El Partido Justicialista del Chaco debe superar la actual conducción formal y avanzar hacia una conducción integral

El hombre honra el cargo: “Debe actuar en él desempeñándose de la mejor manera posible, porque si los cargos elevan o encumbran al ciudadano, el ciudadano tiene la obligación de ennoblecer el cargo. Si pensamos que no seremos nosotros quienes serviremos a los pueblos sino que nos serviremos de ellos, no llegaremos muy lejos. Cuenta la historia que cuando el famoso Epaminondas, por haber perdido una de sus batallas, fue degradado del ejército y encargado de la limpieza de la ciudad de Tebas, nunca esa ciudad estuvo tan limpia. Lo que debe importarle (a un hombre) es actuar bien donde lo pongan.” J.D. Perón

La ausencia de opinión política evidencia una crisis de representación que debería ser corregida de manera inmediata para recuperar la autoridad política e instalar al Partido Justicialista en el centro del debate que incumbe a la comunidad provincial y nacional. El letargo que experimenta la conducción formal a cargo del Embajador Domingo Peppo tiene paralizada la herramienta electoral del Peronismo, nada de esto es casual, dejar fuera de juego al PJ tiene por objetivo vaciar de contenido y alejar a la militancia para manejar sin tener que dar explicaciones, una metodología a medida de los círculos y grupos de poder donde solo prosperan los negociados politiqueros, evitan el debate para privilegiar el éxito de de sí mismo por sobre el conjunto, es el individualismo en su máxima expresión, la rosca politiquera instalada para atrasar el reloj de la historia.

Razón por la cual debemos profundizar acciones concretas que nos permitan avanzar hacia el futuro superando los viejos esquemas, al vaciamiento debemos imprimirle contenido y auto convocarse para definir propuestas que vuelvan a congregar a los cuadros que ejercen militancia territorial pero además recuperar a aquellos que se fueron por no sentirse contenidos, el tiempo que se vive exige movilizarse para recuperar los espacios con el concurso de todos los cuadros de conducción que antepongan el compromiso ideológico y la mística para cumplir el objetivo de construcción de la Propuesta Peronista convocando a todos los compañeros que expresen el cuadro de situación que se desarrolla en el territorio, allí donde el peronismo dejó librado el espacio, retomar el compromiso y pasar a la acción constituye un requisito necesario si queremos construir la victoria.

El Movimiento Peronista no solo debe discutir los cargos electivos sino diseñar la estrategia que integre a las organizaciones forjadas por la militancia para contrarrestar el abandono de la conducción formal, cooperativas, movimientos de producción y trabajo, cuadros técnicos, comisiones vecinales, foros e instituciones donde actúa el Pueblo, todo lo que signifique congruencia social, el peronismo es el resultado de la expresión popular hecha organización y propuesta política y es allí donde debemos dirigir nuestra acción. Debemos privilegiar la organización para desterrar el amontonamiento sin compromiso del punterismo politiquero.

Quiero dejar en claro que no estoy induciendo al Ing. Peppo a que abandone las filas del Justicialismo, sino que ceda la conducción y se haga peronista militando, no queremos que se vayan sino que tome el compromiso ideológico que contiene un requisito fundamental: es que el militante Peronista debe ser respetado por su calidad moral y eso aún no se puede porque Ud. nunca explicó cómo es que se robaron más de 20 equipos de leche que tenían por destino a criaturas con bajo peso o desnutrición atento a que para el Peronismo “los únicos privilegiados son los niños y los ancianos”, creo que es una vergüenza que el presidente del Partido Justicialista sea responsable por acción u omisión de una situación tan execrable.

Por último quiero hacer alusión a una enseñanza de nuestro líder y conductor, Juan Domingo Perón que indicaba que “debemos ser artífices del destino común y no instrumentos de la ambición de nadie”

Diferencia entre un caudillo y un conductor…

“El primero hace cosas circunstanciales y el segundo realiza cosas permanentes. El caudillo explota la desorganización y el conductor aprovecha la organización. El caudillo no educa, más bien pervierte; el conductor educa, enseña y forma. Si un conductor, después de haber manejado un pueblo, no deja nada permanente, no ha sido un conductor: ha sido un caudillo.” Juan Domingo Perón- Conducción Política.

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