R24 EN VIVO

HIPERDIGITAL PARA REPRODUCTOR

03
Abril

Fue durante la misa de Jueves Santo. Por la tarde dará una misa y lavará los pies de doce presos

El Papa Francisco celebró hoy en el Vaticano la misa de Jueves Santo y recordó a los sacerdotes que no pueden ser "pastores con cara de vinagre, quejosos ni, lo que es peor, aburridos", durante la homilía de la misa Crismal en la basílica de San Pedro.

La misa de hoy también rememora "el día de la institución del sacerdocio" y por ello la homilía del papa, como en anteriores Jueves Santos, estuvo dedicada a los consejos para los sacerdotes y a la "belleza" del cansancio por dedicarse a los fieles.

El papa Bergoglio explicó cómo todo este servicio y cercanía a la gente cansa, pero, señaló, "es cansancio del bueno, cansancio lleno de frutos y de alegría".

"El pueblo fiel no nos deja sin tarea directa, salvo que uno se esconda en una oficina o ande por la ciudad en un auto con vidrios polarizados", aseveró.

Pero a pesar de esta fatiga, el papa indicó a los sacerdotes que no pueden ser "pastores con cara de vinagre, quejosos ni, lo que es peor, pastores aburridos". Y reiteró la necesidad de pastores "con olor a oveja" y "sonrisa de padre". "Nada que ver con esos que huelen a perfume caro y te miran de lejos y desde arriba", agregó.

Francisco inició su homilía con una confesión: "Sabéis cuantas veces pienso en el cansancio. El cansancio de todos vosotros. Pienso mucho y rezo por ello a menudo, especialmente cuando el que está cansado soy yo".

"Nuestra fatiga es preciosa a los ojos de Jesús, que nos acoge y nos pone de pie", aseguró el papa en la primera ceremonia del llamado "Triduo Pasqual", el periodo de tiempo en el que los católicos conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Francisco repasó los deberes que deben cumplir los sacerdotes y después añadió que además hay otras tareas como "construir un nuevo salón parroquial, o pintar las líneas para el campo de fútbol de los jóvenes del Oratorio".

"Son tareas en las que nuestro corazón es movido y conmovido. Nos alegramos con los novios que se casan, reímos con el bebé que traen a bautizar; acompañamos a los jóvenes que se preparan para el matrimonio y a las familias; nos apenamos con el que recibe la unción en la cama del hospital, lloramos con los que entierran a un ser querido...", agregó.

Son deberes, según Francisco, que "fatigan el corazón del Pastor" pues, aseguró: "para nosotros los sacerdotes las historias de nuestra gente no son un noticiero".

"Conocemos a nuestro pueblo, podemos adivinar lo que les está pasando en su corazón; y el nuestro, al compadecernos (al padecer con ellos), se nos va deshilachando, se nos parte en mil pedacitos, y es conmovido y hasta parece comido por la gente", dijo.

También instó el pontífice a los sacerdotes "no sólo a hacer el bien, con toda la fatiga que conlleva, sino que hay que defender al rebaño y defenderse uno mismo contra el mal".

"El maligno es más astuto que nosotros y es capaz de tirar abajo en un momento lo que construimos con paciencia durante largo tiempo", dijo. Pero les recomendó que ante ello "hay que aprender a neutralizar el mal" y "no" arrancar la cizaña, no pretender defender como superhombres lo que sólo el Señor tiene que defender".

En un mensaje de marcado tono religioso, el Sumo Pontífice indicó que "el demonio trabaja para confundirnos" y, luego, aseguró: "Nunca hay que olvidarse de los seres queridos, estén lejanos o en los mas alto".

Por otro lado, Francisco dijo: "Hay que tratar de hacer el bien sin importar cuánto nos cansemos. Dios nos invita a ser perseverantes en su nombre".

La celebración del Jueves Santo continuará esta tarde, cuando el papa, como es tradición de cuando era arzobispo de Buenos Aires, saldrá del Vaticano para efectuar una misa en la cárcel romana de Rebbibia, donde lavara los pies a doce presos.

