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23
Enero

MIERCOLES 23 ENERO 2019 REPORTE24//

EL PRESIDENTE DE VENEZUELA ASEGURÓ QUE EL PUEBLO VENEZOLANO LUCHARÁ CONTRA LOS INTENTOS DE GOLPE DE ESTADO Y DIJO QUE JUAN GUAIDÓ ES UN "TÍTERE" DE TRUMP.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habló ante una multitud de remeras rojas, manifestantes que se movilizaron en apoyo al gobierno chavista, frente a las marchas en su contra. Tras la autoproclamación de Juan Guaidó como "presidente encargado" de Venezuela, Maduro defendió su gestión y apuntó contra una campaña orquestada desde Estados Unidos en contra de su gobierno.

"Hace 20 años llegamos con los votos del pueblo y hemos estado y estaremos con los votos del pueblo que es el único que elige el presidente constitucional", dijo Maduro desde Caracas y agregó que "sólo el pueblo pone, sólo el pueblo quita" mandatarios. En ese contexto, Maduro anunció que Venezuela rompe relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y que los funcionarios estadounidenses tienen 72 horas para abandonar el país.

El mandatario venezolano advirtió que "el pueblo combatiente no existe para los medios de comunicación de la burguesía" y advirtió que "los medios internacionales censuran al pueblo de Venezuela, manipulan e invisibilizan para el mundo que aquí hay un pueblo bolivariano dirigiendo los destinos de la nación".

En ese contexto, Maduro advirtió: "No queremos volver al Siglo XX de intervenciones gringas y golpes de Estado", por lo que "el pueblo venezolano le dice no al golpismo". En ese sentido, recordó: "Aquí no se rinde nadie, vamos a la carga, al combate, a la victoria de la paz, de la vida, de la democracia, del futuro".

Maduro apuntó contra el Gobierno de Donald Trump, que busca "imponer un Gobierno títere a sus intereses en la República Bolivariana de Venezuela" y preguntó "¿puede autojuramentarse un cualquiera como presidente o es el pueblo venezolano el que lo elige?", ante una multitud que lo acompañó.

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23
Enero

MIERCOLES 23 ENERO 2019 REPORTE24//

EL HIJO DEL MANDATARIO BRASILERO HOMENAJEÓ EN LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE RÍO A UNO DE LOS INVOLUCRADOS EN EL CRIMEN DE LA CONCEJAL.

El ex diputado e hijo del mandatario brasilero, Flavio Bolsonaro, contrató hasta noviembre del 2018 a la madre y esposa del capitán Adriano Magalhães de la Nóbrega que es considerado como el hombre fuerte de la Oficina del crimen, organización sospechosa del asesinato de la concejal Marielle Franco; y quien está prófugo desde que se pidió su detención.

El hijo de Bolsonaro defendió en plena campaña la actitud de dos candidatos del PSL, partido que llevó a su padre a la presidencia, quienes destruyeron un cartel en homenaje a la concejala asesinada por unos sicarios. "Lo único que hicieron fue restaurar el orden", afirmó en aquella oportunidad.

A pesar de las acusaciones en su contra por múltiples homicidios, Bolsonaro hijo decidió homenajear a Adriano y a otro integrante de la cuadrilla en la Asamblea Legislativa de Río (Alerj) al considerar que “es blanco de una campaña difamatoria”.

Según reveló el medio O Globo, por la amistad que tiene el principal sospecho del asesinado de la concejal con Flavio Bolsonaro, este empleó hasta que terminó su mandato a la madre de Adriano, Raimunda Veras Magalhães, y la mujer, Danielle Mendonça da Costa da Nóbrega.

Ambas mujeres tenían el cargo CCDAL-5, con salarios de R $ 6.490,35. Según el Diario Oficial del Estado, ambas fueron exoneradas a pedido el 13 de noviembre de 2018.

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20
Enero

 

DOMINGO 20 ENERO 2019 REPORTE24

EL CAMBIO DE CORRELACIÓN DE FUERZAS A FAVOR DE LA CORRIENTE CONSERVADORA Y LA RECIENTE APARICIÓN DE JAIR BOLSONARO CONTRIBUYEN A LOS DISCURSOS EN SINTONÍA CON LAS POSTURAS RADICALES DE DONALD TRUMP.

Pedro Brieger/Jair Bolsonaro (Brasil), Nicolás Maduro (Venezuela) e Iván Duque (Colombia).AFP.

Las declaraciones del presidente de Colombia, Iván Duque, a una radio de Cali, anunciando que su gobierno impulsará un nuevo organismo regional para reemplazar a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) sacudieron el panorama continental.

Si bien es cierto que en América Latina y el Caribe hay múltiples organismos y algunos parecen superponerse en sus funciones, la necesidad de organismos regionales responde a dos necesidades; por un lado, la económica, por el otro, la política.

Uno de los problemas históricos de una región tan rica y vasta es que el comercio intrarregional es mucho menor que el comercio con las grandes economías mundiales. No se puede ignorar que un país exporta a quien tiene la capacidad de comprar sus productos, pero la historia del desarrollo latinoamericano ha sido una consecuencia de la dependencia de Europa primero, de Estados Unidos después y de la República Popular China en la actualidad. Algunos organismos regionales —como el Mercado Común del Sur, MERCOSUR— han contribuido a facilitar el comercio intrarregional, aunque, por lo general, en beneficio de algunas grandes empresas cuyo objetivo fue —y es— incrementar sus ganancias sin ayudar a construir mecanismos de integración fuera de lo económico.

La UNASUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que nacieron en este siglo, tuvieron desde su concepción una innegable impronta política y uno de ellos fue la incorporación de Cuba a la CELAC sin la presencia de Estados Unidos y Canadá y para dejar en un segundísimo plano a la OEA, la Organización de Estados Americanos, donde EE.UU. juega un rol predominante. La correlación de fuerzas a favor de la corriente llamada “progresista” impidió que los gobernantes conservadores y de derecha se opusieran, a pesar de que varios de ellos consideraban —y consideran— que en Cuba hay dictadura.

El cambio de correlación de fuerzas a favor de la corriente conservadora y la reciente aparición de Jair Bolsonaro contribuyen a que los presidentes de derecha radicalicen su discurso contra Venezuela en sintonía con las posturas radicales de la Casa Blanca. Si se analizan en detalle los argumentos críticos del gobierno de Nicolás Maduro para desconocerlo, varios de ellos se podrían aplicar a otros países latinoamericanos como los éxodos masivos, los altos niveles de pobreza, o los cuestionamientos por la falta de transparencia en procesos electorales. Vale la pena destacar que ningún gobierno planteó excluir al México de Enrique Peña Nieto de organismos regionales a pesar del asesinato de políticos, periodistas o sacerdotes, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa o el descubrimiento de fosas comunes en numerosas oportunidades.

La iniciativa de disolver la UNASUR y crear un nuevo organismo regional sin Venezuela parece responder más a una cuestión ideológica que a una mirada objetiva de las violaciones a los derechos humanos en el continente. Más aún si esta proviene de un país como Colombia, cuya Fiscalía publicó un informe que desde 2016 hasta el 31 de diciembre de 2018 fueron asesinados 231 defensores de derechos humanos.

El expresidente de Colombia, Ernesto Samper, alertó por su cuenta de Twitter que la decisión de Iván Duque “está creando las condiciones para una confrontación armada” entre Colombia y Venezuela. Si esto sucede, poco importarán los nombres de los organismos que intervengan, porque podría ser demasiado tarde.

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06
Enero

DOMINGO 06 ENERO 2019 REPORTE24

EL LÍDER FASCISTA YA ES PRESIDENTE DE BRASIL Y PROPONE UN MODELO SIMILAR AL DE PINOCHET EN CHILE, LO QUE PONE A LA FRÁGIL ECONOMÍA NACIONAL AUN MÁS EN PELIGRO.

Roberto Feletti/Brasil ha iniciado el experimento más traumático y sin sentido de su historia reciente. Jair Bolsonaro se apresta a desmontar el modelo productivo e industrial vigente durante más de ocho décadas sin que medien razones relevantes para esta decisión.

En el momento de las elecciones, desde esta columna se planteó el riesgo que corría un esquema de desenvolvimiento de la economía con base industrial, que la élite brasileña había conducido con éxito enfrentando con aciertos los sucesivos desafíos internacionales y regionales desde la resolución de la crisis de 30 liderada por Getulio Vargas hasta los gobiernos de Dilma Rouseff.

El programa del nuevo Gobierno se centra en el desmonte del Estado empresario y regulador articulado con los empresarios nacionales generadores de mayor valor agregado y competitividad no basada exclusivamente en recursos naturales ni mano de obra barata. Dando comienzo a un proceso de apertura generalizada de la economía a los planes de negocios del gran capital internacional con aliados locales primario-financieros.

Este recorrido es inédito para una Nación cuya economía ocupa el 9o puesto en el ranking mundial, siendo la 5ta en extensión territorial y la 6ta por número de habitantes. Los interrogantes sobre la viabilidad de este rumbo son tan grandes como los que existen sobre la sustentabilidad de una coalición que ha intervenido para impulsar en Brasil “el modelo chileno de Pinochet”, un esquema aplicado hace cuatro décadas en un país cuyo PBI es el 13% del brasileño, en tanto que su superficie y población apenas alcanzan al 9% del gigante latinoamericano.

El flamante Presidente ha ungido como decisor económico excluyente a Paulo Guedes, un ex-Chicago Boy de actuación en el Chile de Pinochet, que se propone privatizar empresas públicas líderes en el sector industrial y energético, desregular el mercado financiero achicando la intervención de los bancos públicos y abrir el protegido mercado brasileño a las decisiones de inversión global.

Este programa también genera perplejidad por el rol de fuerte respaldo al nuevo Gobierno asumido por las Fuerzas Armadas, un actor que tradicionalmente acompañó el esquema de nacionalismo económico de la elite. De hecho, numerosos documentos del Ejército de los 40 hasta los 70 planteaban que la integridad territorial de Brasil se sostenía en industria e infraestructura.

En el discurso inaugural, Bolsonaro aludió al sector agropecuario para desempeñar un “papel decisivo” (sic) en el nuevo modelo aperturista, reflejando que su Gobierno se decide a conducir al país más poderoso de Latinoamérica hacia un destino impropio para su envergadura e historia, pero también de colisión con el orden internacional pos-crisis 2008 que se encuentra emergiendo.

El futuro es muy incierto, pero en lo inmediato, Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. Para un país de fuerte desequilibrio externo auto-inflingido como el nuestro, las decisiones que se adopten en Brasilia pueden ser de alto impacto.

Por lo pronto una desarticulación del Mercosur como mercado ampliado para los productos manufacturados agropecuarios e industriales argentinos puede agudizar nuestro desequilibrio aún más que lo ocurrido en el lapso 2016/2018, dónde las exportaciones a Brasil fueron de un promedio anual de u$s 9.500 millones, 28,6% menos de las ocurridas en el trienio 2013/2015 por u$s 13.300 millones promedio anual.

Pero lo más grave fue la fuerte expansión del déficit de nuestro intercambio, que creció de u$s 2.200 millones promedio anual en el trienio 2013/2015 a u$s 5.900 millones promedio anual en los tres años del Gobierno de Cambiemos 2016/2018.

 

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