
Son las 8.30 en San Cayetano. La Virgen no está donde debería. Está en el medio del santuario. No al lado de la Cruz. De hecho, está adelante de la cuz.
Sobre una mesa, con mantel blanco, junto al atril, la imagen no está mal ubicada. Está en el lugar más vistoso y a la vez más cómodo para subirla a la camioneta oficial rumbo a Luján.
Esta vez, en medio de la pandemia del coronavirus, no habrá peregrinación Luján. No al menos con las moles de personas caminando desde Liniers por Rivadavia. Con mates y guitarras. La propuesta es seguir el rumbo por streaming. Eso es histórico. También triste para los devotos, que siguen la religión detrás del barbijo.
Como las autoridades de la organización dijeron a Clarín, el horario de la salida de la Virgen se mantuvo en secreto. “No queríamos que nadie se acercara”, dice Virginia Bonard.
A los preparativos en San Cayetano para llevar a la virgen se suman fuertes operativos de seguridad en Luján. (Guillermo Rodríguez Adami)
De hecho, San Cayetano está “cerrada”. El acceso para prensa era por la Colectora de General Paz y estaba fuertemente custodiado. Plantilla mediante, dos efectivos registraban nombres y apellidos y había que hacer el pasito de suela izquierda y suela derecha para sanitizar los zapatos. Ahí, justo después, se ingresaba por uno de los laterales de la iglesia. Y aparecía la Virgen. En el lugar donde no debería estar.
La duda era si los fieles se animarían o no a seguirla aunque sea en auto. Para las 8.45, nadie estaba en fila india frente al santuario de Liniers. A las 19 será la misa central en la Basílica de Luján. Todo desde las cuentas @LaPereLujan por Instagram, Facebook, Twitter y YouTube.
Así lo pidió el cardenal Mario Poli en un encuentro de reflexión espiritual con los voluntarios de los Puestos Sanitarios y de Apoyo que este año no podrán servir en la ruta a los peregrinos de Luján dadas las restricciones propias de la pandemia.
“Me parece que la Virgen nos está enseñando que siempre vamos a su casa de visita. Esta vez tenemos que aceptar que venga a nuestras casas de visita. Dejemos que Ella haga ‘la Visitación’ como hizo con su prima Isabel. Abrámosle las puertas del corazón, de nuestra casa, si tenemos una imagen le prendemos una velita, sabemos que Ella está en cuerpo y alma, en el Cielo y en la Tierra”, dijo el arzobispo de Buenos Aires.
Los fieles de la Virgen de Luján comparten con el Instagram que sigue la peregrinación fotos de la virgencita en sus altares caseros.
El punto es que, dijeron los organizadores, “los médicos, las ambulancias, los enfermeros y las fuerzas de seguridad están abocados plenamente al cuidado de los enfermos de COVID”.
Para las 8.50, la imagen volvió a moverse de lugar. Esta vez, para la luz de los flashes y las cámaras. Además, la llama, frente a ella, con aceite, debía protegerse del viento lateral de la entrada. Faltaba poco para que se la “motorice”.
La “tecnología covid” ya se veía en el templo con la cabina para que sean sanitizadas las hasta 20 personas a la vez que la Ciudad permitió en los templos.
Los fieles de la Virgen de Luján comparten con el Instagram que sigue la peregrinación fotos de la virgencita en sus altares caseros.
“La nostalgia que se siente por no tener a la gente preparándose para peregrinar es tremendo. Este día es una celebración única. Pero entendemos y celebramos que los fieles nos hayan hecho caso, como dijimos en las redes, y no vengan. Hay inspectores en la autopista que van a chequear también que en el tráfico no se siga a la Virgen”, dijo Liliana, parte del grupo de organizadores.
La programación online tendría previstas entrevistas, música y bendiciones virtuales. Por ejemplo, a las 18 se rezará el Rosario desde Luján y a las 19 hs se invitará al encendido de una vela al iniciarse la misa central para permanecer unidos por el espíritu peregrino. Otro gesto virtual: cada una hora se rezará por una intención puntual, que será anunciada por peregrinos de distintos puntos de país.
Está la fe. Pero también está el coronavirus. El Municipio de Luján avisó que mantendría un fuerte operativo de control para evitar que ingresen visitantes en el marco de la 46º Peregrinación Juvenil a Luján. Para garantizar su cumplimiento, se instalaron puestos en forma conjunta con las fuerzas policiales y de Seguridad Vial.
A las 9, arrancaba la misa en el templo de “salida”. Una de las imágenes más llamativas de la fe en pandemia, quizá, se dio este sábado, cuando el sacerdote Juan Carlos Ares tiró agua bendita a las cámaras de televisión. La idea era que “llegue” a los peregrinos en casa. Pero llegó a los camarógrafos.
A las 9.17. La Virgen era subida a la camioneta. Un grupo de redes sociales viajará junto a ella los 60 kilómetros hacia Lujan.
AC
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