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14
Octubre

TRAS LAS ELECCIONES

El presidente de Bolivia afirmó que no sólo triunfó con más del 60 por ciento de los votos, sino que su fuerza, el Movimiento al Socialismo (MAS), alcanzó los dos tercios de las bancas de ambas cámaras.

Evo Morales: "cuando se presta servicio al pueblo, el pueblo apoya"

“Los opositores planteaban, ‘ojalá que Evo no tenga los dos tercios’, tenemos los dos tercios. Decían, ’ojalá que haya segunda vuelta’, ganamos en la primera”, dijo el reelecto presidente boliviano, Evo Morales, en conferencia de prensa en el Palacio de Gobierno.

Al ser consultado por un periodista extranjero sobre qué significa ganar con la contundencia del 60 por ciento obtenido por Morales, el presidente respondió: "El mazazo se resume en los dos tercios del Congreso", afirmó.

De este modo también aludió a lo que se constituyó en una de las consignas del triunfo, porque en la prensa estatal y afiches, escribieron: fue un MASazo”.

Morales señaló que si bien todavía no hay datos oficiales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), “por primera vez en la historia de Bolivia un movimiento antiimperialista y anticapitalista” como el MAS ganó en Santa Cruz.

Reiteró, como anoche ante la multitud que festejaba en la Plaza Murillo, que ayer domingo “ganó un programa de gobierno, las políticas vigentes y la unidad del pueblo”

“Por primera vez en la historia de Bolivia un movimiento antiimperialista y anticapitalista como el MAS ganó en Santa Cruz"

Un programa de gobierno, dijo, con una propuesta industrialista y orientada a reducir la pobreza, que tuvo el apoyo de los sectores sociales unidos, mencionó a la Central Obrera Boliviana (COB) y a los transportistas, anteriormente en la oposición, y a la confederación que integran las organizaciones afines al gobierno.

Morales también nombró, como parte de esa unidad popular, a la Federación de Juntas Vecinales, que se dicen independientes, e incluso a los colegios de ingenieros y abogados, así como “algún sector empresarial”.

Dijo que, por eso, desde su partido están "muy contentos", reconoció que "no es fácil una nueva reelección" y que la victoria "se debe a la lucha de los movimientos sociales y del pueblo boliviano que supo reconocer los resultados" de su gestión.

"El pueblo sabe reconocer los resultados", dijo el mandatario. "Qué importante habrá sido que la política esté al servicio -hasta eso hemos cambiado-. Cuando se presta servicio al pueblo, el pueblo apoya y la gestión no se desgasta", agregó.

"La gestión se fortalece, nueve años de presidente y ganamos con el 60 por ciento, eso es gestión" dijo, y añadió: "Acá ganó la nacionalización, y esa es la profunda diferencia con algunos países incluso de la región".

Morales señaló que las luchas sindicales, sociales y parlamentarias asumidas en las décadas de 1980, 1990 y parte del 2000 se reflejan actualmente en políticas estatales e internacionales que lleva adelante su gobierno.

"Los resultados de estas luchas ahora se convierten no solamente en políticas estatales, sino también en políticas internacionales", afirmó el mandatario.

En relación al contundente triunfo que obtuvo por parte de la comunidad boliviana en Argentina, señaló: "Me ha sorprendido. En Argentina ganamos por goleada, sé que los dirigentes sindicales cooperaron, como hermanos vecinos que somos", agregó.

Incluso bromeó que los bolivianos residentes en Argentina nos superaron a nosotros aquí, porque obtuvieron el 87 u 88 por ciento de los votos.

Ante otra pregunta sobre sus negociaciones con Chile, ahora con la presidenta Michelle Bachelet, por la recuperación de una salida al mar, el mandatario dijo que “hubo años de dilación”, en lo que pareció aludir también a los diálogos bilaterales con la jefa de Estado chilena en su primera mandato.

Ratificó luego su reclamo ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, pero dijo que “no descarta mantener un diálogo bilateral” con la presidenta Bachelet.

Consultado por si su llamado a trabajar juntos con la oposición en su próximo mandato incluye una amnistía para muchos de sus contendientes, la mayoría fugada del país, afirmó que “no corresponde la amnistía, sino que vayan ante la justicia”, pero sí señaló que Bolivia no quiere “confrontación”.

Con respecto a la posibilidad planteada por el candidato presidencial opositor Juan del Granado de retirarse de la política, porque con algo menos de 3 por ciento de los votos obtenidos podría perder la personería para su Movimiento sin Miedo (MSM), dijo que su ex aliado cometió un “error político” y que “manejarse con exagerada soberbia no sirve en política”.

