Pese al rechazo de las familias, el Gobierno porteño quiere imponer la jornada completa en varias escuelas

En agosto de 2022, el entonces jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció que alrededor de 30 escuelas pasarían de jornada simple a completa. Esta iniciativa se intentó implementar sin consultar previamente a miles de familias que, por diversas razones, habían elegido la escolarización de cuatro horas diarias. Tampoco se contempló en la agenda una inversión en infraestructura escolar, a pesar de que casi todos los edificios debían ser adaptados para incorporar sus propios comedores.

El cambio debía hacerse de inmediato. La idea de Larreta era que las escuelas comenzaran con la transformación en septiembre de ese mismo año; sin embargo, cientos de familias se resistieron con marchas, abrazos a los edificios escolares y, en algunos casos, la judicialización de la iniciativa. Finalmente, la gran mayoría de los establecimientos mantuvieron su jornada simple, mientras que otros pasaron a la jornada completa con el correr de los años.

Cuatro años después, Jorge Macri insiste con esta medida e intenta imponer la jornada completa en escuelas que, de acuerdo a familias y docentes, no necesitan ningún cambio en su proyecto pedagógico.

El 2026 inició con un total de 8 escuelas primarias de la Ciudad que pasaron de jornada simple a jornada completa y, según datos oficiales del Gobierno de la Ciudad, el 60% de las escuelas primarias estatales ya en 2022 contaban con jornada extendida o completa.

¿Se sumarán más escuelas en 2027?

Todo indica que en esta situación se encuentran la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas N° 2 «Mariano Acosta», el Normal Superior N.° 5 «General Don Martín Miguel de Güemes»; la Escuela Normal Superior N° 8 «Presidente Julio A. Roca»; Escuela N° 8 D.E. 8 «Antonio Schettino»; y la N° 24 D.E. 14.

En todos los casos, las autoridades comenzaron a confirmar, a días de las inscripciones para el ciclo lectivo 2027, que se impone la jornada completa para el próximo año. En principio la situación se ejecutará en los primeros. Para el caso del Normal 8 y el Mariano Acosta, ninguna de las dos escuelas tiene comedor y el ministerio de Educación pretende que los chicos coman en las aulas o el salón de actos.

“Nosotros elegimos Acosta por las referencias que hay sobre la escuela, por lo que es esa comunidad educativa, porque nos interesaba la propuesta de esa escuela de jornada simple así como era hasta ahora. En nuestro caso implicaría que nuestras hijas, una que empieza a primer grado y otra que pasa a quinto, quedarían en regímenes distintos”, contó a Tiempo Luciana, integrante de la comunidad educativa del Mariano Acosta.

El caso de Luciana se repite el resto de las escuelas cuyas familias tiene dos o tres hijos de diferentes edades que van al mismo colegio.

“Por lo que se sabe hasta ahora, la más chiquita quedaría en jornada completa y la más grande quedaría en jornada simple. Eso nos complica bastante porque quedan con horarios distintos. Y además impide la continuidad de las actividades que se hacen en el IVA, que es el Instituto Vocacional de Arte, que mi hija mayor va desde segundo grado y la más chiquita no podría ir porque esto se lo impediría. Así que estamos en contra de todo esto por lo pedagógico y también a nivel sanitario porque comer en el aula y sin condiciones seguras básicamente es poco serio y peligroso”, agregó.

Ante la incertidumbre de las familias, Tiempo se puso en contacto con el Ministerio de Educación que conduce Mercedes Miguel para conocer si van a avaznar con esta iniciativa pese a la resistencia de la comunidad educativa pero, hasta el momento de la publicación del artículo, la cartera educativa no dio respuesta.

Escuelas depósito

Desde la comunidad educativa señalan que el Gobierno de la Ciudad lo único que propone es una escuela-depósito de 8 horas funcional al pluriempleo.

Sofía Gastellu es mamá de Libertad, una nena que tiene certificado único de discapacidad por displasia broncopulmonar perinatal. Y cursa el primer grado de la escuela Mariano Acosta en el turno tarde.

“Yo soy docente e historiadora, su papá es graduado del Acosta. Es archivista y docente de Historia. Él me dijo, cuando buscábamos desesperados una escuela para nuestra hija, que sepa cuidarla por su salud, que el Acosta la iba a cuidar. Ahora nos toca a nosotros defender al Acosta, junto a su escuela hermana, el Normal 8”, señaló Sofía.

Al no contar con comedor ni cocina, en ambos edificios escolares, los chicos deberán comer una vianda fría, “y lo tendrán que hacer en el mismo banco que debe ser usado para estudiar. Por esta y otras razones, Sofía, junto a más de 170 familias, esta tarde realizaron una presentación ante la Defensoría Nacional de los Niños, Niñas y Adolescentes para poder frenar esta iniciativa.

En el documento presentado, se solicita el resguardo de los derechos especificados en la Ley 26.061: a la salud, a la educación, de las y los niños. A que su opinión prime y sea tomada en cuenta.

“Mi hijo mayor es egresado de Acosta y yo también. Mi hija Morena va contraturno, tres veces por semana al Instituto Vocacional de Artes, donde hace toda su actividad artística. Y las otras dos veces por semana hace natación, danza y tela. Con lo cual, la elección de la jornada simple tiene que ver con un tipo de educación que nosotros elegimos”, explicó a Tiempo Valentina Viglieca, también integrante de la comunidad educativa.

Tanto Valentina como el resto de las familias coinciden que “lo que está haciendo el Gobierno de la Ciudad es sacarnos la opción a las familias que queremos otro tipo de educación para nuestros hijos y que hemos encontrado la forma de poder garantizárselas”.

Fuente Tiempo Argentino

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