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02
Agosto

EN EL MARCO DE LA CAMPAÑA DE DETECCIÓN ‘SACALE LA LENGUA AL CÁNCER’

·         Este tipo de cáncer se refiere a los tumores que se desarrollan en la boca, laringe o faringe. Los principales factores de riesgo son el tabaquismo, consumo excesivo de alcohol y los antecedentes personales y/o familiares; últimamente cada vez se ven más casos asociados a la infección por el virus del papiloma humano (HPV).

·         Los especialistas alertan que se trata de una enfermedad oncológica que se desarrolla generalmente después de los 40 años y que algunos de los síntomas que ameritan la consulta son disfonías prolongadas, dificultad para tragar, úlceras en la boca y ganglios inflamados en el cuello.

·         En el mundo, hay casi 650.000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello cada año, y ocasiona más de 350.000 muertes[1].

·         Del 6 al 10 de agosto, distintos centros en el marco de la campaña ‘Sacale la Lengua al Cáncer’ harán revisación de la boca en forma totalmente gratuita.

Buenos Aires, 1 de agosto de 2018.- Los especialistas invitaron a poner el foco en el cáncer de cabeza y cuello, una condición que se presenta en la boca, laringe o faringe y que detectada a tiempo ofrece un mejor pronóstico. Sin embargo, lamentablemente, muchas veces suele diagnosticarse en forma tardía, presentando una evolución más compleja. A nivel mundial, se reportan unos 650.000 casos nuevos cada año y mueren más de 350.000 personas por su causa1.

El tabaquismo y el consumo en exceso de alcohol constituyen los principales factores de riesgo de la enfermedad y la combinación de ambos potencia ese riesgo. El virus de papiloma humano completa los principales factores de riesgo para desarrollar este tipo de tumores[2],[3] sobre todo en orofaringe (parte de la garganta ubicada detrás de la cavidad oral). Llamativamente, en los últimos años se está viendo una disminución de los casos originados por el tabaquismo y/o de alcoholismo, posiblemente atribuidos a una disminución de su consumo por una mayor concientización sobre el daño que producen. En contrapartida, se evidencia un incremento en los pacientes que lo contrajeron debido al virus del papiloma humano (HPV). Éste, por lo general, se transmite mediante relaciones sexuales orales sin protección.

Si bien en América Latina solo cerca del 25% de los casos son causados por el virus del HPV, este valor se encuentra en aumento, aunque seguramente esté lejos todavía de los que se presentan en Norteamérica y algunos países de Europa, donde es responsable de más del 70% de los casos de cáncer de cabeza y cuello.

“Históricamente, se trató de una condición más prevalente en los varones: por cada 10 de ellos que lo padecían, 1 mujer tenía la enfermedad. Sin embargo, y conforme al crecimiento del tabaquismo femenino, que se fue dando desde la década del ‘60, esta relación se fue equiparando y hoy prácticamente se ha igualado la prevalencia en ambos sexos”, comentó la Dra. Patricia Masquijo Bisio, Odontóloga, Responsable de Estomatología de la Unidad Funcional de Tumores de Cabeza y Cuello del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo - UBA.

El llamado a la acción se enmarca el Día Mundial Contra el Cáncer de Cabeza y Cuello, que se conmemoró el 27 de julio, y representa una buena oportunidad para aumentar la concientización acerca de la importancia de la consulta al especialista ante los síntomas que deberían despertar sospechas y a controlar los hábitos que pueden predisponer su aparición.

Por ese motivo, una serie de centros asistenciales se han sumado a la campaña gratuita ‘Sacale la Lengua al Cáncer’ 2018, una iniciativa que se realiza con el objetivo detectar en forma temprana tumores que se desarrollan en la boca.

Entre otros, adhirieron a la campaña, que se realizará del 6 al 10 de agosto inclusive, el Instituto de Oncología Angel H. Roffo-UBA, Capital Federal y varios otros centros de salud de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Santa fe, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Allí, brindarán consultas gratuitas y sin turno previo.

Un profesional examinará la boca del paciente informará sobre los factores de riesgo. Finalmente, en caso de observar lesiones que requieran un mayor control, se le realizará el seguimiento clínico que corresponda.

