Una moto KTM 790 Adventure R cuesta 3,7 millones de pesos, lo mismo que una pick up mediana. Pero a diferencia de sus competidoras, motos de alta cilindrada importadas, la KTM
790 ahora llega a la Argentina desarmada y es ensamblada en una línea de montaje donde trabajan 20 operarios recién contratados y entrenados.
“Entre la línea de montaje y la capacitación, la inversión fue de 200 millones de pesos”, detalló Juan Carlos Mas, gerente para KTM del grupo Simpa. Este grupo, de la familia Schwartz, tiene su negocio principal en la distribución de materias primas plásticas, pero desde hace una década viene tallando como una de las principales productoras de motocicletas del país, con una fábrica en el parque industrial de Campana y un portafolio que incluye una decena de marcas.
La KTM 790 pasó a ser la moto de mayor cilindrada que se elabora en Argentina: se trata de un producto para la ruta, que ahora comparte el predio del parque industrial de Campana con otra líneas de montaje que tiene Simpa para ensamblar las motos Royal Enfield.
Aunque vecinas de sus primas mayores automotrices, las motos del grupo Simpa tienen una baja cantidad de piezas locales, según asegura el propio Mas: “Estamos en los niveles de piezas locales que nos obliga la ley, alrededor de 9”, detalló el ejecutivo.
A pocos kilómetros, sobre la ruta 6, está el predio de Honda de Argentina donde originalmente se comenzó con autos (los Honda City y HRV), pero desde 2019 la filial japonesa se dedica exclusivamente a la producción de motos de baja cilindrada. Su lanzamiento más reciente es otro modelo de baja cilindrada, la Honda GLH150, que demandó a la filial una inversión de US$ 5 millones, una parte de los cuales serán destinados a la integración local de piezas, según detalló Víctor Pruvost, gerente comercial de Honda. “Esta inversión es adicional a los US$ 15 millones que invertimos en los últimso dos años para radicar modelos”, agregó.
La producción local de motos viene de atravesar con la pandemia uno de sus peores registros, con una fabricación de 330.000 unidades. Pruvost dice que la restricción de las importaciones de vehículos también afecta a la importación de motos. “En Campana fabricamos siete modelos de motos, varios con un nivel de integración muy superior al 9% que se exige actualmente. Pero a la vez tenemos 3.000 motos medias o altas, importadas, detenidas en la Aduana, sin que nadie nos diga cuándo podremos ingresarlas”, agregó el ejecutivo.
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