La compra de dólar por parte de personas físicas se multiplicó casi por 10 en 2025, según el Banco Central. El “colchón” de las personas sumó casi la mitad de las exportaciones acumuladas en el año.

Por Rodrigo Núñez |EDW| La compra de dólares pegó un salto inédito en un año sin cepo para el común de las personas, según datos del Banco Central. Entre enero y octubre, los individuos compraron más de U$S 34.000 millones netos, casi diez veces más que en el mismo período de 2024. La demanda de divisas en un año marcado por la volatilidad macroeconómica se “comió” el ingreso de billetes verdes que había generado el blanqueo de capitales, fue equivalente a cinco veces el superávit comercial y significó la mitad de las exportaciones argentinas.
La formación de activos externos por parte de personas humanas volvió al centro de la escena cambiaria. Según el Central, entre enero y octubre los individuos realizaron compras netas por U$S 34.420 millones, frente a los U$S 3.655 millones del mismo período del año anterior. La magnitud del salto -un aumento cercano al 840%- redefine la dinámica del mercado y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del programa.
El incremento no solo refleja una mayor dolarización por precaución, sino también un cambio en los patrones de comportamiento frente a un contexto de incertidumbre y volatilidad en las variables clave. La búsqueda de refugio en moneda dura volvió a intensificarse y el dólar recuperó protagonismo como activo de resguardo doméstico luego de la salida del cepo.
En comparación, la compra de dólares acumulada hasta octubre equivale a:
El 48% de las exportaciones registradas en el mismo periodo (U$S 71.5 mil millones).
Cinco veces al superávit de la balanza comercial acumulado hasta octubre (U$S 6.8 mil millones).
7% por encima del blanqueo de capitales declarado en 2024 por el Gobierno (U$S 32.151 millones en activos declarados).
La fiebre por el dólar, en detalle
Dentro del Sector Privado No Financiero, las personas humanas fueron, por amplio margen, el segmento que más dólares demandó. El Banco Central detalló que solo en octubre registraron egresos netos por más de U$S 5.000 millones.
La concentración del apetito dolarizador en individuos se explicó por tres factores clave:
Cobertura ante la inflación: el proceso inflacionario se consolidó en los últimos seis meses.
Expectativas cambiarias: la volatilidad del tipo de cambio oficial y la brecha continuaron alimentando operaciones de resguardo ante los rumores devaluatorios.
Mayor capacidad operativa: la flexibilización parcial de normas y la apertura de canales digitales amplió la base operativa de compradores.
¿Y las reservas?
El salto en la demanda de divisas llega en un momento en que el Banco Central necesita recomponer reservas y sostener la estabilidad cambiaria. Aunque el organismo informó ciertas mejoras en la cuenta financiera, el comportamiento social presiona la balanza del mercado de cambios. El drenaje vinculado a la “gente de a pie”, sumado a otros factores como pagos de deuda o comercio exterior, complejiza la estrategia de acumulación de reservas.
Si bien una parte de las compras queda depositada en cuentas locales y no se traduce inmediatamente en salida de dólares físicos, el drenaje neto continúa siendo significativo en términos de flujo. Con vistas a la temporada de verano, se espera un nuevo boom turístico emisivo, lo cual reforzaría la tendencia de salida.
El comportamiento del público minorista puede influir en varias dimensiones. Una fuerte demanda minorista presiona al Banco Central a sostener posiciones en el mercado. A mayor volatilidad, mayor cobertura, lo que genera un círculo delicado de administrar.
Más allá de las herramientas técnicas, el comportamiento social dependerá de la confianza. Mientras las expectativas sigan tensionadas, la dinámica del dólar continuará marcando el ritmo económico, y las personas seguirán siendo protagonistas centrales del mercado.






