
El contexto económico en el que se desarrolla el año 2020 está signado por la pandemia del coronavirus y las medidas asociadas, que agravaron la recesión económica que Argentina ya tenía.
En ese marco era esperable que la presión tributaria (recaudación como porcentaje del PBI) disminuyera respecto al año 2019. Básicamente por un aumento de la morosidad y del incumplimiento tributario (evasión).
Recientemente se acaba de presentar el proyecto de presupuesto nacional para 2021. Junto con el mensaje de elevación del mismo, el Poder Ejecutivo incorpora una proyección del cierre de recaudación total para 2020 y, obviamente, una proyección de los fondos que se espera que ingresen el próximo año 2021.
Las proyecciones contenidas en el presupuesto marcan un retorno al sendero de crecimiento de la presión tributaria argentina. En 2020, año actual, la presión tributaria subiría 0,4 puntos porcentuales del PIB respecto a 2019. Y el gobierno nacional proyecta otra suba de 1 punto porcentual del PIB en 2021.
La recaudación del año 2020
En este particular año, signado por el cambio de gobierno y por la pandemia del coronavirus, se espera obtener una recaudación total que supere en 0,4 puntos porcentuales (p.p.) del PIB a la de 2019. Es decir que esta es la dimensión en la que aumentaría la presión tributaria efectiva global, que pasaría del 23,4% del PIB en 2019 al 23,8% del PIB en 20201. Este resultado, a primera vista anti intuitivo, es la consecuencia de que los recursos efectivamente recaudados caerían en términos reales, pero menos que lo que terminaría cayendo el propio PIB. Concretamente, mientras los recursos tributarios totales caerían en términos reales un 9,2%, la actividad agregada de la economía lo haría en un 12,1% real. Lo que esto refleja es que, si bien se achicaría el tamaño de la torta de actividad económica, el gobierno recaudaría en términos equivalentes una porción mayor que en 2019.
Resulta clave analizar las evoluciones particulares que tendrían los distintos impuestos. Se pueden tomar cuatro agregados diferentes: por un lado los recursos de la Seguridad social (aportes y contribuciones), por otro los impuestos directamente relacionados al Comercio exterior (derechos de exportación, derechos de importación y tasa de estadística), un tercer grupo serían los impuestos más relacionados con la actividad interna (IVA, Ganancias, IDCB, Internos, Monotributo y Combustibles, entre los principales) y un cuarto grupo los impuestos domésticos que sufrieron alteraciones legales fuertes en 2020: Bienes Personales (con gran aumento de alícuotas) y PAIS (nuevo impuesto).
Los impuestos de la seguridad social tendrían en 2020 (siempre según el proyecto de presupuesto) una caída real del 8,4%, que como resulta inferior a la caída de la economía, provocaría un ligero aumento de su participación en el PIB, pasando del 5,5% en 2019 al 5,6% en 2020.
El derrumbe de los tributos ligados al comercio exterior, con los derechos de exportación perdiendo un tercio de su valor de 2019 en términos reales, y los de importación cerrando el 2020 con una caída real 5 puntos por encima de la esperada para la economía, implicaría una pérdida de 0,5 p.p. de participación en el PIB, pasando de representar en su conjunto un 2,6% del PIB en 2019 a un 2,1% en 2020.
Los impuestos que recaen de manera más directa sobre la actividad interna (IVA, Ganancias, IDCB, Internos, Monotributo y Combustibles, entre los principales) perderían 0,3 p.p. del PIB respecto a 2019, básicamente producto de pérdidas reales por IVA y Ganancias superiores a la caída de la economía.
Si en este punto se hace una síntesis, se puede afirmar que el funcionamiento de la economía argentina en 2020 derivaría en una baja de presión tributaria del orden de 0,7 puntos porcentuales del PIB (caída de recaudación de impuestos sobre la actividad y sobre el comercio exterior y aumento de la relacionada a la seguridad social).
Ahora bien, la recaudación del nuevo impuesto PAIS y de Bienes Personales fruto de la suba legal, sumarían 1,23 p.p. del PIB, contra 0,15 p.p del año 2019. Es decir que aquí surgiría un aumento de recaudación de 1,1 p.p. del PIB, de los cuales 0,7 p.p. provendrán del impuesto debutante y 0,4 p.p. del tradicional Bienes Personales, recargado con los cambios legales de este año.
Es decir que la recaudación de impuesto PAIS y Bienes Personales no solo compensaría la pérdida de 0,7 p.p. del PIB del conjunto de impuestos, sino que además aportarían 0,4 p.p. extras.
Esta dinámica de la recaudación refleja un aumento de la importancia relativa de los impuestos directos en el total, o dicho de otro modo una disminución de la presencia relativa de impuestos indirectos.
Lo que espera el gobierno para 2021
Para el próximo año 2021, el proyecto de presupuesto considera que frente a un aumento del 5,5% real del PIB, la recaudación total aumentaría un 9,9% en términos reales, lo que implica que la presión tributaria esperada resulte 1 p.p. del PIB más elevada que la de 2020 y 1,4 p.p. por encima de la de 2019. Según el proyecto presupuestario, en 2021 aumentaría el tamaño de la torta de actividad económica, pero el Estado aumentaría aún más el tamaño de su porción a través de los impuestos de alcance nacional.
El análisis detallado permite afirmar que en 2021 los impuestos tradicionales serían los que aporten más porción de recaudación. El principal impulso vendría dado por IVA, para el que se proyecta una fuerte recuperación, plasmada en un crecimiento esperado del 12,1% en términos reales contra el mencionado aumento real del PIB del 5,5%.
Finalmente, el impuesto PAIS también se proyecta aumentando su participación en el producto, resultando 0,2 p.p. por encima de 2020, con lo cual le sumaría a la recaudación más de 0,9 p.p. del PIB en comparación con el 2019, cuando no existía el tributo. Ante los recientes cambios en el acceso al dólar ahorro y tarjeta, se abre un interrogante grande respecto a la recaudación de este impuesto en 2021.
Reflexión final
La creación de nuevos impuestos y la ampliación de la presión legal de otros, haría que la economía argentina termine uno de sus peores años con aumento de presión tributaria efectiva. Dada la recuperación de la recaudación de impuestos tradicionales que el gobierno espera para 2021, la permanencia del impuesto PAIS y de la suba de Bienes personales sostendría un nuevo aumento de presión tributaria.
Una vez más se ha creado un impuesto transitorio que ha pasado a aportar muchos recursos. El impuesto PAIS aportará este año el equivalente al 40% de la recaudación del impuesto al cheque, otro impuesto que se creó hace 19 años con carácter transitorio y aún sigue vigente. La dimensión del impuesto PAIS es tal que equivale al 40% de la obra pública nacional de 2020. La pandemia es un motivo más que relevante para que el Congreso debata y defina una hoja de ruta integral en materia económica y social para los próximos años. Es muy costoso para la sociedad un abordaje parche tras parche, como el que se viene haciendo en los últimos años.
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