Homenaje a Angelelli y parcial  fumata peronista en La Rioja impulsada por Quintela

Entre la memoria y la demanda del electorado opositor, el peronismo encontró una oportunidad para encontrarse. Fue en La Rioja, en un pequeño pueblo de Los Llanos (sudeste provincial), a la vera de la ruta nacional 38 por la que el obispo Enrique Angelli transitaba con su camioneta cuando fue asesinado por la dictadura. Este fin de semana, al cumplirse 50 años del crimen que se intentó encubrir como accidente, el gobernador Ricardo Quintela recibió a una delegación de personalidades ligadas al PJ.

Hubo una treintena de legisladores, de 12 provincias. Estuvieron Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” De Pedro al igual que Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria en la Cámara Baja. También Cecilia Moreau y Diego Giuliano, ambos cercanos a Sergio Massa. La convocatoria y el traslado de la comitiva hacia tierras riojanas mostraron la voluntad de homenajear a Angelelli, nacido en Córdoba y muerto durante su ejercicio pastoral (la Iglesia lo declaró beato y mártir en 2019, durante el pontificado del papa Francisco).

Quintela había invitado a participar de las actividades en memoria del religioso y de  otros sacerdotes y laicos víctimas de la dictadura. Inauguró un parque temático en el paraje El Pastor, frente a la ermita que identifica el lugar del homicidio. Las jornadas se realizaron en conjunto con el obispo riojano, Dante Braida. Pero Quintela buscó que la conmemoración histórica se combinara con las señales políticas de actualidad: cursó invitaciones con la intención de realizar una cumbre “no oficial” del PJ.

El llamado del riojano hacia los otros sectores pareció remitir al espíritu que tuvo en marzo de 2018 una convocatoria realizada por otro gobernador. El puntano Alberto Rodríguez Saá, bajo la frase “hay 2019” (consigna que iría ganando eco a medida que se acercaba el momento de las definiciones), invitó a sus pares a la ciudad de Villa Mercedes, San Luis. Se proponía debatir la reunificación del peronismo y acordar reglas para la competencia interna. En aquel momento gobernaba Mauricio Macri.

¿Hay puntos de contacto con lo que vive hoy el PJ? Anoche, en diálogo con la periodista Nancy Pazos (la conductora viajó a La Rioja y condujo desde allí su programa), Quintela dijo que está en marcha “un proceso de unidad”. “Hay una necesidad de unidad en el movimiento nacional justicialista como herramienta generadora de esperanza para el pueblo argentino. Ese proceso de unidad lo estamos dando; todos los compañeros actuaron de buena fe”, sostuvo Quintela en la entrevista. Aunque en otro momento agregó: “Algunos no pudieron estar”. 

Y es que las ausencias, aunque se habían anticipado, terminaron siendo notorias. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, no asistió. Tampoco lo hizo el exmandatario sanjuanino Sergio Uñac. El senador por Chaco Jorge Capitanich fue otro de los ausentes. Quintela contó que había hablado con los tres; que se habían excusado por distintas razones. “Coqui (Capitanich) quería llegar, pero no tenía tiempo. Uñac tuvo un problema y todos conocemos la situación (por la caída del helicóptero oficial que terminó con siete fallecidos)”, dijo.

Y al hablar de Kicillof reveló que habían “hablado bastante” y que su par de Buenos Aires “tenía un compromiso familiar.” “No tuvieron vacaciones porque estuvo muy atareado y quería compartir mínimamente con sus hijos”, añadió. Por la administración bonaerense, de todos modos, estuvo la jefa de asesores del gobernador, Cristina Álvarez Rodríguez, quien además integra el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la construcción política del axelismo.

La comitiva que viajó hasta el pueblo de Punta de los Llanos se completó con la vicegobernadora “Teresita” Madera, las senadoras Florencia López (La Rioja) y Lucía Corpacci (Catamarca) y Juliana di Tullio (Buenos Aires) más unos cuantos diputados, entre ellos Jorge Taiana, Victoria Tolosa Paz, Horacio Pietragalla y Lucía Cámpora. Todos ellos presenciaron la misa multitudinaria -se calcularon varios miles de asistentes- que celebraron allí el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, junto al obispo local Braida.

En la celebración se recordó a los colaboradores de Angelelli que también fueron víctimas de la dictadura, como los curas Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias y el catequista Wenceslao Pedernera (hubo presencia desde Francia porque Longueville era de la localidad de Vivers, en los Pirineos). Los tres fueron asesinados entre julio y agosto de 1976. En un momento de la misa se colocó una urna con los restos de los desaparecidos José Luis Goyochea -nacido en La Rioja- y su esposa Nélida Moreno -cordobesa, psicopedagoga- en un solar de la edificación.

Goyochea y Moreno, que tuvieron tres hijos, fueron asesinados en el centro clandestino de La Perla y enterrados en una fosa común en el predio cercano de Loma del Torito. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAFF) los identificó en mayo, tras meses de trabajo en las excavaciones. “Fue impresionante estar en este homenaje por los 50 años del asesinato y martirio de Angelelli y de los otros mártires”, reconstruyó a Tiempo la bonaerense Álvarez Rodríguez. Y contó que quedó “conmovida” por presenciar la colocación de la urna con los restos de “los fusilados de Córdoba”. “Estuve hablando bastante con Águeda, una de las hijas de Nelly Moreno y Luis Goyochea”, describió.

Otra testigo directo y asistente al acto, la senadora por La Rioja Florencia López, recordó ante este diario un episodio emblemático del compromiso de Angelelli. Un hecho que lo liga con la próxima discusión legislativa de la extranjerización de las tierras (proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada). “La lucha de Angelelli siempre fue contra los latifundios y contra aquellos que pretendían hacer un mal uso de las tierras cuando había cientos de familias, campesinos empobrecidos, que no podían explotar la tierra. Él siempre reivindicó la función social de la tierra. En Anillaco, por ejemplo, impulsó la formación de una cooperativa de trabajo para poner en producción terrenos abandonadas de un latifundio improductivo, la finca Azzalini”, reconstruyó la legisladora.

Por último, la senadora vinculó aquellos hechos con el debate del presente: “La gente empezó a tomar consciencia de que el gobierno está regalando todo y que ahora va por la tierra para entregarla a extranjeros. Gracias a los medios de comunicación y también a la Selección Nacional (por la bandera sobre Malvinas el día de Argentina-Inglaterra), creo que esta postura se ha despertado mucho en los jóvenes”, concluyó y deslizó que puede haber un giro en el clima social. El peronismo, entre sus discusiones, ajusta la lupa y el radar.

Fuente Tiempo Argentino

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