
A lo largo de su historia reciente y muy de vez en cuando, Argentina logró acuerdos que le permitieron salir de una situación explosiva como la de 2001-2002. En aquella época,
con figuras de la talla de Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde, se logró un pacto abarcador. Ese es precisamente el tema que recorrerá el Coloquio de Idea que abre hoy Alberto Fernández.
El discurso del Presidente es esperado en un contexto en el que hay críticas, la mayoría en las sombras y otras más visibles, desde que Fernández sostuvo que los empresarios piden rebaja de impuestos para engordar sus márgenes de ganancias, en vez de reflejarlo en una baja en los precios al consumidor. También generaron inquietud los dardos presidenciales a la figura de Héctor Daer uno de los secretarios generales de la CGT.
Es que los industriales no sólo hicieron un acuerdo con los gremios para que en el caso de las suspensiones se pagara hasta 70% del salario. La poderosa Asociación Empresaria Argentina, está trabajando a nivel de equipos técnicos con la CGT. Es inédito.
En cuanto a los dichos presidenciales sobre los pedidos de baja de impuestos, se sintieron muy aludidos quienes intentaron negociar en Olivos las últimas medidas económicas que, como definió el titular de la UIA, Miguel Acevedo, “tuvieron sabor a poco”.
Acevedo lo hizo en obvia referencia a una poda de retenciones que iba a ser en torno a 15 puntos y terminó en 3 para la soja y con una duración de apenas cuatro semanas.
Aunque muchos le reconocen a Fernández la capacidad de flotar entre distintas aguas, ayer se ilusionaron con lo que sucedió en Raízen, la licenciataria de la marca Shell, que anunció una inversión de US$ 715 millones para una nueva línea de producción de combustibles y un aumento de la capacidad de procesamiento en la refinería.
El último agosto, Fernández había recibido en la Casa Rosada al brasileño Rubens Ometto, socio de Shell en Raizen quien le había anticipado el proyecto. Este martes apenas se bajó del helicóptero que lo trasladó a Dock Sud, el Presidente tuvo una reunión a solas con los directivos de la compañía. Según trascendió, no le alcanzaban las palabras para felicitarlos por la decisión. El plan, después de todo, generará 4.000 nuevos puestos de trabajo.
Después, lo hizo en público dirigiéndose a Rubens Ometto, con quien luego recorrió la planta y con prudente distancia saludó y se dejó fotografiar por los operarios.
Rubens Ometto supo retribuirlo: “Cuando decidí que mi empresa debía expandirse en América Latina, no dudé que el primer paso debía ser en Argentina y por ello compramos el negocio de combustibles y lubricantes de Shell en octubre de 2018. Hoy, tras dos años, llegó el momento de proyectarnos hacia adelante, seguir creciendo e invirtiendo en el país”.
De acuerdo a un dirigente empresario que frecuenta Olivos y que estuvo en el acto de Dock Sud, “esta es la peor crisis que padece el país y nosotros estamos para aportar, pero es difícil acordar temas y generar un espacio”. A eso apunta el Coloquio de Idea que, a juzgar por sus panelistas, fue diseñado con lógica ecuménica.
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