzados con que luego despliegue un mayor ajuste fiscal en 2018.

Para la heterodoxia, el diagnóstico de la dupla Prat Gay-Sturzenegger acerca de las tensiones que tenía la economía fue equivocado y la estrategia de gestión por consiguiente estuvo desvariada. Indica que la política económica ha estado subordinada a provocar exclusivamente una fuerte transferencia de ingresos hacia grupos concentrados. Para señalar que la recesión, el alza del desempleo y el deterioro social son consecuencia de esa estrategia regresiva en la distribución de la riqueza.

Una y otra lectura analítica acerca del desmanejo económico, que abrió las puertas a una recesión cuya salida por ahora son expresiones de deseos, coincide con un impactante aumento de la deuda que está financiando los desequilibrios provocados y la fuga de capitales. El mejor equipo de los últimos 50 años tiene el mérito de haber chocado la calesita con un endeudamiento record de más de 90 mil millones de dólares en pocos meses.

09
Diciembre

POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, LOS PRECIOS OBLIGARON A LAS FAMILIAS A COMPRAR MÁS CARNES NO VACUNAS. EN 2015 HUBO UN EMPATE: SE COMIERON DE 60 KILOS POR HABITANTE DE POLLO Y CERDO.

Por primera vez en la historia, los argentinos terminarán consumiendo más carne de pollo y de cerdo que de carne de vaca. El año pasado hubo un empate entre la sumatoria de las dos primeras y la vacuna.

En 2015 hubo un empate: se comieron de 60 kilos por habitante de pollo y cerdo (45 kilos del primero y más 15 kilos del segundo), la carne vacuna quedó en un nivel de 60 kilos.

LEER MÁS: Los productores de cerdo, los más perjudicados por la importación con Canadá

Para cuando termine 2016, según empresarios y especialistas citados por La Nación, el pollo y el cerdo le ganarán a la vaca. Ambos cerrarán juntos el año con un consumo de 64,5 kilos por habitante (48 de pollo y 16,5 de cerdo), mientras que la vaca quedará entre 54,8 y 55 kilos.

La avanzada de las carnes no vacunas se debe al precio. Contra un promedio de $ 100 el kilo de los distintos cortes vacunos, el cerdo vale de $ 15 a $ 20 menos. En tanto, el kilo de pollo va de $ 35 a $ 37 en supermercados en la semana, con ofertas de $ 25 a $ 27 los fines de semana.

En la relación carne vacuna-pollo este último gana en más de dos veces en precio. "El mayor consumo de pollo y cerdo es una tendencia que se queda. Es por un tema de precios y también porque el consumidor se acostumbró a comer otras carnes", señaló Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra).

08
Diciembre

RECESIÓN, CAÍDA DEL CONSUMO, FUGA DE CAPITALES Y DESPIDOS MASIVOS RESUMEN EL AÑO DE CAMBIEMOS EN EL GOBIERNO.

Noticias Argentinas/1-Caída del PBI. La recesión se profundizó desde que asumió Mauricio Macri la Presidencia el 10 de diciembre. La actividad se hundió 5,6% en octubre interanualmente, de acuerdo a la Fundación Germán Abdala.

2 - Recesión industrial. La industria local atraviesa una situación compleja, con elevadas tasas de caída. Con un contexto internacional poco favorable, el Gobierno no logra recuperar al sector fabril, que cayó 4,6% en lo que va del año, de acuerdo al instituto de investigación económica.

3 - Disminución del consumo. La demanda interna se estancó y comenzó un proceso descendente y cayó 5,2% en octubre, de acuerdo al mismo instituto.

4 - La "lluvia de inversiones" no llega. Por la recesión económica e industrial, las compañías no apuestan desembolsos para aumentar la producción y tampoco llegan grandes compromisos del exterior. Es por esto que la inversión medida por la Fundación Germán Abdala se retrajo 8,6% interanualmente.

5 - Despidos masivos en el Estado. Desde el arribo de Cambiemos y la creación del Ministerio de Modernización, a cargo de Andrés Ibarra, los gobiernos nacional, provinciales y municipales desvincularon a 70.145 trabajadores, de acuerdo al conteo que sigue CEPA.

6 - Cesantías en el sector privado. De enero a noviembre las empresas despidieron a 162.141 obreros. Las desvinculaciones se aceleraron en los últimos dos meses, pese a que el Gobierno prometía una mejora sustancial en el segundo semestre.

7 - Aumento de la pobreza. El Indec reveló que el 32,2% de los argentinos viven en la pobreza, mientras que el 6,3% se encuentra en la indigencia. Es decir, 8,7 millones de personas ganan por debajo del mínimo necesario para comprar los productos de la canasta básica total, y 1,7 millones ingresan menos que la canasta básica alimentaria.

8 - Fuga de capitales. Desde enero se fueron del sistema bancario argentino U$S 12.613 millones, ante la recesión económica, la devaluación.

9 - La recaudación aumentó menos que la inflación. La caída en la recaudación real de los componentes internos (DGI, que representan un 83% de la recaudación total) acumula desde enero una caída del 6,3% anual, de acuerdo a CEPA.

10 - Se desplomó la construcción. El empleo en el sector alcanzó su nivel más bajo desde 2007. Según un estudio de la consultora IERIC, tuvo un descenso del 11,9% interanual. En apenas un mes ya perdieron su trabajo más de 2.000 obreros. Capital Federal y Santa Fe, los lugares más golpeados.

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