
El reciente triunfo del Movimiento al Socialismo de Evo Morales, más los diez años que se cumplen hoy de la muerte de Néstor Kirchner, refrescaron en el
gobierno de Alberto Fernández la idea de revivir la Unión de Naciones Sudamericanas.
Como vienen resaltando funcionarios de gobierno, reviven la idea de que la vuelta al socialismo en Bolivia contagie a los ecuatorianos para sacar del poder a Lenin Moreno y regrese el correísmo, y miran a Chile con entusiasmo, ahora que se logró tumbar la constitución pinochetista.
Más aún aún, piensan las fuentes consultadas que de ahora en más, con Bolivia, Argentina ya “no está sola” en en el océano “derechista” del Mercosur que integran Jair Bolsonaro, en Brasil; Luis Lacalle Pou, en Uruguay, y Mario Abdo Benitez, en Paraguay. De ahí que, dicen las fuentes diplomáticas consultadas, tras la asunción de Luis Arce en noviembre, la administración nacional va a buscar por todos los medios que Bolivia entre pronto como miembro pleno al bloque comercial del sur, que atraviesa una de las peores crisis de su historia.
Dijo hace una semana Alberto Fernández: “El proyecto correcto es el de UNASUR y no el del Grupo de Lima, que se creó por motivos ideológicos y está obsesionado con Venezuela, mientras UNASUR está obsesionado con que crezca América Latina”. Lo dijo por radio al anunciar que la estatua de Néstor Kirchner que estuvo emplazada en el desmantelado edificio de UNASUR en Quito está desde este martes 27 en el CCK. Kirchner fue el primer secretario general del organismo, pero legisladores ecuatorianos aprobaron su derribo en 2019 por considerar que no “representaba sus valores” sino los “de la corrupción”.
El lunes último en ambientes diplomáticos locales aseguraban escandalizados que la Tesorería General de la Nación transfirió U$S 1,8 millones por cuotas pendientes de UNASUR, de donde Argentina se fue en octubre de 2019.
“Todos los países que tomamos la decisión de denunciar el Tratado Constitutivo de UNASUR acordamos no pagar las cuotas pendientes”, señaló una alta fuente latinoamericana empapada de la decisión, y que vio con estupor que la Argentina hiciera ese movimiento con sus problemas de falta de divisas. “Esos millones que acaban de transferir serán usufructuados por la Venezuela de Maduro, Bolivia (que no llegó a completar su salida de UNASUR) Guyana y Surinam, únicos miembros en la actualidad”.
Consultada la Cancillería al respecto de este pago, la respuesta remitió a la relación a la “deuda impaga de Macri con los organismos”: 140 millones de dólares. No pagó nada desde 2017, vergonzoso”, señalaban, siendo en realidad que no es la primera vez que el país incurre en este problema. Para 2007, el país debe más de 240 millones de dólares en organismos como ONU, OEA, OIEA, OIT, OMS, lo que lo hacía correr el riesgo de perder el derecho a voto en algunas de ellas.
Al cierre de este artículo no fue posible establecer si se pagó o no esa cuota a UNASUR ahora, como lo aseguran fuentes latinoamericanas de primer nivel. “El 30 de diciembre de 2019, la Cancillería había tenido que pagarle a la UNASUR la deuda del período 2017 que dejó pendiente el gobierno anterior, de 1.794.770 dólares. Es de práctica habitual en los entes multilaterales que las deudas deben ser saldadas aun cuando un Estado se retire de un organismo. Aún queda una deuda argentina pendiente con UNASUR de 2018, que asciende a 1.600.000 dólares”, reconocieron.
La UNASUR fue un proyecto que agonizaba en realidad con la desaparición en el poder del eje Lula-Chávez-Kirchner, pero que fue rematado al asumir la ola de gobiernos liberales, como el que encabezó Mauricio Macri en la Argentina. Esa orden de muerte fue tan apresurada como ahora podría serlo la de re constituirla ahora y financiar lo que ya no existe. Con la idea de aislar al chavismo, Sebastián Piñera propuso la creación de Prosur, en reemplazo de UNASUR, pero la iniciativa nunca prosperó desde el que nació.
El Grupo de Lima en cambio siguió reuniéndose, con el objetivo de elaborar políticas contra el chavismo. “La Argentina nunca participó en reuniones ni firmó documentos” del Grupo de Lima, dijo Alberto Fernández en su entrevista de la semana pasada y confesó que además de “tomar distancia” del mismo, había conversado con Evo Morales sobre la necesidad de que “que está cerca el retorno de Unasur, que tanta falta hace”.
Para ello, empezaron a revivir al menos la épica. Además de traer la estatua de Kirchner, proyecto que estuvo a cargo de Matías Capelutto, director de la Casa Patria Grande “Néstor Kirchner; el jefe de Gabinete de la Cancillería, Guillermo Justo Chávez, quedó a cargo de organizar también la recepción y custodia de no sólo la estatua sino de los equipos tecnológicos de Data Center de la secretaria general de UNASUR, del Instituto Suramericano de Gobierno en Salud y del Centro de Estudios Estratégicos de Defensa -del que habló ayer Agustín Rossi en Brasil con su par Fernando Azevedo e Silva- . Es decir, la Argentina se haría cargo del patrimonio de UNASUR, que desmanteló Ecuador.
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