
E l párroco de la villa 31 de Retiro y miembro del equipo de curas villeros, Guillermo Torre, contrajo coronavirus y debió ser aislado y asistido, si bien
los síntomas son leves, revelaron a Clarín fuentes eclesiásticas.
Torre venía desplegando una intensa labor asistencial en el barrio, el más afectado por el COVID-19 de la zona metropolitana, en el que hasta este fin de semana se detectaron más de 1.200 casos.
En los medios eclesiásticos señalaron que Torre estaba tomando todas las prevenciones, pero que -como los demás curas villeros- no quería descuidar la atención de los vecinos.
Guillermo Torre, el sacerdote que trabaja en la Villa 31 Foto: Andrés D’Elia
Torre sintió el sábado síntomas de gripe, pérdida de gusto y olfato y, en una ocasional charla con la viceministra de Salud, Carla Vizzotti, esta le dijo que se hiciera el test.
Los curas de las villas se ocupan principalmente durante la cuarentena en proveer de decenas de miles de viandas que se preparan en los comedores comunitarios.
También se ocupan de acompañar los reclamos de los vecinos como la falta de agua potable, una carencia que afectó durante varios días a la villa de Retiro.
Además, los sacerdotes acondicionaron instalaciones de sus parroquias como hogares para ancianos, la población de mayor riesgo.
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