
Imaginate que vas caminando por alguna calle de tu barrio, y de pronto una moto para a la par tuya, se baja un señor con el casco puesto, va directo a
un piano desvencijado que acaba de ser dado de baja por alguien que no encontró mejor manera de deshacerse de él que dejándolo tirado en la vereda y se pone a tocar un rag con sorprendente precisión y onda.
Imaginate que ese señor, que no se saca el casco y que lo que menos destila es aspecto de rockstar, empieza a deshacerse en elogios para con el instrumento, y que cuando salís del asombro te das cuenta de que el motoquero no es otro que el autor de Piano Man, Honesty, We Didn’t Start the Fire, She’s Always a Womany Allentown, entre otros hits que musicalizaron los ’70, los ’80 y parte de los ’90.
Será que se trata del New York State of Mind, o algo así, pero lo cierto es que parece que definitivamente es posible que algo así suceda en la ciudad del Central Park, el Empire State, el Madison Square Garden y también el edificio Dakota, frente a cuyo ingreso el 8 de diciembre de 1980 un señor llamado Mark Chapman terminó con el sueño de John Lennon, y el de muchos otros.
I would pay to watch a concert of Billy Joel playing this discarded piano he found in the trash pic.twitter.com/l578dvTgfE
— Tim Reilly (@LifeOfTimReilly) July 16, 2020
Las imágenes no mienten. Y ahí están, registradas en un video tomado con un teléfono móvil, las de Billy Joel improvisando un breve fragmento de la pieza de ragtime de 1917 Darktown Strutters’ Ball, de Shelton Brooks, en una vereda de la localidad neoyorquina de Huntington, en Long Island.
Ahí está el artista, el hombre del piano, el ganador de seis Premios Grammy, con sus más de 100 millones de discos vendidos a lo largo de su extensa trayectoria, y con sus 71 años encima, interpretando como si estuviera en algún escenario de los tantos en los que dejó su marca. Una pena, que jamás haya venido a la Argentina. Es uno de los muy buenos que nos habernos perdido.
Billy Joel, el hombre del piano ataca de nuevo. Sin sacarse el casco, como un motoquero furtivo, el músico hizo sonar de maravillas un piano desechado por algún vecino de Long Island.
Pero volviendo a Long Island, ahí está, aún con el casco de moto y la mochila que llevaba en el momento en el que, paseando por la calle, se encontró con el instrumento que algún vecino había decidido desechar.
“¡No está nada mal!”, comentó el músico. “Sólo hay que afinarlo un poco”, agregó sobre el piano. Enseguida, Joel insistió en que el instrumento estaba en buenas condiciones, y que era “una pena tirarlo”.
Entristecido por el piano desechado, Joel dijo a las personas que se habían acercado a escucharlo que “al menos podría ser donado a la Iglesia de San Vicente o algo”. Después, siguió comprobando el estado del piano: “Son teclas laminadas, los pedales funcionan (…) La mecánica es perfecta”, agregó.
El representante de Joel confirmó más tarde a la revista People que efectivamente el protagonista del vídeo viral era la estrella musical. El concierto espontáneo fue la primera aparición “en vivo” del cantautor desde el inicio de la pandemia, que llevó a que dos de sus conciertos en el Madison, de Manhattan, uno el 19 de marzo y otro el 10 de abril, fueran cancelados.
Fuente: EFE
E.S.
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