
En Barcelona tomaron nota de las declaraciones de Jorge Amor Ameal, presidente de Boca, sobre un juicio porque el club catalán se llevó al juvenil
Santiago Ramos Mingo. Pero ni la entidad española ni el entorno del jugador argentino están nerviosos, porque están convencidos de que no se cometió nada ilegal cuando en enero ficharon al defensor central de 18 años que había quedado libre.
“Le iniciamos un juicio a Barcelona, porque creemos que tenemos derechos. Para nosotros, somos el club más grande del mundo y ellos se deben creer más. Lo que pasó es una barbaridad. Este jugador tenía un seguimiento y, por los informes, era de elite. Creo que el Barcelona no se va a llevar un jugador que no tenga posibilidades, ¿no? Nos pareció de muy mal gusto lo que hicieron”, había dicho el viernes Ameal en Fm Late.
En el Barcelona entienden que Ramos Mingo no estaba ligado a Boca con un contrato profesional, algo imprescindible para poder denunciar a cualquier club ante la FIFA.
Según recoge el artículo 2 del estatuto de los jugadores de la FIFA, “un jugador profesional es uno que tiene un contrato escrito con un club y percibe un monto superior a los gastos que realmente efectúa por su actividad futbolística. Cualquier otro jugador se considera aficionado”.
De acuerdo a lo que entienden en el Barsa, Ramos Mingo no tenía contrato profesional escrito ni percibía dinero de Boca, por lo que se considera que era un jugador aficionado y, por tanto, no cabe la denuncia ante la FIFA.
Ronald Koeman se fijó en Ramos Mingo para la pretemporada.Foto Reuters
Según lo publicado por el diario Mundo Deportivo, desde el entorno del futbolista consideran que el presidente de Boca con quien debe estar enojado y a quien debería pedir responsabilidades es a la anterior dirigencia del club argentino, “que fueron quienes no ataron al jugador con un contrato profesional”.
El argentino es valorado por su técnica por su carácter “típico de los argentinos”. El entrenador Ronald Koeman se fijó y tiene en cuenta a Ramos Mingo. Hizo la pretemporada y sumó entrenamientos antes de bajar el sábado a la filial, que le ganó 1 a 0 Nàstic de Tarragona.
El joven de 18 años, nacido el 21 de noviembre de 2001, se fue libre del Xeneize tras negarse a firmar su primer contrato. “Yo había hablado con la anterior dirigencia y habíamos quedado en que íbamos a seguirla después de las elecciones, porque no sabían si iba a continuar o no. Una vez que se fueron, ya había tomado la decisión de irme. No hubo chances de hablar con la nueva dirigencia: la decisión ya la tenía tomada”, aseguró en su momento.
Aunque era considerado una de las promesas de las Inferiores de Boca, se apoyó en la patria potestad para irse al Barcelona B. En febrero de este año, su cláusula de rescisión era de 60 millones de euros y con la llegada de Koeman esa cifra pinta para subir rápidamente.
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