07
Octubre

La presidenta de Brasil y candidata del PT, Dilma Rousseff, y el socialdemócrata Aécio Neves, que deberán disputar el balotaje el 26 de octubre por la Presidencia, retomaron oficialmente sus campañas con reuniones con gobernadores y dirigentes, mientras esperan que la ambientalista Marina Silva, que quedó tercera en la elección, defina mañana a quién le dará su apoyo.

Rousseff estaba reunida esta tarde en un céntrico hotel de Brasilia con seis gobernadores en ejercicio, cinco electos y cuatro que deberán disputar segunda vuelta, más 12 senadores y los presidentes del Partido de los Trabajadores (PT) y de partidos aliados para analizar el resultado electoral y definir estrategias.

Alrededor de las 15, cuando los gobernadores iban llegando al encuentro coincidían en que lo importante es ver cómo se trasladan los votos donde los gobernadores salieron electos, al balotaje que la presidenta deberá enfrentar el 26 de octubre.

En esa línea, el gobernador reelecto del estado de Bahía, Rui Costa, dijo que desde su lugar buscará “ayudar en todo lo posible para que el electorado se vuelque al balotaje” y comentó los logros del PT en su estado.

Respecto de la definición de respaldo de parte de Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño (PSB), Rui Costa señaló: “La historia de Marina está más cerca del PT que de Aécio” y agregó que el PSB fue aliado muchos años del partido oficialista, lo que entiende debiera pesar en esa definición.

Neves, por su parte, intentó acercamientos con el que fue candidato a vicepresidente con Marina Silva, Beto Albuquerque, quien señaló que sería difícil apoyar al PT después de la campaña de ataques que sufrió Marina.

Además, el candidato tucano (como llaman acá al PSDB) respondió las acusaciones de Rousseff sobre “los fantasmas del pasado” en relación a la política económica cuando los socialdemócratas gobernaron con Fernando Henrique Cardoso. El gobierno de Rousseff, dijo devolviendo gentilezas, representa “los monstruos del presente”.

Además se pronunció a favor de eliminar la posibilidad de la reelección presidencial, si fuera ganador del balotaje, aunque eso lo deberá “resolver el Congreso”, aclaró.

Neves también tendrá una reunión clave mañana en Brasilia con el gobernador reelecto del importante estado de San Pablo, Geraldo Alckmin, estado donde se juega buena parte de la suerte de su elección, y con el gobernador electo de Paraná, Carlos Alberto Richa.

Pero más allá de estos encuentros, una parte importante de la atención de ambos candidatos, está centrada en la decisión que Silva tomará mañana sobre si respalda a uno u otro, aunque no es mensurable cuánto del 21 por ciento de los votos que sacó el domingo la seguirán.

Esta mañana, fuentes de Silva confirmaron a Télam que la ex candidata socialista anunciaría mañana su decisión tras una serie de reuniones.

Sin embargo, luego el equipo de prensa de la ecologista envió un comunicado donde aclaraba que mañana se reunirá con el Consejo Nacional del PSB, también en Brasilia, y luego con el Partido Red Sustentable (Rede), al que pertenecía antes de reemplazar al fallecido Eduardo Campos en el PSB. De modo que tanto su decisión como la del partido se conocerán recién el jueves.

En la nota, Silva explica que los resultados de las elecciones “reflejan una posición de insatisfacción con las condiciones existentes en Brasil expresando deseos de cambio”, y anuncia que este miércoles la coalición de partidos aliados al PSB definirán posición frente al balotaje.

Ante los titulares que hoy publicaron los principales medios de comunicación de Brasil, críticos con el gobierno del PT, donde ya dan como un hecho el respaldo de Silva y del PSB a Néves, Télam consultó con fuentes de la campaña socialista que aseguraron que “hoy se puede especular con cualquier cosa, lo cierto es que mañana anunciaremos a quién se apoyará, si a Rousseff, si a Neves o a ninguno”, agregaron. Luego llegó la noticia de que se pronunciarán recién el jueves.

Las mismas fuentes adelantaron que podría ocurrir que Silva se desligue de la decisión que tome el conjunto del PSB y se pronuncie de manera personal en una postura, o hasta se defina en un apoyo desde el partido Red Sustentable (Rede).

El domingo, la ecologista en la conferencia que dio con los datos del escrutinio instalados, aclaró que su apoyo sería para quien esté más cerca del programa de gobierno que pensaba llevar adelante ella junto a Campos, y que ese es su compromiso.

