
La Argentina disfrutaba entonces los primeros meses de estabilización de su moneda, a partir de la puesta enmarcha del plan de convertibilidad que el ministro de Economía, Domingo Cavallo, había
En tanto, Macri mantenía un escaso contacto con sus secuestradores. Sólo uno de ellos -quien se autoapodó“Mario”- lo trataba bien y le hablaba por un hueco de 20 centímetros que había en el techo ypor el que también le pasaban comida. De ese bodegón en el que le compraban las milanesas para alimentarlo hoysólo queda una verdulería y una carnicería, pero ningún recuerdo.
Macri relataría tiempo después que con este “Mario” experimentó un caso del “Síndrome deEstocolmo”. Lo hizo durante una entrevista televisiva en un almuerzo con MirthaLegrand cuando confesó que fue una experiencia horrenda porque “se sufredeambos lados”: la familia que permanece expectante y la incertidumbre del secuestrado.
“Mario se asomaba por el hueco por donde me pasaban la comida con un hilo y charlaba conmigo a las dos de lamañana, me contaba que era hincha de Boca. Yo le conté que mi sueño era ser presidente de Boca. Cuando mipadrepagó el rescate, fue mi peor momento porque no sabía si me iban a matar y debatían qué iban a hacer conmigo. YMario venía y me decía: “Tranquilo que yo te estoy defendiendo”. Pero aunque Mario también sintióafinidad por el hijo del empresario –al punto de que muchos años después del secuestro le llegó a pedirtrabajoa su víctima, cuando ésta presidía Boca-, su misión era la de darle un tiro de gracia si eranecesario.
Mauricio Macri momentos después de su liberación y ya en la casa de su padre, el fallecido empresarioFrancoMacri (izquierda). Esta imagen fue tomada el 5 de septiembre. A su lado, están el ex ministro del Interior,José Luis Manzano, y su hermano, Gianfranco Macri. ArchivoClarín
“La primera cosa que les dije es ‘comuníquense rápido con mi padre porque estas cosas, en la medida en que nohaya intervención pública, se puede trabajar de una manera. Si no, se puede complicar todo’. Y ellos mecontestaron -dijo Macri en la entrevista-: ‘No te preocupes que en 15 días hay elecciones. El Gobierno va atapar este tema porque le puede quitar votos’. Estaban muy tranquilos porque en la ‘chupada’ no habían dejadorastros y todo les había salido muy bien”.
“Los secuestradores siempre se comunicaban con mi padre a través de un grabador con mi voz. Yo hablaba con elgrabador, leía por ejemplo, los titulares de los diarios (del día) como prueba. Yo grababa las instruccionesqueme pedían. Por ejemplo, decía: ‘Papá, dicen que tenés que cumplir. Que no vayas a la policía.Contestá ahora qué vas a hacer’. Y Franco, que se cargó el rescate de su hijo al hombro,respondía y ellos escuchaban. Pero nunca hablaron una palabra con él”.
La publicidad del caso conspiraba contra los planes de los secuestradores, quienes al sexto día perdieron lapaciencia. Al no obtener el dinero que pretendían, algunos integrantes de la banda consideraban liberarlo aúnsin cobrar el rescate. Otros insistían en obtener al menos un par de millones de dólares. Según consta en lacausa, hubo un momento en el que los secuestradores se pusieron nerviosos. Sentían el acecho de la policía yestuvieron a punto de cortar las comunicaciones con la familia Macri.
Finalmente, en la noche del jueves 5 de septiembre, Macri fue liberado. Vendado, le sacaron las cadenas y ledieron un jogging para que se vistiera. Durante 45 minutos fue trasladado en el baúl de un automóvil Dodge1500hasta que “Mario” lo ayudó a bajar y le dio algo de dinero para tomar un taxi y unos cospeles para hacer unallamada desde un teléfono público.