21
Marzo

El escándalo de Petrobras puede llevar a la presidenta ante un impeachment y sumir a la dirigencia política en el descrédito. Una riqueza en riesgo por la caída del valor de la empresa.

Apenas 81 días transcurrieron desde el día que Dilma Rousseff asumió su segundo mandato como presidenta de Brasil. En ese lapso, su gobierno fue cuestionado como nunca antes y apuntado desde distintos flancos con masivas movilizaciones, pedidos de "impeachment" y denuncias por corrupción que, si bien se dirigen principalmente contra el Partido de los Trabajadores (PT) –en el poder desde 2003–, involucran a toda la dirigencia política, retrató Tiempo Argentino. Una situación de crisis general que, según el oficialismo, fue potenciada por los medios de comunicación y algunos sectores de la oposición, a los que denunció por fogonear maniobras desestabilizadoras en un contexto de profundas dificultades económicas.

El clima de descontento popular en Brasil no es nuevo. Rousseff ya lo había experimentado en junio de 2013, exactamente un año antes del Mundial de Fútbol. En ese entonces, un millón de personas salieron a las calles para reclamar por los casos de corrupción en el uso de los fondos destinados a la construcción de los estadios para la Copa, pero también por la falta de inversiones en áreas como Educación, Salud y Transporte Público.

Las nuevas protestas, en las que participaron unos dos millones de personas, estuvieron motivadas principalmente por las novedades en el escándalo en Petrobras, que se suma al ya famoso Mensalão. La semana pasada, un total de 54 políticos fueron involucrados en las maniobras para desviar 3700 millones de dólares de la simbólica petrolera estatal entre 2004 y 2012. El dinero habría sido utilizado para sobornar a funcionarios y financiar campañas electorales.

La trama no distingue banderas políticas: entre los acusados aparecen dirigentes del PT y de dos de sus principales socios en el gobierno, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y el derechista Partido Progresista (PP). Muchos de ellos son viejos conocidos en la función pública. Antonio Palocci, por ejemplo, se desempeñó como ministro de Economía durante la gestión de Lula y luego fue jefe de Gabinete de Rousseff, cargos a los que debió renunciar, en ambas ocasiones, por denuncias de enriquecimiento ilícito. Ahora es acusado por solicitar unos 666.660 dólares presuntamente desviados de Petrobras para la campaña presidencial que llevó por primera vez al poder a la actual mandataria. Otro de los implicados es el ex presidente Fernando Collor de Mello, quien dejó una triste marca en la historia de la democracia brasileña al tener que abandonar su cargo en 1992, a dos años de haber iniciado su mandato.

Collor de Mello dejó el poder después de implementar una política de confiscación de los ahorros de los ciudadanos –una especie de "corralito brasileño"–, lo que derivó en masivas manifestaciones pidiendo su renuncia y en un "impeachment", es decir, un juicio político que lo inhabilitó para ejercer la función pública. Esa figura, la del "impeachment", es la que ahora quieren aplicar, bajo la consigna "Fora Dilma", algunos sectores de la oposición y los medios de comunicación con mayor poder de penetración. Con posiciones más o menos reaccionarias, todos coincidieron en que la presunta participación de la presidenta en la trama de corrupción en Petrobras –cuyo Consejo de Administración fue presidido por Rousseff entre 2003 y 2010– es argumento suficiente para pedir su renuncia. Algo que, por el momento, es más una expresión de deseo de la oposición que una posibilidad jurídica real.

En una serie de marchas oficialistas, mucho menos masivas que las opositoras, el gobierno consideró los pedidos de "impeachment" como un "intento de golpe contra la voluntad popular" manifestada en las elecciones del año pasado, cuando Rousseff obtuvo el 51,6% de los votos, superando apenas por tres puntos a su competidor más cercano, el tucano Aécio Neves. Sin embargo, la presidenta no hizo la vista gorda ante las denuncias en Petrobras y aseguró que la justicia investigará a todos los implicados, independientemente de su filiación política. Algo que no se habían animado a impulsar los anteriores gobiernos brasileños, a pesar de que las primeras denuncias de corrupción en la petrolera habían aparecido ya en 1989.