El Dr. Raúl Giglio, médico oncólogo, Jefe de Oncología de la Unidad Funcional de Tumores de Cabeza y Cuello del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo-UBA, explicó que “en línea con su tarea de educación y concientización, el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo – UBA se ha sumado a esta edición 2018 de la campaña ‘Sacale la lengua al cáncer’, convocando fundamentalmente a los mayores de 40 años, especialmente aquellos con antecedentes familiares de cáncer de cabeza y cuello que son o fueron tabaquistas y/o consumidores de alcohol, tengan o no síntomas, a que concurran en forma totalmente gratuita y destinen unos minutos de su día para descartar esta condición o en el caso de que la presenten, diagnosticarla y tratarla a tiempo”.

Entre otras manifestaciones, el cáncer de cabeza y cuello suele presentar disfonías prolongadas, dificultad para tragar, úlceras en la boca que no cicatrizan luego de 5 días, dolor, sangrado de encías, ganglios inflamados en el cuello y manchas blancas, rojas o pardas en la mucosa. Afortunadamente, cerca de 9 de cada 10 casos pueden ser detectados simplemente con la examinación de la boca por parte del especialista. Del total de diagnósticos de cáncer de cabeza y cuello, el 44% (4 de cada 10) corresponden a la boca, 33% se sitúan en la laringe y el 23% restante en la faringe1.

“Uno de los principales aliados del diagnóstico temprano del cáncer de boca es el odontólogo: se trata del contacto más frecuente entre un profesional de la salud que puede reconocer la patología y la boca de las personas afectadas. Por este motivo, es fundamental que ellos conozcan la condición para poder sospecharla y derivar al paciente con el especialista”, manifestó la Dra. Marcela Rzepka Valsangiacomo, Jefa del Servicio de Odontología del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo - UBA.

Existen diversas instancias que suelen retrasar el diagnóstico del cáncer de cabeza y cuello. En primer lugar, como los síntomas son bastante inespecíficos, los pacientes suelen minimizarlos y no consultar con su médico hasta que se ha perdido un tiempo valioso. Por ejemplo, una disfonía que dura más de 15 días.

Por otra parte, en algunos casos los pacientes sí acuden al especialista y éste no siempre identifica la enfermedad, lo que retrasa el diagnóstico temprano. Generalmente lo que sucede en estas ocasiones es que el médico le indica algún tratamiento para resolver el síntoma, y se pierde tiempo valioso.

Si no se trata, por lo general la enfermedad avanza rápidamente, comprometiendo funcional y estéticamente a las personas. Las alternativas de tratamiento, una vez diagnosticado el cuadro, incluyen una o más de las opciones entre cirugía, radioterapia, quimioterapia y medicamentos de blanco específico[4],[5].

Una vez confirmado el diagnóstico, el paciente debe ser atendido por un equipo interdisciplinario que incluya a oncólogo clínico, cirujano de cabeza y cuello y radioterapeuta, además de odontólogos, estomatólogos, psicólogos, psiquiatras y asistentes sociales. Sin embargo, en muchas ocasiones las personas tienen comorbilidades, como haber padecido un infarto, insuficiencia renal o compromiso pulmonar debido al tabaquismo. En estas ocasiones, otros especialistas pueden ser necesarios.

El Dr. Giglio subrayó que “si se detecta de manera temprana, el pronóstico es muy favorable, alcanzando una tasa de curación de entre el 75 y el 80%. Sin embargo, conforme la enfermedad avanza, este porcentaje de éxito se va reduciendo considerablemente; de allí la importancia del diagnóstico temprano”.

Entre las recomendaciones para prevenirlo, los especialistas destacan visitar al odontólogo cada 6 meses, evitar el tabaco y el exceso de alcohol, llevar una alimentación rica en frutas y verduras y mantener una buena higiene bucal.

23
Julio

CIENTÍFICOS SUPERVISARON LA DIETA DE 240.729 HOMBRES Y DE 180.580 MUJERES DURANTE 16 AÑOS.

El consumo regular de pescado y de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega 3 puede disminuir la probabilidad de muerte prematura, según un estudio publicado en Journal of Internal Medicine.

Este 'superalimento' podría salvar a la humanidad (y no es lo que imagina)

Los autores de la investigación supervisaron el estilo de vida y la dieta de 240.729 hombres y de 180.580 mujeres durante 16 años, periodo durante el que todos ellos consumieron diariamente distintas cantidades del pescado.

