
Cristina Elisabet Fernández de Kirchner es una persona recelosa de su entorno. Confía en pocos. Y a la hora de trabajar, solo un lote reducido de mujeres y hombres
se acercan a ella.
Sus allegados fueron variando con el tiempo y los roles que ocupó: diputada, senadora, primera dama, Presidenta en dos turnos y ahora, vicepresidenta.
En la actualidad, mantiene un núcleo cerrado de colaboradores y asistentes. Y con la cuarentena, la relación directa se ha estrechado, obviamente, mucho más. Por ello, Fernández de Kirchner tiene distintos interlocutores, sean para la faena política tradicional, para los asuntos judiciales (que la desvelan) y para los asuntos parlamentarios, que desde la vicepresidencia, puso a pleno recién este miércoles cuando el Senado realizó su primera sesión virtual en medio de la pandemia.
Por eso, las caras alrededor de CFK son pocas. En lo político, mantiene relación telefónica cotidiana con el presidente Alberto Fernández y con el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Después, cultiva algunos diálogos, como con la pareja santiagueña Gerardo Zamora (gobernador) y Claudia Abdala, esposa del mandatario y ahora, presidenta previsional del Senado,a la sazón, segunda de Cristina en la Cámara alta.
Sus espadas políticas, entonces son:
– Máximo Kirchner. El hijo de la ex Presidenta es su mayor interlocutor. El jefe del bloque de Diputados del Frente de Todos conversa con ella todos los temas políticos y muchas veces, habla con dirigentes peronistas (como los intendentes) con recados de su madre. A la hora de pensar en un sucesor político de CFK, Máximo compite con Axel Kicillof, una debilidad política de la vicepresidenta, quien eligió al economista para la pelea por la gobernación bonaerense, con la que se alzó en la última elección.
– Eduardo “Wado” De Pedro. El ministro del Interior nacional es el otro jefe de La Cámpora, junto a Máximo, pero logró interlocución directa con la ex mandataria. Actualmente, la vice conversa de todos los temas de gestión nacional con “Wadito”, como lo llama. Y es con quien define la línea de su relación con los gobernadores, quienes mantenían diálogo previo con De Pedro pero que ahora, pasan institucionalmente por el despacho del poderoso ministro del Interior.
Wado de Pedro junto a Máximo Kirchner. (AFP)
– Hernán Reibel. Es el responsable de la comunicación de la vicepresidenta, como lo era en los últimos tiempos de las presidencias de CFK así como en los cuatro años del gobierno de Mauricio Macri. Todo lo que sea la comunicación y las apariciones de Fernández de Kirchner pasan por su monitoreo, así como los pasos y los movimientos de Máximo Kirchner, de quien es amigo de años.
– María Luz Alonso. Esta dirigente de La Cámpora es el brazo ejecutor de Cristina en el Senado. Luego de su paso como diputada nacional, esta pampeana es la secretaria administrativa de la Cámara alta y se encuentra a su lado en cada paso que da en esta etapa de su vicepresidencia.
– Anabel Fernández Sagasti. Esta mendocina, también de La Cámpora, es una experimentada abogada y martillera pública, que fue candidata a la gobernación de su provincia y perdió con el radicalismo. Tras la primera sesión del Senado, de este miércoles, fue la vocera del oficialismo. La vicepresidenta no hizo declaraciones públicas.
Anabel Fernández Sagasti. Foto Maxi Failla
– Graciana Peñafort. En su cuenta de Twitter se define como “polémica abogada”, donde protagoniza intensos cruces tuiteros con la oposición y con los periodistas. Es una de las espadas jurídicas del kirchnerismo, donde cobró relevancia en medio de la discusión por la denominada Ley de Medios. Ahora, es la secretaria jurídica del Senado y desde allí, desafió a la propia Corte de Justicia, a quien le dedicó el mensaje de que las cosas se definen “con sangre o con razones”. Es además, la abogada de Amado Boudou, quien consiguió que le otorgaran la prisión domiciliaria, a pesar de no contar con ninguna razón para ser considerada una persona de riesgo en medio de la pandemia.
Graciana Peñafort, Directora de Asuntos Jurídicos del Senado de la Nación
– Oscar Parrilli. Es otro interlocutor diario de Cristina. Ella lo puso a conducir el Instituto Patria, órgano difusor y búnker K. Fue secretario General de la Presidencia y dirigió la AFI (ex SIDE) y ahora, es senador nacional por Neuquén. No se encuentra actualmente en la Ciudad de Buenos Aires, pues la cuarentena lo encontró en su provincia. Pero participa activamente de la vida del Senado que conduce CFK y es uno de los voceros radiales del kirchnerismo, en el rubro judicial.
– Carlos Beraldi. Es el abogado de las causas que la vicepresidenta mantiene abiertas en los tribunales federales.
Carlos Brealdi y Cristina en los tribunales de Comodoro Py. Cristina Fernandez Kirchner.Foto Maxi Failla
– Florencia Kirchner. Su hija está de regreso en Argentina, tras más de un año de tratamiento médico en Cuba. Y es una referencia personal fuerte en la cotidianeidad de la ex Presidenta. Antes de la cuarentena, Cristina pasaba varias noches en el departamento de Constitución de Florencia, donde dedica tiempo a su nieta Helena. Allí, también se solía reunir con Alberto Fernández, en campaña, pero también luego de que su socio político fuera electo Presidente.
Florencia Kirchner, junto a Cristina, en una de las visitas de la vicepresidenta a Cuba.
Además de estos nombres, Cristina cuenta con dos secretarios privados, que son el enlace con quienes quieren comunicarse con la vicepresidenta de la Nación.
PDL
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