Ayer, analistas consultados por Télam advirtieron que la candidata podría ser neutral pese a todas las especulaciones que se manejan, tal como lo hizo en 2010, cuando también salió tercera, en las elecciones que terminaron definiendo Rousseff y José Serra, en otro clásico del PT y PSDB.

La campaña para Rousseff continúa con una gira en el nordeste, región donde hizo una buena elección, y recorrerá cinco estados en los próximos dos días.

06
Octubre

La presidenta y el socialdemócrata Neves definirán el 26 de este mes, en segunda vuelta, quién de los dos será el próximo mandatario de Brasil, tras haber obtenido 41,39 y 33,78 por ciento de los votos válidos en la primera vuelta electoral de hoy, según datos oficiales.

La presidenta de Brasil y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, se impuso en las elecciones de hoy con casi 42 por ciento de los votos válidos pero no logró evitar la segunda vuelta, en la que competirá con el socialdemócrata Aécio Néves, que obtuvo poco más de 33 por ciento y dejó a la ecologista Marina Silva en tercer lugar.

En un clásico político de los últimos tiempos en Brasil, el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Neves definirán el 26 de este mes en segunda vuelta quién de los dos será el próximo mandatario de Brasil.

Rousseff reunió 41,59 por ciento de los votos contra 33,55 por ciento de Néves cuando se había completado el escrutinio de 99,94 por ciento de las urnas, informó el Tribunal Superior Electoral (TSE) en su sitio de internet.

Detrás quedaron Silva, del Partido Socialista Brasileño (PSB), con 21,32 por ciento; Luciana Genro, del Partido Socialismo y Libertad (Psol), con 1,55 por ciento, y otros siete postulantes, ninguno de los cuales alcanzaba a uno por ciento.

Con ese avance del escrutinio, la tasa de abstención era de 19,39 por ciento de los 142,8 millones de ciudadanos empadronados.

La sorpresa del resultados no fue la necesidad del balotaje sino uno de sus protagonistas. Es que hasta hace tres semanas, la ambientalista que heredó la candidatura cuando murió Eduardo Campos en un accidente aéreo lideraba los sondeos y amenazaba con quitarle el Ejecutivo a la presidenta.

No obstante, en los últimos días, producto de una campaña agresiva por parte de los rivales y de la poca defensa que la propia Silva demostró, su intención de voto bajó hasta dejarla en el tercer lugar, lo que se comprobó hoy, cuando apenas llegó a 21 por ciento.

Por otro lado, Rousseff quién sabía que la definición sería en segunda vuelta, y pese a que hoy cuando votó dijo que no iba a elegir con quién prefería competir en el balotaje, ahora debe rearmar su campaña al tener enfrente a un opositor que había quedado relegado y volvió a aparecer como una amenaza.

“La lucha continúa, una lucha que sin duda será victoriosa, porque es la lucha de la mayoría del pueblo brasileño”, señaló Rousseff, de traje blanco y con la voz tomada a causa de una laringitis, en un hotel de Brasilia desde donde dio una conferencia de prensa alrededor de las 22.

La presidenta agradeció a los candidatos de su partido que sumaron sus campañas a la de ella y a la militancia por darle “calor” en cada ciudad que visitó, pero principalmente dio las gracias a su predecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva. “Sin él, yo no hubiera llegado donde llegué, ni hubiera llegado a realizar el sueño de hacer un Brasil mejor”, remarcó.

En tanto, Neves advirtió tras votar que no sería “sorprendente” si terminaba segundo y subrayó que veía esa posibilidad “con mucha naturalidad”.

“Todos los que puedan dar contribución son bienvenidos; el nuestro no es un proyecto de un partido sino de todos los brasileños que quieren ver al país crecer”, afirmó por la noche, una vez que el escrutinio oficial confirmó su pase a la segunda vuelta.

Pese a que no mencionó expresamente a Silva, Neves sí se refirió explícitamente al PSB al enumerar a las agrupaciones con las que desea aliarse para el balotaje.

En tanto, Silva afirmó que “Brasil señaló claramente que no está de acuerdo con lo que ahí está”, en alusión al gobierno de Rousseff, durante un acto ante correligionarios en San Pablo.

No obstante, Silva no declaró su apoyo ni a Rousseff ni a Neves y dijo que condicionará su decisión al “diálogo” sobre su programa, porque ese es el compromiso que asumió con Campos, y admitió la posibilidad de mantenerse neutral, como lo hizo en 2010, cuando también fue tercera en las elecciones presidenciales pero por el Partido Verde (PV).

Más temprano, también hicieron declaraciones los dos grandes líderes políticos del país, los ex presidentes Lula, del PT, y Fernando Henrique Cardoso, del PSDB.

