
Conmueve a cada instante. Miles y miles de mensajes en las redes. Anónimos y famosos que cuentan su lugar en el mundo Maradona. Ese instante mágico perpetuado en una
foto es el común denominador. La foto de colección. Y el coleccionismo también forma parte de miles de futboleros en todo el mundo que tienen algo del Diego eterno o vinculado a él. Siempre hay una historia para contar.
A los que nos gusta el fútbol, el periodismo, la historia, nos van quedando recuerdos imborrables. Vamos por la vida como mendigos tratando de conservar algo de aquellos protagonistas que nos hicieron felices en algún momento. Diego fue la felicidad en todas sus dimensiones.
Una tapa de una revista, dos, tres, decenas, centenares. Un muñequito, unas tapitas de gaseosas, varios posters. Conservados, ocupan un espacio importante en un archivo que se desgasta con el tiempo como todo, como la vida, como Diego. Atesorar es una manera de estar más cerca, aún lejos.
El listado de 28 jugadores de la Selección en el programa oficial del partido con Hungría. No estaba Diego Maradona.
Cada reliquia es una historia en si misma. El día que conseguí el programa del partido oficial entre Argentina y Hungría, disputado el 27 de febrero de 1977, explotaba de alegría como cuando mi vieja, con tanto esfuerzo en tiempos en los que nada sobraba, me regaló una bicicleta.
Al recorrer sus 16 páginas, de papel ilustración, quedé azorado: no estaba Diego. En la lista de 28 jugadores con todos sus datos posibles, el pibe de apenas 16 años que había debutado ese día, no aparecía. No dejaba de ser una curiosidad histórica. ¡Linda nota para escribir!
Diego era pibe pero ya era Diego. Había debutado en Argentinos y estaba en el juvenil. El seleccionado que dirigía César Luis Menotti, el 23 de febrero, hizo un partido de práctica con el juvenil. Y lo vio otra vez a Diego, que la rompió como siempre. El Flaco se acercó y le dijo que lo iba a llevar al banco el domingo, contra Hungría, en la Bombonera.
El amistoso de la Selección y el juvenil, el 23 de febrero, cuatro días antes del debut ante Hungría.
Maradona lo contó así: “’Maradona, cuando salga de aquí vaya al hotel a concentrarse. Lo único que le pido es que no se lo diga a nadie. Si quiere coméntelo con sus padres, pero evite que se entere el periodismo. No me gustaría que se pusiera nervioso”.
No estaba prevista la presencia de Diego pero igual iba a estar. Porque como preliminar jugaron los juveniles. Y la figura indiscutida era él. Llegó al vestuario de la cancha de Boca y le dieron la camiseta 19. Se cambió después de los titulares. Ingresó a los 20 minutos del segundo tiempo por Leopoldo Jacinto Luque. Argentina ganó 5-1.
Imprevisto y mágico, así fue el debut de Diego con la celeste y blanca. No hubo tiempo para agregar un nombre al programa oficial que ya estaba impreso. Saber esa historia, conversar ese recuerdo, es tener un partecita minúscula de la historia de Diego en casa. Y así, en miles y miles de casas de todo el mundo. Hay ausencias que nunca perderemos. Estará siempre con nosotros.
JCH.
TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA
COMENTARIOS CERRADOS POR PROBLEMAS TÉCNICOS.ESTAMOS TRABAJANDO PARA REACTIVARLOS EN BREVE.
Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.
CARGANDO COMENTARIOS
Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.
Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.