Rousseff también relevó a la presidenta de Petrobras, María das Graças Foster, una decisión que, sin embargo, demoró meses en tomar. Y anunció la implementación de un paquete con seis medidas para combatir la corrupción que, entre otras cosas, ordena la tipificación del crimen de enriquecimiento ilícito para penalizar a aquellos funcionarios con un crecimiento patrimonial que no se adecúa a sus ingresos.

El fuego cruzado de acusaciones no dejó mucho espacio para pisar la pelota y analizar en mayor profundidad el significado del caso Petrobras. Sin embargo, algunos dirigentes lo hicieron. Es el caso del presidente de la Federación Única de Petroleros (FUT), José María Rangel, quien consideró que, detrás del escándalo en la petrolera, se esconden los deseos de privatización propios del poder económico concentrado.

Rangel denunció, además, el apetito del sector privado y el capital extranjero por cambiar el régimen de división de ganancias sobre la explotación de crudo en los megayacimientos submarinos ubicados en la capa geológica pre-sal. El hombre sabe de lo que habla: lidera una federación que representa al 70% de los trabajadores de Petrobras, es decir, unos 80 mil empleados de plantilla y otros 150 mil tercerizados.

Efectivamente, en el centro del escenario está la disputa por las fenomenales regalías de la empresa estatal. Como sucede en Venezuela con PDVSA o en México con Pemex, Petrobras es una inmensa fuente de recursos para financiar sectores estratégicos.

Sin ir más lejos, en junio de 2013 la Cámara de Diputados brasileña aprobó una ley que estableció que el 75% de las regalías por la explotación de petróleo deben ser destinadas a Educación, mientras el 25% restante tiene que ser dirigido hacia la Salud.

Esa disputa por los recursos públicos se desarrolla en medio de constantes turbulencias en la economía del gigante latinoamericano, que el año pasado se contrajo un 0,15% respecto de 2013. La inflación, por otro lado, alcanzaría en los próximos meses un 7,15%, cifra considerada alta para Brasil. Y, para completar ese complejo panorama, el país vive una de las mayores sequías de los últimos tiempos, que provocó enormes apagones y falta de agua en estados densamente poblados como San Pablo.

Esa delicada situación quizás explica la abrupta caída de la imagen positiva de Rousseff, que pasó del 42% en diciembre del año pasado al 23% en la actualidad, según la encuestadora Datafolha, perteneciente al derechista diario Folha de Sao Paulo. Además, el 77% de los entrevistados cree que la presidenta tenía conocimiento de la corrupción en Petrobras y el 60% la acusa de haber mentido durante la campaña electoral.

Rousseff deberá navegar por mares extremadamente complicados para sortear las dificultades que aparecieron repentinamente en sólo tres meses de mandato, pero que obviamente acarrea ya desde su primera gestión. Porque no sólo tendrá que hacer frente a los habituales embates de los sectores más reaccionarios de la sociedad brasileña. También deberá contener la crisis que se desató puertas adentro del gobierno después de anunciar un ajuste fiscal diagramado por Joachim Levy, su flamante ministro de Economía, apodado "manos de tijera" por su facilidad para aplicar recortes. Un ajuste que poco tiene que ver con las políticas de inclusión social implementadas desde el arribo de Lula al poder, hace 12 años.

11
Marzo

TRABAJO

"Uno no puede desconocer la importancia que tienen los sindicatos y el propio gobierno en el tema", dijo Guy Rider, director del organismo, tras participar en Berlín de una reunión organizada por el Grupo de los 7.

"Argentina es un país que da importancia a los temas laborales. Uno no puede desconocer la importancia que tienen los sindicatos y el propio gobierno en el tema", dijo Rider a Télam tras participar en Berlín de una conferencia sobre cadenas de valor globales y empleo digno.

El encuentro fue organizado por el Grupo de los 7 (G7), cuya presidencia protémpore está actualmente en manos de Alemania.

Tras declarar que admira "mucho la aproximación de la Argentina a los temas laborales", Rider manifestó la importancia de que el país siga respaldando en el seno del G20 el impulso a políticas de empleo digno a nivel global, al considerar que es un desafío que "existe en todas partes del mundo y a cada nivel de desarrollo".