Lula vaticinó implícitamente que el adversario de Rousseff en el balotaje sería Neves al señalar que “no es posible inventar una candidatura de último momento”, en referencia a su ex ministra Silva.

En tanto, Cardoso fustigó la política económica del gobierno (“Está equivocada y el que va a sufrir es el pueblo”, dijo) y reiteró su opinión de que es “necesaria una unión” entre el PSDB y el PSB para derrotar a Rousseff en el balotaje.

La difusión de los resultados, tanto los de encuestas a boca de urna como los de los cómputos oficiales, se demoró un par de horas debido a los “problemas técnicos” registrados en el sistema electrónico de votación, particularmente en Brasilia, admitido tanto por autoridades del TSE como del Tribunal Regional Electoral (TRE) del Distrito Federal.

Los comicios, en los que además se escogieron gobernadores, senadores y diputados federales y estadales, y concejales, transcurrieron en general con tranquilidad, aunque el TSE reportó la detención de 1.290 personas, entre ellas 80 candidatos, por diversas transgresiones a las normas electorales, y la quema de cuatro urnas en el estado Maranhao.

05
Octubre

ELECCIONES 2014

Más de 142 millones de brasileños deberán decidir este domingo a quién le dan su voto para que lleve adelante el destino del país hasta 2018, luego de una campaña agitada, atravesada por tragedias y acusaciones, en lo que será la mayor elección informatizada del mundo.

El operativo electoral se desplegará por los 26 estados y el Distrito Federal mediante el sistema electrónico que permite evitar las fallas humanas y que precisa los resultados con rapidez.

Así, además de presidente los ciudadanos elegirán gobernadores, senadores y diputados federales y estaduales, además de concejales de cada región.

En estas elecciones se combinó una campaña con cuestionamientos, sorpresas, tragedias con un año de sucesos extraordinarios dentro del país como fue el Mundial de fútbol, que convirtieron a Brasil en un escenario pre electoral convulsionado.

Es que en un año donde las profecías rondaban alrededor del Mundial y de los gastos y posibles protestas y el panorama electoral parecía dividirse entre la actual mandataria que busca su reelección, Dilma Rousseff, y el socialdemócrata Aécio Neves, el accidente aéreo donde murió el tercero en las encuestas, el líder socialista Eduardo Campos, cambió la escena política.

Tras la muerte de Campos y la posterior elección por parte del Partido Socialista Brasileño (PSB) de Marina Silva como candidata (previo al accidente era la compañera de fórmula del socialista) la campaña sufrió un giro total y Silva comenzó a trepar en lo que parecía iba a ser un triunfo sobre Rousseff.

Con su propuesta de poner en marcha una "nueva política", la ambientalista y evangélica, de 56 años, se presentó como una respuesta al deseo de cambio expresado por una parte del electorado de Brasil.

Al mismo tiempo, Rousseff, cuestionada por sus rivales por las denuncias de corrupción en la estatal Petrobras, emitió señales de que en el segundo mandato que busca dictará cambios en la política, endurecerá medidas para “terminar con la corrupción y la impunidad”, y modificará parte del equipo de asesores de su gobierno.

Lo difícil para Silva fue mantenerse arriba y, llegando al final de la campaña, los últimos sondeos de opinión mostraron un fuerte descenso en la intención de voto hacia Silva, y un repunte Rousseff, a la vez que también arrojaron una suba de Neves.

Ahora, cuando el balloaje parecía algo seguro, (en Brasil para ganar en primera vuelta hay que reunir más del 50% de los votos) entre Rousseff y Silva, los estudios especulan con una posible victoria de la presidenta en primera vuelta, o en otro escenario, ubican a Neves más cerca de Rousseff, dejando a Silva en tercer lugar.

Rousseff llevó en estas semanas como bandera sus logros sociales, el programa Mi Casa, Mi vida o el Bolsa Familia que ayudó a que más de 20 millones de personas salgan de la pobreza, aunque deberá enfrentar en un próximo gobierno las demandas de sectores como el estudiantil y el agrario, que continúa con las tomas de tierra en Brasil esperando algún avance en la reforma agraria.

Con críticas, spots, jingles y denuncias mediante, los candidatos cerraron sus campañas en los medios este jueves, y ayer y hoy se dedicaron a hacer caminatas o apariciones públicas pero sin dar discursos y respetando la ley electoral.

La definición sobre el futuro gobierno de Brasil aún puede seguir sorprendiendo y serán los 142,8 millones de electores los que decidirán qué proyecto de país prefieren para los próximos cuatro años.