Tras observar los resultados, los investigadores llegaron a la conclusión de que los hombres que consumieron más pescado habían reducido en un 9% la posibilidad de muerte prematura y en un 10% la de muerte por enfermedades cardiovasculares. Por su parte, las mujeres redujeron en un 8% la tasa de mortalidad y en un 38% la posibilidad de muerte por la enfermedad de Alzheimer.

Además, los científicos subrayan que el consumo regular de pescado reduce la probabilidad por muerte por enfermedades hepáticas, cáncer y enfermedades respiratorias agudas. Sin embargo, los especialistas aconsejan consumir pescado sin freírlo, ya que en este caso puede perder sus cualidades saludables.

22
Julio

LOS INVESTIGADORES ASEGURAN QUE LO MÁS IMPORTANTE ES EMPEZAR EL TRATAMIENTO LO MÁS TEMPRANO POSIBLE Y DE MANERA INTENSIVA.

Hoy en día no hay a la vista un tratamiento efectivo para el alzhéimer, pero el último ensayo de un nuevo fármaco parece ofrecer una perspectiva positiva en la lucha contra este mal, informa USA Today. El medicamento será presentado en la mayor conferencia anual de investigación sobre esta enfermedad, que comienza el domingo en Chicago, Estados Unidos.

Imagen ilustrativa. "El Big Bang del alzhéimer": Científicos identifican el momento en que comienza esa enfermedad

De acuerdo con la cadena, el fármaco experimental llamado BAN2401 parece haber eliminado el amiloide, una proteína que es el sello distintivo de la enfermedad de Alzheimer. Todos los ensayos anteriores que atacan el amiloide, incluso algunos que cuestan cientos de millones de dólares, han fallado en los pacientes. El nuevo estudio sugiere ese fracaso se debe a que fue administrado tarde y en cantidades insuficientes.

"Hay que empezar a actuar temprano y ser muy agresivos", dijo Reisa Sperling, la directora del Centro de Investigación y Tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer en Brigham and Women's Hospital de Boston.

Según los representantes de la compañía estadounidense Biogen, que está desarrollando el fármaco junto con la empresa japonesa Essai, dieciocho meses después de haber empezado a tomar el fármaco los pacientes que recibieron la dosis más alta experimentaron una caída dramática del amiloide en sus cerebros y dieron señales de que la progresión de la enfermedad se había ralentizado.

No obstante, los investigadores admiten que aún no está claro cuándo exactamente debe iniciarse el tratamiento.

La combinación perfecta

Aunque los fármacos antiamiloides se consideran aún los más prometedores para tratar formas tempranas de la enfermedad de Alzheimer, los investigadores también están desarrollando medicamentos candidatos que actúan sobre otros aspectos de la enfermedad. Así, una tomografía por emisión de positrones, o PET experimental, puede visualizar la acumulación de otra proteína característica del alzhéimer, llamada tau.

Actualmente están en curso ensayos para ver si las drogas que eliminan a la proteína tau beneficiarán a las personas con alzhéimer. Sperling ha afirmado que está entusiasmada con el potencial de este trabajo, pero señala que los investigadores aún deben calcular qué cantidad de estos medicamentos administrar, qué tipo de tau utilizar y qué etapa de la enfermedad tratar con estos medicamentos. "Tenemos años de trabajo por delante", dijo.

De acuerdo con la científica, una combinación de tratamientos, tal vez un fármaco antiamiloide y otro antitau, podría ser el mejor enfoque, especialmente a medida que avanza la enfermedad.

No obstante, la medicina todavía tiene poco con que ayudar a las personas en etapas posteriores de la enfermedad y no hay mucho en el horizonte a corto plazo, admiten los investigadores.

27
Junio

LA FENILCETONURIA, REQUIERE ESTRICTOS CAMBIOS EN LA DIETA DESDE EL NACIMIENTO PARA LIMITAR LA INGESTA DE FENILALANINA, UN AMINOÁCIDO PRESENTE EN CASI TODAS LAS PROTEÍNAS NATURALES, QUE EN ESTOS PACIENTES TIENE UN EFECTO TÓXICO Y MUY DISCAPACITANTE. AFORTUNADAMENTE, CUMPLIENDO EL TRATAMIENTO, SE PUEDE LLEVAR UNA VIDA TOTALMENTE NORMAL.

