
El Fondo Monetario Internacional proyectó un camino de recuperación “sinuoso” para América latina después de la pandemia y ratificó que recortó su previsión de crecimiento para la Argentina al 4,5% para
este año. En su pronóstico anterior de octubre, el FMI había estimado que la economía argentina rebotaría un 4,9% en 2021.
En un informe divulgado este lunes, el Fondo confirmó el pronóstico revisado a la baja de la economía argentina para este año, que había anticipado el 27 de enero. De hecho, el nuevo cálculo del Fondo coloca a la Argentina a contramano del resto del mundo y de América latina ya que el organismo mejoró el pronóstico para el crecimiento global este año por los esfuerzos de vacunación y los paquetes de estímulos a las economías. También elevó su previsión para América Latina porque resultaron mejores las previsiones para Brasil (3,6%) y México (4,3%), las dos economías regionales más grandes.
Pero para la Argentina el FMI recortó su pronóstico de crecimiento del 4,9% al 4,5% este año, aunque elevó del 2,5 al 2,7 % sus perspectivas para 2022.
El Fondo observa un panorama más pesimista que el Gobierno. La proyección oficial argentina es que la economía del país crecerá este año entre un 5 y 5,5%. En el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de Banco Central, la estimación es de 4,9%, aunque algunos analistas la estiran a 6%.
El organismo está en plena etapa de renegociación de la deuda que la Argentina adquirió en 2018, que alcanza los 44.000 millones de dólares. Las tratativas para firmar un nuevo programa, esta vez de Facilidades Extendidas, con vencimientos más largos, avanzan de forma “muy constructiva”, según manifiestan las partes.
El ministro Martín Guzmán ha expresado la intención argentina de tener cerrado el tema para mayo, cuando se le deben pagar vencimientos al Club de Paris. Sin embargo, el Gobierno podría buscar demorar la concreción del acuerdo para no tener que someterse a ajustes fiscales o a las reformas estructurales que un pacto de esta naturaleza conlleva en un año electoral.
En una entrevista la directora ejecutiva del organismo, Kristalina Georgieva, dijo el viernes que las negociaciones proseguían de manera muy constructiva para llegar a un acuerdo, pero pidió a la Argentina que haga su tarea. “Se necesitan dos para el tango, así que ambas partes, tenemos que hacer nuestra parte y encontrar un camino hacia un acuerdo”, dijo. “Todavía no estamos en ese momento”.
En un blog sobre América Latina difundido este lunes, titulado “un camino sinuoso para la recuperación” los funcionarios del Fondo Alejandro Werner, Anna Ivanova y Takuji Komatsuzaki señalaron que, si bien las economías regionales comenzaron a revertir sus caídas después de la devastación de la pandemia, el recrudecimiento del virus a fin del año pasado amenaza con frenar la recuperación.
“Tras la fuerte contracción en el segundo trimestre del año pasado, la veloz recuperación en el tercer trimestre superó las expectativas en algunas de las economías más grandes, como Brasil, Perú y Argentina” de la mano de un crecimiento de la producción industrial, las ventas minoristas, “un considerable estímulo fiscal, condiciones financieras internacionales favorables y la resiliencia y adaptación de los agentes económicos ante la nueva realidad”.
Sin embargo, advierten que “esta recuperación, que ya de por sí era desigual, se ha visto amenazada por el reciente recrudecimiento de la pandemia y la reintroducción de medidas de contención más estrictas en algunos países, así como por las repercusiones de la desaceleración de la economía mundial”.
Pese a esta situación, el Fondo elevó a 4,1% su pronóstico de crecimiento regional para 2021 (de 3,6% en octubre), en vista de los resultados más sólidos de lo previsto en 2020, la expectativa de que se amplíen las campañas de vacunación, las mejores perspectivas de crecimiento para Estados Unidos y el aumento de los precios de algunas materias primas. Se espera que el crecimiento se acelere más adelante en el año.
El informe resalta el “enorme” costo social y humano de la pandemia. Y estiman que más de 17 millones de personas ingresaron en una situación de pobreza. “El empleo permanece por debajo de los niveles previos a la crisis y es probable que la desigualdad haya aumentado en la mayoría de los países”, señala el reporte, y advierte que “una recuperación más débil en los mercados laborales infligiría un daño social más permanente”.
Ante este panorama de crisis e incertidumbre, el Fondo señala que “la primera prioridad de los países debería ser garantizar una dotación adecuada de recursos para los sistemas sanitarios, incluidas la vacunación y las pruebas. La segunda, seguir apoyando a los sectores vulnerables más afectados por la pandemia y afianzar la recuperación que hasta ahora es incierta. Retirar demasiado apoyo fiscal demasiado pronto pondría en peligro estos objetivos”.
El FMI apoya a la región con asesoramiento en materia de políticas, asistencia técnica y financiamiento, y ha proporcionado más de 66.000 millones de dólares a 21 países, incluidas líneas de crédito contingentes. “Esto representa más de dos tercios del apoyo de liquidez de emergencia prestado por el FMI a escala mundial. Estamos preparados para seguir ayudando”, señala el Fondo.
AQ
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