Madrid, a 27 de enero de 2026: La infancia ucraniana se enfrenta al invierno más frío y peligroso desde 2022. Con las escuelas cerradas hasta febrero en Kiev y otras regiones, cientos de miles de niños y niñas se ven privados de educación, espacios seguros y apoyo esencial.

Los repetidos ataques a las infraestructuras energéticas han dejado hogares, escuelas y hospitales sin electricidad, calefacción ni agua. Los niños y niñas soportan condiciones de frío extremo, lo que pone en grave peligro su salud, su educación y su bienestar mental, advierte World Vision.
Con temperaturas diurnas que bajan hasta los -16 °C y nocturnas que alcanzan los -20 °C, los cortes de electricidad prolongados, que en algunas zonas duran hasta 36 horas, hacen que los niños y niñas pasen entre 16 y 17 horas al día sin electricidad. Las escuelas y guarderías tienen dificultades para funcionar con seguridad, y la infancia que depende de la educación a distancia no puede asistir a clase de forma regular, cargar sus dispositivos o completar sus tareas.
«Este es el peor invierno para los niños y niñas ucranianos desde que comenzó la guerra», afirma Arman Grigoryan, director de respuesta a crisis de World Vision Ucrania. «Las largas horas de oscuridad y frío están perjudicando la salud de los niños y niñas, aumentando su estrés y ansiedad, y afectando a su bienestar mental. Su educación se está viendo interrumpida en un momento crítico de su desarrollo. Las operaciones humanitarias también se ven gravemente obstaculizadas, ya que los equipos de ayuda trabajan en medio de apagones, carreteras heladas e infraestructuras dañadas, y a menudo dependen de generadores solo para mantener en funcionamiento los servicios esenciales».
Los niños y niñas describen las dificultades diarias a las que se enfrentan. «A veces no hay electricidad en todo el día. Es difícil leer o hacer los deberes, y el frío nunca desaparece. Nos sentamos en casa con guantes, gorros y chaquetas. Llevamos dos meses así, en la oscuridad y el frío», dice Gloria, de 12 años, de Kiev.
«Tenemos cortes de electricidad constantes, no hay calefacción y no hay forma de mantenerse caliente. Nuestros teléfonos y dispositivos se quedan sin batería, pero los necesitamos para obtener información o pedir ayuda. Las clases son online, pero es difícil aprender cuando no hay electricidad ni wifi. A veces no puedo oír a mi profesor. Sin electricidad, sin calefacción y con frecuentes alarmas aéreas, es difícil vivir», cuenta Mark, de 8 años, un estudiante de Kiev (adjuntamos vídeo de Mark).

Casi la mitad de los hogares dependen de la calefacción centralizada y una de cada cinco familias informa de problemas de salud relacionados con las bajas temperaturas en el interior de las viviendas, lo que pone en grave peligro a los niños y niñas, especialmente a aquellos con enfermedades crónicas.
World Vision está ampliando su respuesta para proteger a la infancia y las familias. La organización está proporcionando ayuda económica para que los hogares puedan cubrir los gastos de los servicios públicos y las necesidades básicas. En las zonas de primera línea, World Vision y sus socios locales están distribuyendo kits de invierno que contienen colchones, sacos de dormir, mantas térmicas, mantas de rescate, baterías externas, termos, estufas portátiles con combustible seco y linternas a pilas.
Para salvaguardar el bienestar de los niños y niñas, World Vision también ha suministrado generadores a los espacios adaptados para la infancia, lo que garantiza que el apoyo psicosocial, las actividades de aprendizaje y los espacios seguros puedan continuar incluso durante los apagones prolongados.
«En invierno, nuestro espacio amigo de la infancia funciona a pesar de los constantes cortes de electricidad», explica Olena, colaboradora de un centro apoyado por World Vision en Kiev. «A veces no hay electricidad durante 15 o 16 horas al día. Utilizamos generadores y baterías, pero no siempre son suficientes. Los niños y niñas suelen realizar actividades con linternas. Los padres traen a sus hijos solo para que se calienten, porque en casa pueden tener ocho o nueve grados. Incluso en estas condiciones, seguimos viniendo porque los niños y niñas necesitan calor, aprendizaje y una sensación de normalidad».
Desde febrero de 2022, más de 4.300 centros educativos han sufrido daños, lo que ha mermado aún más el acceso de la infancia al aprendizaje y a los servicios esenciales.
Hasta la fecha, World Vision ha prestado apoyo educativo a más de 240.000 niños y niñas, asistencia en efectivo a 230.000 personas, asistencia alimentaria a más de 459.000 y ha proporcionado artículos no alimentarios a más de 335.000 personas en toda Ucrania.







