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03
Mayo

EMPLEOS

La mayoría de las centrales sindicales europeas, con especial énfasis en los países del sur, sufren un importante descenso en la cantidad de afiliados y una pérdida gradual de su capacidad en las negociaciones colectivas como consecuencia de las políticas laborales que han adoptado los gobiernos para hacer frente a la crisis, según publica el diario español El País.

Un artículo escrito por el corresponsal en Bruselas del periódico madrileño que recoge las opiniones de dirigentes gremiales de España, Italia, Portugal y Alemania, da cuenta de cómo la crisis ha perjudicado a los sindicatos del viejo continente, dejándolos a punto de quedar "excluidos del nuevo mapa social".

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), "en 2013 se pudieron contar en las filas sindicales 2,47 millones de trabajadores españoles, 400.000 menos que en 2008".

Esta caída de afiliados, además de mermar sus finanzas, menoscaba a los sindicatos su instrumento de lucha más eficaz, la negociación colectiva: según los datos -aún provisionales- del Ministerio de Empleo español, en 2014 se firmaron 2.440 convenios colectivos, mientras que en 2007 esta cifra ascendía a 6.016.

Para Javier Doz, uno de los dirigentes de la Confederación General de Comisiones Obreras (CC.OO) consultados por el diario, "la reforma laboral de 2012 ha golpeado la negociación colectiva, la herramienta más potente, y ha permitido a los empresarios adoptar cláusulas para desentenderse del contenido de los convenios colectivos".

“Es muy difícil organizar a los nuevos empleados. Muchos de ellos son falsos autónomos o trabajan online y ni siquiera pisan el lugar de trabajo; así es complicado fomentar una cultura de solidaridad”, agrega Doz, y destaca el abuso de la contratación temporal -más estructural en el mercado laboral español- y a tiempo parcial, que ha crecido un 4,35% desde el inicio de la crisis en 2008.

Otro de los entrevistados, Luca Visentini, secretario confederal de la Confederación de Sindicatos Europeos, no duda en señalar a "la troika" (el conjunto formado por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo) como responsable de la situación, por imponer "en los países rescatados estrictas medidas para descentralizar la negociación colectiva, eliminar la normas que permitían su extensión también más allá de los inscriptos al sindicato y reducir el salario mínimo. Los resultados en términos de reducción de eficacia de la acción sindical han sido devastadores".

Portugal sería el mejor ejemplo de esta situación: mientras que en 2008 los trabajadores cubiertos por los convenios colectivos eran 1,9 millones, esa cifra se desplomó en 2012 hasta los 330.000, según los datos de la Dirección General de Empleo y Relaciones Laborales de ese país.

“Las políticas europeas han socavado la negociación colectiva, la afiliación, y las conexiones con el poder político, tres condiciones fundamentales para que los sindicados puedan influir en las decisiones institucionales. Han puesto en marcha reformas cuyo objetivo es destruir las instituciones de del mercado laboral, que impiden extender la protección de los sindicados a los trabajadores con más dificultades”, asegura en la nota Philip Pochet, director general del Instituto Europeo de Sindicatos, centro de investigación financiado por la Unión Europea.

En el Reino Unido mientras tanto, según las estadísticas del gobierno británico, en 2013 los afiliados a la TUC (la confederación que aglutina la mayoría de las federaciones sindicales de Inglaterra y Gales) eran 6,5 millones, la mitad respecto a los 12,6 millones de 1980, y para graficarlo en términos porcentuales, vale decir que apenas 31 de cada 100 trabajadores se encuentran cubiertos por la negociación colectiva.

Respecto de la cantidad de trabajadores afiliados, el caso italiano tal vez sea el más dramático: si bien la cantidad de sindicalizados no baja (en 2013 se mantenía en 6,1 millones de inscriptos), el 40% de ellos son jubilados, un dato relevante en un país que con 154,1 ancianos cada 100 jóvenes, el más envejecido de la Unión Europea, solo después de Alemania.

01
Mayo

DÍA DEL TRABAJADOR

En una jornada que estuvo marcada por el contexto de los comicios municipales que se celebrarán a fin de mes, los manifestantes también pidieron un cambio en las políticas de ajuste neoliberales.

