
“Quería aprender de construcción porque las mujeres ponemos todo el cuerpo en el barrio, conseguimos los materiales, gestionás y hasta conseguís créditos y a la hora de construir la casas no tenés el conocimiento ni la experiencia y los hombres reticentes a hacernos parte de la construcción de nuestras propias casas”, contó a Télam Mariana, de 44 años, separada y madre de 5 hijos.
Mariana vive en el barrio 6 de enero, en el Cuartel V del distrito de Moreno y se vinculó a Asociación civil “Madre Tierra”, integrada por asistentes sociales y arquitectas especialistas en “hábitat popular”, porque la organización había llevado adelante varios proyectos en el barrio.
Sandra Ferrreyra, integrante de Madre Tierra, contó a esta agencia que la asociación nació en 1985 en la zona oeste del conurbano con el fin de llevar adelante proyectos de “hábitat popular” y agregó que “desde el principio veíamos que las mujeres en los barrios son promotoras y productoras de hábitat”.
“Las mujeres se ponen al hombro el desarrollo del barrio, luchan por el agua potable, el acceso a la salud, arman grupos que luchan por la escuela pública en el barrio o porque pase el transporte por el barrio”, detalló.
“Trabajamos con proyectos por mejorar un hábitat que es hostil y violento para las mujeres: la falta de luminarias, la falta de calles, de medios de transporte, es violencia, más para las mujeres pobres que deben llevar a los chicos a la escuela, o sacar un turno en el hospital a las 4 de la mañana y el micro no pasa”, precisó.
Sandra destacó que ante este panorama “pensando en mejorar la vida de las mujeres trabajamos un hábitat con perspectiva de género, con proyectos que mejoren la vida de las mujeres, con Fondos de Microcréditos para que las mujeres mejoren sus casas y talleres de capacitación, para mejorar su autoestima y los talleres de ´Mujeres Constructoras´”.
Liliana Hernandez Rojas explicó a Télam que el Taller Mujeres Constructoras se dictaba, antes de la pandemia, de manera semanal, en grupos de entre 10 y 15 mujeres que habitan distintos barrios de Morón y Moreno.
“Se las capacita en técnicas básicas de la construcción para que ellas mismas puedan llevar adelante la construcción y también para que puedan pensar y decidir qué casa quieren habitar”, precisó.
En marzo del año pasado, una de las alumnas de ese taller fue Mariana Canicoba.
“Una vez por semana, venía Carolina Lazzarini, arquitecta de Madre Tierra a enseñarnos encadenado, encofrado, aprendimos a armar los fierros para columnas, y a levantar paredes”, detalló entusiasta a esta agencia.
Mariana remarcó: “Aprendíamos y practicábamos en nuestras propias casas, haciendo a una el encadenado, a otra un revoque, levantando una pared en la casa de otra”.
“Y nosotras decíamos: ´El encadenado es algo que nunca vamos a poder hacer, es muy difícil´”, recordó la mujer, en alusión a la viga, de hierro y cemento, que une la parte superior de una casa.
Pero se llevaron una sorpresa y la recordó Mariana: “Cuando lográbamos completar un encadenado, era una re fiesta, parecía algo inalcanzable y podíamos hacerlo. Aprendimos que podíamos hacerlo, que no era imposible”.
“Luego, nos animamos a hacer cosas solas, ya por fuera del taller, y los compañeros nos empezaron a mirar de otra manera, nos decían `Uy les quedó bien hecho esto o lo otro´, hubo un cambio de actitud y en nosotras también, al ver que podíamos hacerlo te sentís de otra manera”, destacó.
Para Mariana, “fue bueno sentir que ya no hay algo imposible, que, a nuestro tiempo, todo se puede hacer”.
“Incluso el argumento de la fuerza física es hasta ahí nomás: lo que no puede mover una sola, por ejemplo una bolsa de cemento, la pueden mover entre dos”, dijo.
Sandra destacó que “Mujeres Constructoras” busca “fortalecer y formar mujeres en temas constructivos, por si desean trabajar de eso para mejorar su casa o para fiscalizar y tener un mejor control de las obras que se desean para el barrio”.
“La obra pública que se hace en el barrio debería poder contar con la fiscalización de un equipo de mujeres, porque son las que lucharon para tener esa obra”, aseguró.
En esta línea, la mujer celebró el anuncio presidencial de incluir mujeres en la obra pública y agregó que “nos interesaría que esa transversalización se dé en todos los niveles: desde el diseño y la planificación de la obra, que las empresas que la desarrollen estén integradas por mujeres, mujeres que puedan construir y que esté la mirada técnica de arquitectas y urbanistas que piensen la obra pública con perspectiva de género”.