
El aislamiento obligatorio por el coronavirus agudizó el ingenio de muchos emprendedores quienes, en tiempos de retracción social, idearon mecanismos o “puentes” para que la población pudiera acceder
a bienes y servicios sin salir de su casa. Así, surgieron centenares de aplicaciones (apps) que permiten a los consumidores y comerciantes atrincherados en sus hogares realizar todo tipo de operaciones solo clickeando desde el celular.
Este abanico de ofertas va desde las más sofisticadas operaciones financieras, el chequeo de precios en comercios, el entrenamiento físico en el hogar, la compra de ropa y de zapatos hasta la posibilidad de promover la solidaridad social, ayudando a personas vulnerables.
Las aplicaciones fueron concebidas para ser usadas básicamente desde el celular. Si bien muchas se pueden utilizar desde la computadora no como app sino vía una pagina web. Su potencial de consumo es muy amplio a juzgar por la penetración de celulares en la población local, donde ya se contabilizan unos 48 millones de aparatos en uso.
En general, detrás de las aplicaciones más exitosas existe el certero análisis de una necesidad que debe ser satisfecha de una forma ágil y segura. Sin embargo, el hecho de haber explotado como tendencia durante la cuarentena, ¿les garantiza que se mantendrán en el mercado más allá de lo que dure la pandemia?
El experto Enrique Carrier señala al respecto: “Obviamente que cuando todo esto pase y volvamos a una ‘nueva’ normalidad, algunos hábitos o productos adquiridos durante el aislamiento tendrán un mayor consumo que antes. En otras palabras, habrá un nuevo piso para el desarrollo de esta modalidad de servicios. Como va a pasar en otros ámbitos, como el teletrabajo o la teleeducación”, opina.
Algunas aplicaciones desaparecerán con la cuarentena, pero otras es posible que cambien formas de consumir. Foto: AFP
“O sea, no se usarán tanto las apps de delivery de comida por ejemplo (como Glovo, Rappi y Pedidos Ya, entre otras) porque estará la opción de salir. Pero cuando no sea el caso, probablemente se seguirán usando”, describe. Especialmente porque, según el analista, “en el caso del delivery, muchos comercios lo adoptaron para su supervivencia y probablemente quede como un servicio adicional para seguir atendiendo a quienes no quieran salir”.
Entre las numerosas aplicaciones que se lanzaron durante el transcurso de la cuarentena, se encuentra Dishi, una app de comercio electrónico que fue pensada para coordinar el envío a domicilio de productos de los comercios que se registren en el interior de la provincia de Buenos Aires.
Esta aplicación empezó a a funcionar en Pehuajó y ya se extendió a Trenque Lauquen, Pellegrini, Ameghino, Lincoln y Bolívar. En estas ciudades se trató de un desarrollo conjunto entre las respectivas Cámara de Comercio y los municipios.
¿Cómo funciona para el consumidor? Lo primero que hay que hacer es bajar la aplicación correspondiente a la localidad desde Google Play o el App Store de iOS. Luego se completa un formulario de alta en la aplicación y se ingresa. Una vez allí, es muy similar a cualquier app de comercio electrónico: se busca el o los productos que se necesitan, se añaden a un “carrito de compra” y luego se arregla la forma de pago y se explicita la dirección de entrega. La notificación de la compra llega al correo electrónico con todos los detalles y se envía una notificación al usuario cuando el envío está listo.
Otro tipo de delivery es el que propone Pinny, una app de delivery de comida casera de bodegones, rotiserías y restós gourmet. Fue ideada “para quienes están cansados de comer siempre lo mismo”, asegura Martín Pérez, fundador de la app. Como estrategia, la app decidió no cobrar comisiones a los establecimientos gastronómicos adheridos hasta el 1° de junio, para garantizar la subsistencia de los locales y el mejor precio para los usuarios. Según Perez, la promoción va a ser prorrogada durante todo el plazo que dure la emergencia.
También vinculada al consumo masivo y pensada para contrarrestar los efectos de la inflación, la aplicación Controlate.com.ar propone controlar que los precios que se pagan en los comercios no sean más altos que los precios máximos establecidos por el Gobierno.
“La app funciona así -cuenta la economista Victoria Giarrizzo, su mentora-: vas a un negocio, escaneas el precio del producto que querés comprar, la app automáticamente chupa los precios de la web del Gobierno de precios máximos para cada provincia, dependiendo de dónde estés, y si el precio está por encima, le sacas una foto e informás”.
La novedad de la app es que está preparada para que no solo los consumidores informen precios sino también los comercios, distribuidores y proveedores, cuando observan subas en la cadena. “De esa forma, cuando va el inspector, también pueden cubrirse porque compraron caro y ayudan a mirar cómo está evolucionando el precio en los eslabones”, resume la economista.
Descuentos de la app Vindu
A fines del año pasado, en tanto, la aplicación Vindu, para comprar ropa y calzados de marca, fue lanzada ofreciendo variedad de beneficios, tanto para consumidores como para las mismas marcas textiles, uno de los segmentos más impactados por la crisis económica, y profundizada por la pandemia del coronavirus.
La compañía, fundada en 2017, invirtió 100.000 dólares en el desarrollo de la aplicación, que hoy es utilizada por más de 5 mil usuarios registrados y 40 marcas de moda, con alcance en todo el país. “Pese a la complejidad del escenario, el comienzo fue auspicioso. Ahora, con algunas fases ya afianzadas, el objetivo es llegar a 30 mil usuarios, alcanzar las 500 marcas para este año y sumar mercados de Chile, Brasil y México. Para lograr estas metas, en estos momentos estamos en una ronda en búsqueda de una nueva inversión de 150.000 dólares”, explicó Nicolás Martinet, CEO de Vindu.
Kevin Leyes, el joven programador de la app Ayudar
En algunos casos, el desarrollo de apps van más allá de ofrecer un servicio: están vinculadas al compromiso social. Es la experiencia de Kevin Leyes, un emprendedor de 19 años, que desarrolló y acaba de lanzar Ayudar, una app que permite conectar donantes y voluntarios con personas vulnerables y ONG que necesitan ayuda en áreas como alimentos, muebles, útiles escolares y ropa. Durante el COVID-19, posibilita además, que los usuarios soliciten u ofrezcan ayuda en áreas especiales como donaciones de insumos a hospitales, favores, compras y entregas y contención emocional.
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