Los principales sindicatos españoles, la Unión General de Trabajadores (UGT,) y Comisiones Obreras (CC.OO) convocaron a los ciudadanos a manifestarse bajo el lema "Así no salimos de la crisis" económica que afecta a España desde 2008.

Los sindicatos pusieron de relieve que los datos de crecimiento económico de España, que en el primer trimestre fue del 0,9%, no se están traduciendo en mejores empleos y reducción de desigualdad sino todo lo contrario, mientras el desempleo ronda el 24%.

La marcha central, que tuvo lugar en Madrid, transcurrió en un ambiente festivo entre cánticos de rechazo a la reforma laboral neoliberal que abarcó el despido y las continuas políticas de ajuste del gobierno del derechista Partido Popular (PP) del presidente Mariano Rajoy.

No faltaron alusiones al último escándalo de corrupción que sacude al PP, el supuesto caso de blanqueo en el que está involucrado el ex vicepresidente económico del PP y ex director del FMI, Rodrigo Rato, quien fue escarchado en pancartas con el mensaje "Hay dinero para Rato".

También fueron protagonistas los trabajadores de Coca-Cola, que con sus chalecos rojos reclamaron su readmisión y la apertura de la planta de Fuenlabrada, después de que la Justicia española anulara sus despidos tras un proceso que duró dos años.

Aprovechando el horizonte de las elecciones, los discursos de cierre de la manifestación estuvieron centrados en las críticas al Ejecutivo, pero también en reclamos concretos como la "una renta mínima garantizada" para las personas que no tienen ingresos, y llamados a votar a favor de un cambio profundo.

"Es evidente que necesitamos cambios políticos, de actores, pero necesitamos cambios de políticas y no van a cambiar si la sociedad española no está movilizada reclamando la restauración de los derechos perdidos, la calidad de nuestro modelo social, la educación, salud, servicios sociales", dijo Ignacio Fernández Toxo, líder de CC.OO.

"Es cierto que así no salimos de la crisis, diga lo que diga el presidente del gobierno, que afirma que España va a ser el campeón del mundo de crecimiento. La expectativa es que en 2018 vamos a tener una tasa de paro (desempleo) del 15 por ciento", prosiguió Toxo.

"¿Todo lo que puede ofrecer es una reducción estadística y además tan raquítica?", se preguntó, al tiempo que subrayó que "de la crisis vamos a salir cuando la gente recuerde los estándares de empleo, se recupere la educación, la sanidad y los servicios sociales".

"Llevamos siete años de efectos demoledores de las política desarrolladas en la Unión europea e impuestas en España, y que llevaron este país a la crisis más prolongada de la historia reciente. ¿Y tiene la desfachatez de decir que sus políticas están sacando de la crisis? , añadió el líder sindical.

"Tenemos que decir alto y claro que hay otra alternativa a la corriente neoliberal que arrasa la Europa democrática", subrayó.

"La deuda griega es impagable, igual que la española". Y Grecia, España y Portugal, todos los pueblos de Europa se merecen otros gobernantes, otro destino", apuntó Toxo, quien también señaló la necesidad de que los salarios españoles recuperen su capacidad adquisitiva.

En la misma línea, Cándido Méndez, líder de UGT, criticó el optimismo de Rajoy cuando habla de la recuperación económica de España. ¿De qué empleos habla el gobierno? Son "empleos volátiles, de escasa calidad, que no generan cotizaciones y con salarios insignificantes", sostuvo.

"Tenemos que exigir un cambio en profundidad. Este tiene que ser el año de cambio", aseguró Méndez, quien reclamo el derecho a "un empleo digno que a la vez genere más derechos".

"Necesitamos un cambio en el modelo productivo. Este debe ser el año de los grandes cambios a favor de la dignidad del trabajo", insistió.

Barcelona fue otro de los epicentros de la movilización del 1° de mayo. Allí, los sindicatos cifraron la participación en 60.000 personas, mientras la Guardia Urbana rebajó el número a 10.000.

