La UTT desarrolló el primer curso de Restaurador Forestal, luego de los incendios en la Comarca Andina

La organización comunitaria que germinó en la Comarca Andina producto de los crecientes incendios forestales que afectan la Cordillera en Río Negro y Chubut parece buscar senderos de consolidación y expansión, como el iniciado por la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) al desarrollar de manera autónoma el Primer Curso de Restaurador Forestal del que se tenga registro en la Argentina.

Las llamas arrasaron esta temporada no solo las casas, los bosques y la vida silvestre, sino que asestaron un golpe brutal a la frágil economía local del noroeste chubutense y el suroeste rionegrino, basada principalmente en la monoproducción turística y en menor medida en las pequeñas explotaciones agrícolas, ambas severamente jaqueadas por las políticas antiproductivas del Gobierno nacional y la desatención provincial y municipal tanto en Chubut como en Río Negro.

La iniciativa de la UTT viene a suplir en los hechos el vacío generado por el retiro de los tres niveles del Estado la prevención de los incendios y en la posterior restauración del enorme daño humano, ambiental y a la producción rural que arrojan cuando las brazas finalmente se apagan por completo, meses más tarde. El apoyo productivo a las víctimas fue cero en ambas provincias.

En Chubut, además, esa ausencia resulta aun más grave debido a que el gobernador Ignacio Torres se negó a utilizar las multimillonarias partidas de fondos nacionales e internacionales que tenía en su poder desde 2024 para, justamente, la prevención de incendios forestales y la protección de los bosques nativos.

El Curso de Restauración Forestal congregó a un centenar de personas que participaron de la capacitación iniciada el primer sábado de marzo en la sede de la UTT de El Bolsón, y continuado a lo largo de cinco encuentros de formación teórica y práctica pero en dependencias de la Escuela Agrotécnica 717 de Lago Puelo, para aprovechar su infraestructura técnica y forestal.

Finalizará el próximo sábado 4 de abril en una jornada completa de restauración en la zona aledaña al balneario Puerto Patriada, en la localidad de El Hoyo, donde en enero estalló el incendio que llegó hasta la localidad de Cholila tras arrasar con entre 35 y 40 mil hectáreas de bosque nativo, pino implantado y toda la vida que los habitaba.

La experiencia comunitaria de la UTT nace como respuesta a la devastación de los incendios tras unirse en la acción concreta con la Brigada Andina, uno de los cuerpos de brigadas forestales voluntarias de vecinos organizados tras el devastador incendio del paraje Las Golondrinas de 2021,  de Lago Puelo, que en una sola tarde redujo a cenizas cerca de 15 mil hectáreas y unas 300 viviendas, 25 de las cuales ardieron en la aledaña localidad rural de El Hoyo.

Las brigadas forestales voluntarias fueron determinantes para combatir el incendio de enero de 2025 en Epuyén y de febrero en el paraje rural Mallín Ahogado, al norte de El Bolsón, y los que este año afectaron más de 70 mil hectáreas en El Hoyo, El Turbio, Epuyén, Cholila y sus parajes Villa Lago Rivadavia y El Blanco. Son una respuesta comunitaria al espacio que el Estado decidió abandonar.

El curso surgido de la unidad entre la Brigada Andina y la UTT aprovecha y sistematiza la experiencia territorial concreta en el manejo del fuego, conjugada con el saber acumulado de las actividades de los profesionales de la UTT (ingenieros forestales y en agroecología) y las diferentes experiencias de la comunidad de la Comarca Andina.

Además de formar restauradores forestales, el curso apunta a desarrollar significativamente el rol de las Brigadas Forestales voluntarias: “Apuntamos a que ‘contra-estación’, entre otoño y primavera cuando no hay incendios, las brigadas trabajen en la restauración y en la prevención; que en verano combatan incendios y en invierno se transformen en brigadas de prevención y restauración”, adelanta a Tiempo Argentino Juan Pablo “Pocho” Acosta, referente del área forestal de la UTT Patagonia.

“Es un nuevo oficio para la zona, a la medida del enorme pasivo ambiental que dejan los incendios”, prevé Acosta, quien explica que “el trabajo que hay para hacer es monumental y necesitamos que la política mire esta propuesta, destine recursos para su financiación y para generar una actividad económica en torno de estos oficios”. La UTT entiende que “esta es la propuesta para sanear el ambiente, además de atender el golpe que ha recibido la comunidad y el sistema productivo de alimentos de la zona”.

“De estas tragedias nace esta iniciativa con el objeto de redoblar los esfuerzos y seguir aportando a la organización y a la restauración del bosque de manera colectiva. La dimensión de los incendios aumenta año tras año, mientras que quienes nos deben cuidar no lo están haciendo: la inversión  estatal es claramente insuficiente”, cierra Acosta.

La organización solidaria se ha convertido en un sello de la Comarca Andina como respuesta a los incendios forestales agravados por la deserción gubernamental tanto en la prevención como en la asistencia posterior seria y profunda de las víctimas. Parada frente a esa doble tragedia, la organización popular ha comenzado a darse a sí misma y por sí misma las herramientas para salir adelante y fortalecer su vocación comunitaria.

Fuente Tiempo Argentino

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