5 pasos para que se cumpla la Pesquisa Neonatal

•         El cumplimiento de la ley nacional de pesquisa es responsabilidad de todos los actores involucrados, pero hay algunos aspectos puntuales en los que los padres pueden asumir un rol protagónico para garantizar que se realice adecuadamente: deben confirmar que se haya realizado la extracción como corresponde, dejar sus datos para ser contactados si fuera necesario, retirar el resultado a la semana, entregarle luego el informe al pediatra y difundir este tema en su entorno, porque ser pesquisados es un derecho de los niños.

•         Los centros de salud deben controlar que se realice siempre el análisis, sin excepciones, además de saber cómo informar a la familia qué significa el resultado del estudio y cómo solicitar estudios confirmatorios ante casos positivos. El tratamiento debe iniciarse tan pronto como se tenga la confirmación del diagnóstico, guiado por especialistas.

•         En las 6 enfermedades incluidas en la pesquisa, mediante medidas relativamente sencillas, puede prevenirse el daño irreversible que producen si son detectadas y se confirma su diagnóstico en los primeros días de vida.

•         Una de ellas, la fenilcetonuria, requiere estrictos cambios en la dieta desde el nacimiento para limitar la ingesta de fenilalanina, un aminoácido presente en casi todas las proteínas naturales, que en estos pacientes tiene un efecto tóxico y muy discapacitante. Afortunadamente, cumpliendo el tratamiento, se puede llevar una vida totalmente normal.

Buenos Aires, 27 de junio de 2018 – En el marco del Día Mundial de la Fenilcetonuria, que se conmemora el próximo 28 de junio, la Asociación Fenilcetonuria Argentina (FENI) lanzó una serie de pasos para concientizar sobre la importancia de que se cumpla como corresponde el Programa de Pesquisa Neonatal, que incluye esa extracción de gotitas de sangre al recién nacido para detectar potenciales errores congénitos del metabolismo, y tomar medidas a tiempo para prevenir el daño neurológico que estas enfermedades suelen desencadenar.

La Dra. Luisa Bay, médica pediatra, Consultora en Errores Congénitos del Metabolismo del Hospital de Pediatría ‘Prof. Dr. Juan P. Garrahan’, sostuvo que, en líneas generales, “la pesquisa obligatoria se realiza adecuadamente en hospitales públicos en todo el país, a través de programas provinciales con apoyo del programa nacional. En centros privados, no contamos con información certera acerca de cómo se cumple. De todos modos, siempre es necesario subrayar los beneficios de la pesquisa, insistir para que los padres exijan su realización y que los centros estén cada vez mejor preparados para que el programa completo funcione eficientemente”.

Además de la fenilcetonuria, la pesquisa permite detectar rápidamente otras cinco enfermedades: hipotiroidismo congénito, galactosemia, hiperplasia suprarrenal congénita, deficiencia de biotinidasa y fibrosis quística.

A continuación, se detallan los 5 pasos recomendados por la Asociación FENI para lograr que los padres contribuyan a garantizar que la pesquisa se cumpla en tiempo y forma en todos los casos.

1)   Los padres deben constatar la realización del test a las 48 horas del nacimiento, antes del alta médica. Si el alta se realizara antes de las 48 horas de vida, el análisis debe repetirse indefectiblemente en el primer control pediátrico, ya que las muestras de las primeras 24 horas, cuando aún la ingesta de leche es baja, pueden dar resultados normales falsos. Si el recién nacido es prematuro, debe repetirse la pesquisa a las dos semanas de nacer.

2)   Los padres deben asegurarse de que el hospital o centro de salud cuente con sus datos de contacto luego del alta, en caso de que fuera necesario repetir el estudio.

3)   Ellos deben retirar el estudio a la semana, para asegurarse de que el resultado fue negativo, sin esperar a ser contactados por la institución.

4)   Deben entregarle el resultado de la pesquisa al pediatra, si éste lo pide y también si no lo hace.

5)   Pueden difundir en su entorno familiar y social la importancia de la pesquisa neonatal, porque ser pesquisados es un derecho de los niños.