Con el lema "Precariedad es explotación. Trabajo y salarios dignos. Más protección social", los manifestantes también marcharon con la mente puesta en las elecciones municipales del 24 de mayo reclamando el fin del ajuste y un cambio en las políticas neoliberales.

El líder de UGT en Cataluña, Josep María Álvareza, destacó que la marcha debía servir para "exigir un cambio político" y para que el nuevo gobierno que salga de las urnas "derogue la reforma laboral".

Al margen de los grandes sindicatos, también se movilizaron la Confederación General del Trabajo (CGT) y la CNT anarco-sindicalista, así como otras plataformas sociales.

La CGT lo hizo con la consigna "Unificando las luchas, hacia la huelga general", y en reclamo de "pan, trabajo, techo y dignidad".

El líder del partido izquiedista Podemos, Pablo Iglesias, participó de una concentración que tuvo lugar frente a la sede de Telefónica en apoyo a los técnicos subcontratados por esa empresa.

"Telefónica es un ejemplo de este tipo de gestión empresarial que cercena los derechos de los trabajadores y, sin embargo, admite en sus Consejos de Administración a personas de dudosa reputación como Rodrigo Rato, Iñaki Urdangarín o Eduardo Zaplana", remarcó.

Mientras los trabajadores y desempleados españoles tomaron la calles, Rajoy, aseguró que "hay mucha gente" que "todavía no tiene empleo", pero "las cosas van mejor. Lo hizo al otorgarle la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo al tenista Rafael Nadal, considerado uno de los mejores deportistas de la historia.

25
Abril

Un fuerte terremoto de magnitud 7,9 grados en la escala Richter sacudió hoy una extensa región en Nepal, India, Tíbet y Bangladesh.

Un fuerte terremoto de magnitud 7,9 grados en la escala Richter sacudió hoy una extensa región en Nepal, India, Tíbet y Bangladesh.

Según un recuento de las autoridades de Nepal, la cifra de muertos se elevó a 1457 en las últimas horas y la de heridos, a 1055, confirmó el ministro de Finanzas, Ram Sharan Mahat, citando fuentes del Ejército.

24
Abril

GENOCIDIO

Autoridades de Armenia, acompañadas por los presidentes de Rusia y Francia junto a enviados de decenas de países, conmemoraron hoy el centenario de la matanza de 1,5 millones de armenios por la Turquía otomana.

Durante un acto celebrado en la capital armenia, Ereván, en el memorial del genocidio, el presidente francés, Franocis Hollande, urgió a la Turquía moderna, la heredera política del Imperio Otomano, reconocer las masacres como genocidio.

"Se han dicho palabras importantes en Turquía, pero hay otras que aún se esperan, para que el dolor compartido pueda convertirse en destino compartido", dijo Hollande ante la audiencia, que incluía también a los gobernantes de Serbia y Chipre y a delegados de unos 60 países.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que su país está firme junto a la ex soviética Armenia, que sigue siendo un estrecho aliado de Moscú en la región.

"No hay ni puede haber justificación para los asesinatos en masa", dijo Putin antes de recibir una ovación de pie de los presentes.

Con un minuto de silencio comenzó la ceremonia por el centenario de genocidio armenio

El mandatario ruso aprovechó su discurso para advertir de los peligros del nacionalismo y la "rusofobia", en una clara alusión al gobierno nacionalista y pro occidental de Ucrania, con el que mantiene una disputa por el conflicto separatista en el este rusoparlante de ese país.

Más temprano, caminando bajo una tenua lluvia, los líderes extranjeros depositaron cada uno una flor amarilla en una corona de flores en el memorial que recuerda a las víctimas, que está ubicado sobre una colina que domina Ereván.

"Estoy agradecido a todos aquellos que están aquí para confirmar una vez más su compromiso con los valores humanos, para decir que nada se olvida, que, después de 100 años, todavía recordamos", dijo el presidente armenio, Serge Sargsian a sus invitados, según informó la cadena BBC.

Pero el limitado número de dignatarios extranjeros que asistieron a la ceremonia evidenció la falta de consenso internacional en torno a los esfuerzos de décadas de Armenia para que las masacres sean reconocidas como genocidio, algo que sólo han hecho una veintena de países, entre ellos Argentina.

