Ganancias: advierten que una alícuota más alta alentaría la informalidad

La posibilidad de que el Gobierno decida implementar una suba del impuesto a las Ganancias del 35% al 41% generó opiniones críticas de parte de los expertos, quienes -además- plantean otras

opciones para optimizar la recaudación fiscal.

En primer lugar, un comunicado del Colegio de Profesionales de Ciencias Económicas, entidad presidida por  la contadora Gabriela Russo, recordó que “los rasgos esenciales de esta forma de imposición son la equidad, neutralidad, estabilidad y alcanzar la verdadera capacidad contributiva del sujeto”. Por eso, entre algunas ideas sobre una posible reforma, la entidad planteó “revisar de manera integral todos los topes y deducciones, fijar valores actuales y establecer una unidad de medida para su actualización”.

Según el tributarista Ivan Sasovky, el problema -mas alla de que se incremente la tasa- es que la recaudación no va a crecer porque las empresas están acumulando quebrantos. “No creo que sea muy efectivo levantar la tasa. Sino por el contrario, va a tener efectos negativos porque ahuyenta a la inversión extranjera directa que quisiera venir a la Argentina”. A su juicio “genera una situación de inseguridad jurídica que hace que no haya inversiones y que los inversores del pais tiendan a irse a otros paises. Además, se premiaría a la evasión”, consideró.

“Ganancias es un impuesto que en el pais no crece porque las empresas que lo pagan son muy pocas. Actualmente, la Argentina está en la media del mercado, con lo cual no se debería tocar ese tipo de impuestos”, señaló Sasovsky. Una alternativa, propone es que, el tributo se cobre a las personas físicas cuando cobren la renta definitiva y no durante el proceso productivo. También, se puede tender a aumentar el impuesto en las personas físicas y bajarlo en las sociedades. O hacer como otros paises de America: generar incentivos a la generación de trabajo con la baja del impuesto”.

Según el experto Cesar Litvin, en la pospandemia, el mundo estan bajando los impuestos. “Esto es importante porque los contribuyentes necesitan mas oxígeno, en vez de mas carga fiscal. En sentido contrario la Argentina quiere aumentarla -a pesar de la exorbitante carga impositiva que ya existe- lo que sería como cazar en el zoológico. Y además, sería una forma de premiar la informalidad”, opinó.

Lo que es incuestionable, según el tributarista, es que es necesario aumentar los mínimos no imponibles que están retrasados respecto del nivel de vida”, señaló. Ya que, como tienen actualización anual, en épocas de alta inflación, las cargas se van diluyendo.

El último cambio, en este sentido, se hizo el 1 de enero pero con un indice salarial hasta octubre de 2019, que fue menos que la inflación. Litvin admite que, en otros países (como los escandinavos) hay alícuotas de entre 40 y 50%. Pero tienen una baja incidencia de los impuestos al consumo (como el IVA) y no tienen tampoco Ingresos Brutos. El experto recalcó que, en la Argentina, hay 170 tributos entre Nación, Provincias, y Municipios. Pero el 90% de la recaudación proviene sólo de 11 tributos.

Diego Fraga, socio del estudio RCTZZ, tildó de “disparatada” la idea de elevar al 41% el impuesto a las ganancias para las personas humanas de mayores ingresos. “Parece un conjunto acotado de destinatarios, pero siempre se termina ampliando como producto de la inflación y la falta de actualizaciones de las normas impositivas.”, dice.

“Esta medida, que trascendió en los medios y al poco tiempo fue desmentida por el Gobierno, ya se realizó cuando el Kicilloff era Ministro de Economía. Además de ser nocivo para las empresas (ya agobiadas con una elevadísima presión fiscal) no redundó en un aumento en la recaudación. En el contexto actual, una iniciativa así implicará colocar al país en clara desventaja frente al resto de los países de la región, que poseen alícuotas más competitivas, así como también mayor estabilidad jurídica”, señaló.

Según Fraga, “para reactivar las inversiones debería continuarse con la agenda inconclusa del gobierno anterior de eliminar impuestos distorsivos (ingresos brutos, impuesto al cheque) y reducir paulatinamente el impuesto a la renta a las corporaciones para que quede finalmente alineada con la región. Además, debería ponerse en marcha de manera urgente la Ley de Economía del Conocimiento, que si bien fue votada por unanimidad en el Congreso, luego fue suspendida por el Gobierno actual. Es una ley que tiende a dar ventajas fiscales a industrias de las más dinámicas de la economía que son susceptibles de generar divisas para el país. Paralelamente debería solucionarse la cuestión de la brecha cambiaria, que desalienta el desarrollo de este sector exportador”, propuso.

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