Por su parte, claramente también existe una responsabilidad de los profesionales de la salud: el obstetra, el instructor del curso de preparto, el neonatólogo y todo agente de salud involucrado en el cuidado de la madre y del recién nacido deben anticipar a los padres la importancia de garantizar la adecuada realización de la pesquisa neonatal.

Luego, los responsables en la institución deben poder contactar a los padres y saber cómo solicitar los estudios confirmatorios. Por último, si se confirma el diagnóstico, tienen que poder derivar al paciente inmediatamente a un especialista en la enfermedad, quien indicará el tratamiento adecuado y seguirá la evolución del paciente.

Alejandro Spataro, miembro de FENI y padre de una nena con Fenilcetonuria, explicó que la extracción de las gotitas de sangre del talón “es sólo uno de los pasos de lo que conocemos como el Programa Nacional de Pesquisa Neonatal. Tan importante como ese análisis es el hecho de que la familia esté informada para exigir que se haga el testeo en tiempo y forma y que se recaben adecuadamente los datos familiares para contactar a los padres si hubiera que hacerlo”.

Respecto de si es necesario ampliar la pesquisa a más enfermedades, la Dra. Bay reconoció los esfuerzos de nuestro país “que tomó el tema como política pública e incluyó 6 enfermedades, al tiempo que puntualizó que hay países que contemplan 20 y otros que 3 ó 4. Lo que no puede faltar es que ante cada sospecha, estén dados los mecanismos para realizar los estudios confirmatorios e iniciar el tratamiento a tiempo. Si no, de nada sirve todo el esfuerzo”.

Ante casos positivos, se debe poder derivar el paciente a un profesional especializado, que esté capacitado para brindar el tratamiento adecuado y realizar un seguimiento. Por ser enfermedades poco frecuentes, la mayoría de los médicos no conoce con certeza los pasos a seguir para la confirmación diagnóstica, a quién derivar los casos positivos o cómo iniciar el tratamiento. Es conveniente entonces la consulta con centros especializados.

En parte, esto sucede porque son enfermedades poco frecuentes, pero, tal como afirmó el Sr. Spataro, “deben tomarse las medidas para evitar que se produzca el daño irreversible que se desencadena si no se detectan a tiempo y si no se inicia el tratamiento cuanto antes”.

Se deben contemplar para la pesquisa enfermedades que puedan ser detectadas y luego confirmadas con estudios complementarios, pero -fundamentalmente- aquellas sobre las cuales puedan tomarse medidas rápidas que permitan prevenir daños al bebé.

La fenilcetonuria (PKU) es una de las 6 enfermedades incluidas en la pesquisa neonatal. Cerca de 70 niños nacen por año en Argentina con este ‘error del metabolismo’ en el que al organismo le falta una enzima, entonces no puede metabolizar la fenilalanina, un componente (aminoácido) de las proteínas. Por lo tanto, los pacientes deben evitar alimentos ricos en proteínas como carnes, lácteos, huevos, legumbres y derivados, y alimentos de los que se ignore su exacta composición.

Cada paciente debe recibir una cantidad determinada de fenilalanina, que no se puede suprimir completamente porque es imprescindible para el organismo, pero por eso la indicación y el seguimiento deben estar hechos por un profesional conocedor del tema.

Detectada a tiempo y bien tratada, no genera ninguna consecuencia a largo plazo. Caso contrario, produce retardo mental, trastornos de comportamiento y otros síntomas neurológicos.

El diagnóstico produce angustia e incertidumbre. Los padres ven a su bebé sano, sin manifestaciones de ningún tipo, pero se enfrentan a esa noticia. La asociación FENI aparece como un aliado que les brinda información, contención y tranquilidad; reúne a familias con esta condición y ofrece orientación y acompañamiento a quienes comienzan este camino.

Alejandro Spataro agregó que también asesoran “sobre los pasos para lograr la cobertura del tratamiento, que está contemplado en el Plan Médico Obligatorio, pero deben llevarse adelante una serie de estudios y trámites administrativos para presentar ante el prestador de salud”.

Tras el diagnóstico y las idas y venidas por el tratamiento, el niño de adapta a la dieta que lo beneficia, pero el desafío más grande puede ser la adaptación de la familia ampliada, las maestras y las mamás de los compañeritos, quienes deben contribuir a que se respeten las restricciones alimentarias del niño. Hay disponibilidad de recetas y alimentos que facilitan la tares.

