
Una infracción de tránsito cometida hace casi siete años en Mallorca, España, puso fin a la condición de prófugo de la Justicia de Misiones de Gabriel Cristóbal Leal, quien está acusado
de un brutal crimen que ocurrió en la ciudad de Posadas en noviembre de 2002.
Leal comenzó a ser juzgado este martes por el Tribunal Penal 2 y todo indica que terminará con la misma sentencia que su hermano y otro cómplice: prisión perpetua.
Leal, ahora de 44 años, está acusado de matar a Pablo Fraire, de 28 años, a quien citó en una oscura calle del barrio Alta Gracia para venderle una computadora a muy buen precio, con la excusa de un viaje urgente a España.
Las negociaciones primero se realizaron vía mensaje de texto y en la noche del 25 de noviembre de 2002, Leal y Fraire acordaron encontrarse en la intersección de la avenida Tomás Guido y calle Francia. Fraire intentó resistirse al robo y recibió 37 puñaladas.
Leal, su hermano Oscar “Poli” Castel y Gustavo “Porteño” Aranda fueron detenidos pocos días después del homicidio, pero un juez consideró que no había suficientes pruebas para vincularlos al brutal asesinato.
Unos meses después, cuando la investigación avanzó, se ordenó un nuevo arresto, pero “Gabi” escapó apenas unos minutos antes que los policías llegaran a su casa. En su momento incluso se investigó si desde la misma Policía no lo alertaron sobre el procedimiento.
Los investigadores creen que cruzó ilegalmente a Paraguay y viajó a Asunción, donde abordó un vuelo a España. Cuando fue atrapado, en noviembre de 2013, trabajaba en forma irregular en una empresa de catering de Mallorca. Habían pasado once años del crimen de Fraire.
Leal cruzó un semáforo en rojo con su moto porque llegaba tarde a su trabajo y la infracción fue advertida por la Policía, que lo interceptó y pidió toda la documentación.
El pasaporte de “Gabi” estaba vencido y los agentes decidieron pedir más datos sobre el argentino. Así descubrieron que tenía un pedido de captura en Interpol.
Cuando la Guardia Civil le comunicó el pedido de detención, Leal les dijo que viajó a España desde Buenos Aires y una vez ya radicado en Mallorca se enteró que la Justicia de Misiones lo buscaba. Pese a ello, decidió rehacer su vida allí.
La situación de Leal es muy complicada porque un estudio halló su ADN en el cuerpo de la víctima. Pese a ello, contrató a dos prestigiosos penalistas de Posadas para que lo defiendan.
El juicio oral se realiza seis años después de su extradición debido a los numerosos planteos que realizaron los abogados, entre ellos varios pedidos de excarcelación que no prosperaron.
Es así que 17 años y diez meses después, Leal finalmente se sentó en el banquillo de los acusados de donde en 2009 Castel y Aranda salieron con una condena a prisión perpetua por homicidio agravado por alevosía, la participación de más de dos personas y con la finalidad de ocultar otro delito.
Por el crimen de Pablo Fraire se realizaron decenas de marchas de silencio en Posadas y su madre, Teresita Boldú, fundó la asociación Madres e Hijos del Dolor. De su lucha surgió la creación de la División Homicidios en la Policía de Misiones. Teresita murió en 2008, sin ver condenados a los asesinos de su hijo.
Florencia, la hermana de Pablo, no tiene dudas de la responsabilidad de Leal. Sostuvo que una condena del “Gabi” será para su familia “el cierre de una historia muy cruda. Es muy doloroso, pero necesitamos Justicia para mi hermano”, dijo.
EMJ
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