Imágenes del reconocimiento de los lugares donde estuvo Macri y donde fue liberado. ArchivoClarín
De pronto, había recuperado la libertad en un descampado situado cerca del cruce de Dellepiane y la autopistaRiccheri, a pocas cuadras de la cancha de Deportivo Español. Un lugar que hoy es tan sólo aquello quefue. Un lugar de tránsito.
Fue así como Macri se sentó en un cordón y -siguiendo las instrucciones de sus captores- esperó unos minutoshasta que el vehículo de los secuestradores se había alejado. Recién allí se quitó las vendas que cubrían susojos y caminó hacia un lugar donde vio algunas luces hasta encontrar un taxi. A las dos de la mañana delviernes6 llegó hasta la casa de una amiga, en Florida y Paraguay.
Para entonces, Franco Macri había pagado los seis millones de dólares acordados con lossecuestradores para liberar a su hijo. Algunos dicen que Franco recurrió a los amigos para poder pagarentoncesese rescate, otros dicen que la SIDE de entonces ayudó a juntar el efectivo que poco después recuperarían.
El pago se perfeccionó el día 3, en una operación en la que tuvo un valiente rol el mejor amigo de Mauricio:Nicolás Caputo. “Nicky”, amigo de Mauricio desde tiempos de estudios en el colegio Cardenal Newman, es una de laspersonas que siempre estuvo cerca de Mauricio.
Aún así, durante la experiencia de 4 años del PRO en el Gobierno su lugar fue siempre la de un outsider , un consejero por fuera del núcleo duro y más puritano que quiso rodear al entonces Presidente.
Macri debió hacer el reconocimiento del lugar donde estuvo secuestrado 12 días. ArchivoClarín
Tiempo más tarde, la banda de los comisarios que organizó y ejecutó el secuestro de Macri fue descubierta porla División Defraudaciones y Estafas de la Policía Federal y se halló parte del dinero pagado por el rescate,unos 2.400.000 dólares. Franco Macri había ordenado que se microfilmaran los billetes antes de entregárselos alos secuestradores, por si se recuperaban.
El día 6 de septiembre, doce días después de haber sido secuestrado, se conoció la liberación de Macri.TitulóClarín: “Apareció Macri esta madrugada sano y salvo”. Una imagen del joven y supadre,junto al ministro del Interior José Luis Manzano, en la puerta de la casa del empresario en la calle EduardoCosta -a pocas cuadras del lugar donde fue secuestrado su hijo- ilustraba la portada. Hoy esa cuadra estávacía.También la casa es otra cosa: allí vivió Franco Macri hasta su muerte, el año pasado.
Se calcula que la banda llegó a cobrar hasta U$S 12.5 millones de sus secuestros.
En 2001, nueve de los once acusados de participar en el secuestro de Macri fueron condenados con hasta penasdediez años de cárcel. Fue el final de la banda, integrada por varios oficiales jefes de la PolicíaFederal. Además del caso Macri, la organización fue condenada por los secuestros de KarinaWerthein,integrante de una familia de banqueros, y de los empresarios Julio Ducdoc –que nunca apareció- , RobertoApsteiny Sergio Meller.
En esa misma casa del terror pueden haber estado varios de ellos, incluyendo Meller, quien en los ’80 casi seles ahoga durante una inundación en Buenos Aires, que llenó de agua el sótano donde estaba encerrado.
La pena máxima la recibieron los ex policías federales José ”Turco” Ahmed, Miguel Angel”Jopo”Ramírez y Juan Carlos “El Pelado” Bayarri, mientras que recibieron penas menores Carlos ”Pocho” Benítez, Ramón“Mario” Avalos, Héctor Ferrer y Raúl González. En 2001, un subcomisario, Alfredo ”Poroto” Vidal fue detenido ytambién se sentó en el banquillo a rendir cuenta por los emblemáticos secuestros. En tanto CamiloAhmed, el único no policía del grupo, hermano de José, se suicidó antes de ser arrestado en Mar delPlata.