La Dra. Bay explicó que se alimentan recibiendo gran parte del aporte de proteínas necesario a través de fórmulas especiales que no contienen fenilalanina, pero sí proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y micronutrientes, complementándose con leche materna o una fórmula común, pero en cantidades indicadas y controladas por el especialista. Sus alimentos habituales además de lo mencionado son frutas y verduras, debiendo pesar cada alimento para calcular cuánta fenilalanina están incorporando y no pasarse del límite. Pueden comer pastas, arroces y galletitas, en las cantidades indicadas y algunas variantes especiales, muy bajas en proteínas, que son de mayor costo por su formulación especial pero que en general el gasto es cubierto por el sistema de salud en sus diferentes variantes.

Acerca de futuras novedades en fenilcetonuria, la Dra. Bay anticipó que todo el tiempo están surgiendo posibilidades para facilitar los tratamientos y que existen varias líneas de investigación que “generan expectativas y se espera que en un futuro aporten avances tanto en términos de simplificar la dieta como para modificar la enfermedad de base”.

“Guadalupe sabe lo que puede comer y lo que no”

Gonzalo y Aranza son los papás de Guadalupe, que tiene 7 años y nació con fenilcetonuria. La nena no manifiesta ningún rechazo a las restricciones alimentarias que tiene, come fundamentalmente verduras y las complementa con las fórmulas en el desayuno y en la merienda.

“Come poco para su edad, porque le gustan pocas cosas, pero está muy bien controlada, nunca tuvimos que internarla ni nada que nos sorprendiera. Los estudios siempre dan dentro de los niveles esperados y la médica nos dice que está creciendo como corresponde”, sostuvo Gonzalo.

Le detectaron la enfermedad a partir de la pesquisa neonatal. A la semana de haber recibido el alta, recibieron un llamado de la Dra. Spécola del Hospital Sor Maria Ludovica de La Plata para confirmar el resultado de la Pesquisa, porque había una sospecha de que pudiera tener fenilcetonuria.

“Fue un golpe fuerte, no sabíamos de qué nos hablaban y nos empezamos a desesperar. Entonces, contactamos rápido con nuestra pediatra de cabecera, que lo primero que nos dijo fue que no consultáramos por internet, porque podíamos desorientarnos con lo que íbamos a encontrar, nos citó para que fuéramos al consultorio más tarde y ella nos explicaría un poco de la enfermedad”.

La pediatra los tranquilizó, ya que sabía de temas metabólicos. Fueron al hospital ya sabiendo algo de qué era esa enfermedad que Guadalupe podía tener y que se confirmó que padecía.

“En el Hospital Ludovica de La Plata nos atendieron de maravilla”, reconoció Gonzalo. Durante la primera etapa, le hacían controles todas las semanas, controles que con el tiempo fueron siendo más distanciados. Ya desde los 6 meses, aprendieron a extraerle ellos mismos la muestra de sangre y mandarla a analizar directamente.

A los 3 años, Guadalupe tuvo un hermanito que nació sin fenilcetonuria. Durante el embarazo los padres estuvieron preocupados por el tema, por eso consultaron con la doctora qué podían hacer para saber con anterioridad si el nuevo bebé tendría la enfermedad, pero ella les dijo que no había ningún estudio durante la gestación para hacerle, que solo cuando naciera debían realizarle doble muestra de sangre para analizarla rápidamente y así acortar tiempos.

Afortunadamente, el hermanito de Guadalupe nació sin Fenilcetonuria. Sin embargo, también tenían la tranquilidad de que es una enfermedad con la que se puede vivir muy bien, en tanto y en cuanto se siga el tratamiento y se haya detectado tempranamente, por eso aprovechan cada oportunidad que tienen para resaltar la importancia de que “la pesquisa neonatal se cumpla en tiempo y forma”.

Actualmente Guadalupe sigue siendo tratada en el Hospital Ludovica y, gracias a Dios, sigue teniendo los valores en niveles “normales” gracias a los controles periódicos (aproximadamente cada 1 mes) que se envían muestras y un control clínico cada 3 ó 6 meses en el hospital.

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