Miguel Pesce soltó un poco el precio del dólar y subió las tasas para frenar una bicicleta de importadores y exportadores

El Banco Central decidió que las minidevaluaciones, a un ritmo parejo y previsible, no van más. La idea ahora es darle cierta “volatilidad” al tipo de cambio para que el mercado

no le tome el tiempo a la mesa de dinero del BCRA.

De hecho hoy el dólar oficial arrancará casi un peso más caro que el jueves. Esa suba se trasladará al dólar ahorro y después habrá que esperar qué pasa con el dólar Bolsa y el Dólar Contado con Liqui, cuyos precios dependen de la respuesta del mercado a los anuncios del jueves. Y de las expectativas que generó, buenas o malas.

El ritmo de las devaluaciones diarias

Volatilidad y cierta incertidumbre para que la contraparte (importador, exportador, especulador) no crea que juega conociendo las cartas del “rival”, en este caso el BCRA. Esa es la clave de abandonar las minidevaluaciones regulares, conocidas como “crawling peg”. La idea de darle volatilidad -con ciertos límites- al dólar ya había sido aconsejada por ex titulares del BCRA, como Martín Redrado, sin ir más lejos.

La posibilidad de aumentar el ritmo de devaluación también apunta a que el tipo de cambio real no pierda competitividad ante una esperada aceleración de la inflación de aquí a fin de año. Hay que recordar que aún con tarifas congeladas y salarios creciendo debajo del IPC, la inflación núcleo no baja del 3% mensual.

Lo que ocurría hasta ahora era que con la posibilidad de tomar deuda en pesos a una tasa menor a la tasa implícita de la devaluación del dólar, los importadores y exportadores tenían las cartas ganadoras. O mejor dicho, estaban subidos a una “bicicleta” ganadora.

El economista Fernando Marull publicó un gráfico donde se ve claramente cómo se modificó el ritmo diario de minidevaluaciones.​ De subas del tipo de cambio oficial de 6 centavos por día, hoy el BCRA avisó que venderá divisas a un precio 0,9% mayor, es decir, 70 centavos más caro. Busca así romper la previsibilidad del precio del dólar, alrededor del cual se armaron las estrategias financieras de las empresas y de los inversores.

Debido al exceso de pesos, el incentivo estaba alineado para definir esta estrategia: quien tiene dólares los mantiene en su poder y en lugar de liquidarlos para hacerse de pesos y pagar obligaciones u obtener capital de trabajo, opta por financiarse en pesos, a una tasa menor a la tasa de devaluación diaria del tipo de cambio oficial. Conclusión; quedarse con los dólares, no liquidarlos, y hacer jugar la deuda en pesos a su favor.

Del lado de los importadores: tomar deuda en pesos a tasas baratas y con esos pesos ir a la ventanilla del Banco Central a comprar todos los dólares que se pueda. Otra vez, la deuda en pesos barata incentivaba esta estrategia.

“La situación de exceso de pesos hace que tengas pocos incentivos a liquidarlos y muchos a demandarlos”, dice un analista: “Esperás la devaluación gradual y vas tomando pasivos en pesos a una tasa inferior a la tasa de devaluación diaria”.

En un contexto donde la falta de reservas se agudiza, todo el mundo está esperando una devaluación mayor, lo que refuerza las estrategias explicadas más arriba.

Naturalmente, la tasa barata en pesos también es aprovechada por los inversores extranjeros -hedge funds- que tienen inversiones en pesos y quieren transformarlos en dólares. En este caso, si bien no tienen chance de acceder al tipo de cambio oficial, utilizan los pesos baratos para comprar dólares en el mercado bursátil. Claro que pagando el precio de la brecha. En este caso, también corre el mismo razonamiento que para cualquier ciudadano: si uno creo que se viene una devaluación importante, cualquier precio del dólar, hoy, es barato.

Ahora Miguel Pesce avisó que esa estrategia cambia. El dólar se podrá mover a un ritmo incierto y la tasa de interés de referencia sube, con lo cual debería encarecerse el crédito en pesos. Anoche Pesce subió de 19 a 24% anual la tasa que paga por colocaciones en pases pasivos, es decir pesos a corto plazo que le prestan los bancos. Así, en teoría, la jugada de importadores y exportadores debería modificarse, porque esa suba de la tasa del BCRA debería trasladarse al resto de las tasas.

Se verá a partir de hoy. El consenso del mercado es que no hubo una mejora sustancial, ni mínima, en las expectativas. Al final del día, lo único que puede cambiar el escenario actual es que aparezcan los dólares de las exportaciones.

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