
El coronavirus sigue siendo una caja de sorpresas para los propios médicos. Ahora, profesionales de Estados Unidos están reportando en autopsias la evidencia de una complicación severa en
la atención de los pacientes: coágulos sanguíneos.
Un extenso artículo del Washington Post recopila la cantidad de casos reportados. Cuenta la experiencia que relató Craig Coopersmith, cirujano especializado de un hospital de Atlanta, quien reflejó que en un chat que comparten los coordinadores de 10 unidades intensivas de centros sanitarios de esa ciudad comenzaron a apilarse uno tras otro.
“Nos dimos cuenta de que teníamos un enorme problema. En algunos centros, aparecían entre el 20 y 40% de los pacientes”, detalló. Los especialistas estaban preparados para lidiar con las complicaciones del COVID-19 en los pulmones, incluso en otros órganos como los riñones, el corazón y el intestino, pero la situación con la que se encontraron los sorprendió: pacientes sin comorbilidades en los que el deterioro por el coronavirus era abrupto.
Las autopsias, sigue el artículo, mostraron luego que los pulmones de varios de pacientes estaban llenos de centenares de microcoágulos, o que coágulos de mayor tamaño podían desplazarse al cerebro o al corazón causando un infarto o un ACV. El sábado, el actor de Broadway Nick Cordero, de 41 años, sufrió la amputación de una pierna a causa de este problema de coagulación, reportó the Washington Post.
“Ahora están viendo en las autopsias algo que los que hacemos trombosis y hemostasia seguimos de las primeras publicaciones de China. Pero en ese país no se hicieron autopsias y en Europa hubo pocas por el temor al contagio”, apunta José Ceresetto, hematólogo del hospital Británico y miembro de la Sociedad Argentina de Hematología. En Estados Unidos, creen que los coágulos pueden ser responsables de un elevado porcentaje del total de 46.000 muertes que se han producido en ese país.
El especialista señala que “lo que se veía como una severa neumonía eran en realidad microtrombos en los pulmones. Esto tiene que ver con que el coronavirus genera daño en el endotelio, en la pared de los pequeños vasos sanguíneos, y desencadena un síndrome inflamatorio generalizado que termina dando la falta de oxígeno”.
Esto no es lo mismo que la coagulación intravascular diseminada (CID), un trastorno grave en el cual las proteínas que controlan la coagulación de la sangre se vuelven hiperactivas y que es “muy frecuente en el estadío final de muchos cuadros infecciosos. Por diferentes motivos muy complejos, conocidos unos y desconocidos otros, se genera una activación de la inflamación y eso lleva como producto final a la formación de coágulos”, describió el infectólogo Lautaro de Vedia.
Ceresetto señala que en los pacientes con la enfermedad severa se ve de un 20 a 50% de criterio de CID y que también se dan casos de superposición de CID con este fenómeno inflamatorio local, del que aún no se sabe por qué es tan virulento.
Por estas investigaciones, y siguiendo con los lineamientos de las guías internacionales, la Sociedad Argentina de Hematología recomienda dar preventivamente a los pacientes ingresados con coronavirus un antitrombótico como la heparina en dosis muy bajas: con esta indicación, en China bajaron un 25% la mortalidad, en una muestra de 1.200 pacientes en Wuhan.
En Estados Unidos, en tanto, están dando un paso más allá y probando tratar a los pacientes directamente con anticoagulantes, pero aquí “no está aconsejado porque no hay evidencia de que sea útil”, señaló Ceresetto.
AS
TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA
COMENTARIOS CERRADOS POR PROBLEMAS TÉCNICOS.ESTAMOS TRABAJANDO PARA REACTIVARLOS EN BREVE.
CARGANDO COMENTARIOS
Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.
Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.