"Si el G7 prospera, entonces podemos difundirlo a otras instancias", agregó.

Por ese motivó valoró el papel de Argentina en la mesa de los 20 países que integran el bloque y consideró que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner "podría apoyar" la iniciativa impulsada por Alemania en el seno del G7 para regular las relaciones laborales en las economías transnacionales.

"La economía argentina participa activamente de las cadenas de valor globales, está bien inserta en la economía global y hay cada vez más multinacionales, sobre todo automotrices, que participan de las cadenas de producción a nivel mundial", afirmó el titular de la OIT.

Rider se reunió por la tarde con la canciller de Alemania, Ángela Merkel; la titular del FMI, Christine Lagarde; el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim; el titular de la Organización Mundial de Comercio, Roberto Azevêdo; y el secretario general de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD), Ángel Gurría.

En un comunicado de prensa conjunto difundido tras el encuentro, los dirigentes coincidieron en la necesidad de "fortalecer" los esfuerzos para incrementar el empleo y reducir el desempleo juvenil.

"Nuestro objetivo sigue siendo crear trabajo digno y seguro, con aumento de salarios, con perspectivas reales para todo aquel que quiera trabajar, como así también promover la igualdad de género", concluyó el texto difundido por el gobierno alemán.

07
Febrero

El presidente uruguayo, José Mujica, opinó que el próximo gobierno argentino "debe ser peronista", en un año electoral en el que "el peronismo kirchnerista arranca con una base electoral del 30, 35%", y afirmó que "si a Argentina le va mal, a nosotros nos va mal".

"Tengo claro que si a la Argentina le va mal, a nosotros nos va mal. Que me digan lo que quieran, pero yo cuando juega Argentina con Alemania, hincho por Argentina", ejemplificó el mandatario uruguayo en una entrevista publicada hoy por el periódico La Diaria.

"A Argentina la veo como siempre, llena de incertidumbres. Es una belleza Argentina, porque interpretarla es una fuente de creatividad intelectual. No es fácil. Lo que tengo claro es que el próximo gobierno debe ser peronista, porque si no es peronista, pobre Argentina", agregó el presidente del país vecino, de 79 años.

"Está fuerte el peronismo, por más que lo critiquen. El peronismo kirchnerista arranca con una base electoral de 30%, 35%, y eso, en Argentina, es mucho", agregó Mujica, que dejará la Presidencia de su país el próximo 1 de marzo en manos de su antecesor Tabaré Vázquez.

"Ahora, decir peronista es apenas señalar un sentimiento, porque ahí hay de todo. ¿De cuál peronismo será [el futuro presidente]? No tengo idea", añadió Mujica, quien en esa línea destacó su "muy buena relación con (Daniel) Scioli".

"Parece un gobernante moderado, y me parece que es el que tiene mayor posibilidad [de ser presidente]. Pero esto mirando la cosa de lejos", agregó sobre el gobernador de Buenos Aires.

"Creo que los uruguayos seguimos cometiendo el error de tener ese sentimiento anti-argentino. Es una situación paradojal, ellos nos quieren pila y nosotros los tratamos como un noviazgo no correspondido. Nos tienen flor de cariño y una fidelidad increíble, porque siguen viniendo para acá, contra las leyes de la economía. Es cierto que nosotros también retribuimos, porque el viaje a la gran ciudad sigue siendo ir a Buenos Aires", agregó Mujica.

"Hacemos menos bulla que ellos, pero vamos, y les dejamos unas retribuciones interesantes. Otra cosa: hay que ver lo que está pasando con el valor de la propiedad en la costa de Colonia, es un horror. Se ha vendido tierra a 100.000 dólares la hectárea, en la boca del San Pedro, sobre el río de la Plata. En Carmelo, cerca de la capilla de San Roque, se han vendido hectáreas a 30.000 o 40.000 dólares. Y eso solamente a los argentinos, que después vienen y hacen un chalecito para venir tres o cuatro veces al año, y alguien se los tiene que cuidar, alguien les corta el pasto", indicó.

investlateral