La conmemoración anual del 24 de abril recuerda el día en que unos 250 intelectuales armenios fueron arrestados en la entonces Constantinopla, la actual Estambul, en lo que se considera el primer paso antes de las masacres ocurridas entre 1915 y 1917, en los años de la Primera Guerra Mundial.

Se estima que hasta 1,5 millones de armenios murieron en fusilamientos o deportaciones forzadas que comenzaron en 1915 ante los temores de la oficialidad otomana de que los armenios, que son cristianos, se aliaran, como muchos lo hicieron, con la Rusia zarista, enemiga del Imperio Otomano en el conflicto.

La mayoría de los historiadores occidentales consideran las matanzas un genocidio, pero la moderna Turquía lo rechaza vehementemente. Ankara afirma que los muertos fueron 500.000, pero dice que en el marco de una guerra civil desatada por la agresión del Imperio ruso.

En vísperas del centenario, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, insistió en que los ancestros de su nación nunca cometieron un genocidio.

Ayer, la Iglesia armenia confirió la santidad a las víctimas del genocidio en la que se considera el mayor servicio de canonización de la historia.

Hoy, Erdogan y líderes extranjeros de sus antiguos aliados durante la Primera Guerra Mundial rindieron tributo a decenas de miles de personas muertas en la Batalla de Galípoli, desatando acusaciones de Armenia de que el acto buscó restarle atención a las ceremonias en Ereván.

Sin embargo, en un hecho sin precedentes, el ministro turco para los Asuntos Europeos, Volkan Bozkir, asistió a una misa en una iglesia armenia de Estambul para conmemorar las masacres, mientras que Erdogan reiteró sus "condolencias" a los descendientes de las víctimas.

"Nuestros corazones siguen completamente abiertos a los nietos de los armenios otomanos alrededor del mundo", dijo el presidente turco en un comunicado.

Unos 100 manifestantes realizaron una marcha por Estambul, exigiendo al gobierno que reconozca el genocidio.

La manifestación, convocada por grupos de derechos humanos turcos e internacionales, se hizo frente a una antigua prisión donde fueron encerrados los intelectuales y líderes de la comunidad armenia el 24 de abril de 1915.

En Ereván, cientos de miles de personas participaron de una procesión hacia el memorial del genocidio -el monumento más visitado del país- llevando velas y flores para depositarlas bajo la llama eterna.

Desde Nueva York a París y Beirut, miles de miembros de la enorme diáspora armenia generada por las matanzas también recordaron el centenario.

Decenas de miles de libaneses de ascendencia armenia marcharon por Beirut desde una iglesia armenia hasta un estadio de fútbol donde se celebró un servicio religioso.

Unas 500 personas asistieron a una misa en la catedral armenia de San Juan en Jerusalén, mientras que otras 200 se manifestaron frente a la embajada de Turquía en Jerusalén este.

En Teherán, más de 1.000 personas protestaron frente a la embajada turca, con pancartas que decían "Reconozcan el genocidio armenio" y "Turquía, no lo niegues".

En Bulgaria, el Parlamento reconoció hoy por primera vez el asesinato masivo de armenios, pero evitó utilizar la palabra genocidio.

En Alemania, desafiando la previsible ira de Turquía, el presidente Joachim Gauck condenó ayer las masacres como un genocidio, convirtiéndose en el primer funcionario alemán en hacerlo.

Además, el Parlamento alemán comenzó a debatir hoy una resolución apoyada por el gobierno en la que se define los hechos como un genocidio.

La semana pasad, Ankara llamó a consultas a su embajador en Viena luego de que los diputados de Austria aprobaran otra resolución que usó la palabra genocidio.

Anoche, el presidente estadounidense, Barack Obama, condenó la "terrible carnicería" de los armenios otomanos pero volvió a evitar referirse a los hechos como genocidio.

Este mes, Ankara también llamó a consultas a su embajador en el Vaticano luego de que el papa Francisco describiera las matanzas como "el primer genocidio del siglo XX".