
Después de varios meses complicados por las protestas sociales y ahora afectado por el inesperado golpe del coronavirus, Chile decidió pedir al Fondo Monetario Internacional un crédito de 23.800 millones de
dólares que sería desembolsado rápidamente para que el país pueda apuntalar la economía ante el avance de la pandemia.
En un comunicado difundido el martes en Washington, el FMI dijo que la directora gerente, Kristalina Georgieva, recomendará la aprobación de una línea de crédito flexible (FCL por sus siglas en inglés) al directorio ejecutivo, que se reunirá para tratar el tema en las próximas semanas.
El pedido del gobierno de Sebastián Piñera sorprende porque el reclamo es inusual para un país que solía crecer sin pausa desde hace décadas y es considerado por el Fondo como uno de los “niños mimados” de la región. Pero este préstamo en particular es una herramienta del organismo que ayuda a proteger contra choques externos a las naciones que tienen “marcos de política muy sólidos” y “una trayectoria de muy buen desempeño económico” al proporcionar un amplio acceso a recursos del FMI por adelantado y sin condiciones.
El acceso a este crédito permitirá complementar las reservas internacionales y aumentar en más de 60% la disponibilidad de liquidez de acceso inmediato, explicó el Banco Central de Chile, que ve a este crédito como un “respaldo significativo para enfrentar un eventual agravamiento de la crisis global causada por el coronavirus”.
El préstamo sería en carácter precautorio (estará disponible, pero supuestamente se utilizará solamente en caso de ser necesario) y busca ayudar ante posibles situaciones de shocks externos severos, como los que podrían acompañar a un agravamiento significativo de los efectos globales de la crisis originada por el Covid-19. El préstamo no está destinado a financiar gasto público, aclaran.
El gobierno de Piñera recibirá así una suma significativa de 23.800 millones (el último préstamo que el Fondo otorgó a la Argentina, por ejemplo, fue de 57.000 millones) que le permitirá cierto alivio financiero en momentos en que los contagios se disparan (34.000 casos) y los muertos suman 346.
Al principio el presidente había rechazado decretar el confinamiento nacional y cerrar totalmente la economía y optó por “cuarentenas selectivas y estratégicas”, en cada comuna en función a los contagios. Pero ante el avance de los casos estos últimos días decidió implantar a partir de este viernes la cuarentena total en Santiago y para mayores de 75 en todo el país. Un informe oficial señala que el sistema de salud podría colapsar en los próximos días.
Chile aclaró que esta línea no está sujeta a la condicionalidad de los tradicionales programas de ajuste del FMI para países que enfrentan una crisis de balanza de pagos. “El préstamo no impone acciones previas al país que la contrata ni condicionalidades ex post en caso de que se realicen desembolsos”, aclaran. Basta con que el país cumpla con los exigentes criterios de calificación. Desde su creación en 2009, México, Polonia y Colombia han contado con acceso a esta línea, a los que se agregaría Perú, que también está a la espera de la aprobación formal.
Las masivas manifestaciones sociales contra el gobierno de Piñera, que se iniciaron en octubre pasado, impactaron en la economía, que cerró el año con una pequeña expansión de 1,1%, la menor en una década. Pero la crisis del coronavirus dañó aún más la situación. Para 2020 las autoridades chilenas estimaron una caída de hasta 2,5% del PBI, pero el Fondo vaticinó que la baja sería aún mayor, en torno del 4,5%.
Un reciente informe del Banco Central señaló que la extensión de la pandemia y el tiempo que tomará la recuperación de la actividad económica alimentan la incertidumbre. Remarca que lo sectores más afectados son los servicios, la hotelería, los restaurantes y el turismo, que ya estaban golpeados por la ola de protestas sociales del año pasado. A esto se suma que las actividades vinculadas al vital sector minero –Chile es el mayor productor mundial de cobre— se han visto afectadas con proyectos de inversión que se han detenido parcial y totalmente por el coronavirus.
El cobre, fundamental en la transmisión de energía, es el principal producto chileno de exportación, casi el 50% de sus envíos, y China es su principal comprador. El precio de este metal se ha visto afectado en los últimos meses por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y ahora también por el coronavirus. Goldman Sachs calcula que una caída de 10 % en el precio de las materias primas reduciría cerca de 1,3 puntos porcentuales el PBI de Chile.
Washington. Corresponsal
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