Rupturas las hay muchas. Amorosas, laborales, de familia, de amigos. Todas diferentes pero algo las enlaza: nos obligan a repensarnos, a dejar de ser -en cierta manera- para lograr identidad nueva.
Alguien dirá: ¿se puede acaso comparar una ruptura sentimental con que te echen de un trabajo? Yo mismo dudé al imaginar esta columna pero recordé una sensación que tuve al leer mensajes de Twitter cuando murió Menem: varios profesionales reconocidos mencionaban cómo sus padres habían sufrido -y enfermado, en algunos casos- al quedarse sin empleo en esa época y no lograr reinventarse.
Ahí radica el numen necesario para salir de un duelo: aceptar que el antes ya no existe, que hay algo diferente que espera y puede ser mejor. Si esa sensación de reconstrucción íntima no aparece, todo se complica. En lo amoroso de pende bastante de nosotros, en lo laboral hay corsés -edad, situación socioeconómica, crecimiento- que no controlamos.
Debo confesar que soy lo menos zen que existe por estas comarcas. Cuando algo me enoja, puedo ofuscarme (por un rato) y si otro algo me entusiasma es difícil calmar mi ansiedad por concretarlo ya. Pero en lo relacional sí veo la calma con buenos ojos: cuando hay crisis, no son por generación espontánea. Aunque no las podamos ver, las causas están y mejor buscarles una salida -así duela un tiempo- a aburrirse en un perdurar que termina siendo inhóspito. Existe un momento en que se produce el punto de inflexión. En el caso de la nota de hoy, una nueva vida. Es un paralelismo que desprende magia, pero no tiene que ser necesariamente uno tan contundente (de hecho, más de uno se culpa de no haber aprovechado esa época o ese momento maravilloso). Alcanza con sentir algo como una alerta vital: ya es hora de salir de la cueva.
Frases, sabemos, hay para todo y puede resultar un recurso fácil. Pero una de García Márquez ilustra las crisis y sus después de forma dura y, sin embargo, optimista: Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.
En eso estamos.
TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA
COMENTARIOS CERRADOS POR PROBLEMAS TÉCNICOS.ESTAMOS TRABAJANDO PARA REACTIVARLOS EN BREVE.
Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.
Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.
Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.