
Absorta en su minuciosa labor, bisturí en mano, escarba con pulso firme y sereno una pieza cubierta de herrumbre. De antemano, sabe el lugar al que se impone llegar y lograr
así el tono, el tacto, la luz para darle a esa superficie el carácter que había perdido. Es frecuente para los marplatenses verla con sus pertrechos, encaramada a una escultura, y de a poco va tornándose más usual aun descubrir en una plaza o en un parque, al paso, el brillo de una pieza devuelta a su estado original.
La restauradora Costanza Addiechi recuperó más de cien esculturasde Mar del Plata; las hizo visibles, y así, sumado al efecto multiplicador de la tarea educativa que lleva adelante, consiguió que en los últimos años los ataques a monumentos disminuyeran notablemente. Pero el último acto de vandalización, que pretendió ser un homenaje, no pasó inadvertido.
La estampa del ex presidente Néstor Kirchner fue pintada a cielo abierto en el corazón de la rambla de Mar del Plata, declarada patrimonio histórico nacional. A Addiechi le tocará remover los manchones de pintura negra y solventes. Tomó enseguida muestras, elaboró un plan de intervención y aguarda la autorización de la Comisión Nacional de Monumentos para comenzar a trabajar.
La restauradora Constanza Addiechi recuperó más de cien esculturas de Mar del Plata.
De todos modos, la pintada no pudo con la satisfacción que Addiechi sentía por el resultado de su última intervención, la que había finalizado el día anterior, en la restauración de una pieza de mármol de Carrara, reproducción de “Los luchadores”, cuyo original se expone en la “Tribuna de los Uffizi”, la famosa sala octogonal fiorentina que fue primer museo de la edad moderna.
Profesora de arte, a punto de concluir su tesis para obtener la maestría en Preservación del Patrimonio, Addiechi se especializó en distintos laboratorios de Florencia, Italia, donde tuvo posibilidades concretas de trabajo. Pero “por elección” se desempeña en Mar del Plata, donde nació: “Amo a la ciudad”.
“Es un privilegio cada mañana trabajar en la belleza y la historia de la ciudad”, y lo hace desde muy temprano, con las primeras luces del día, en el sitio donde esté emplazada la obra, aun teniendo la posibilidad de hacerlas trasladar al taller.
La imagen de Néstor Kirchner en la rambla de Mar del Plata.
Considera que el hecho de ser vista trabajando en las plazas y parques marplatenses, en su overol azul y con sus pertrechos a cuesta, contagia su afán de difundir la importancia del patrimonio histórico de la ciudad, dándole el valor que representa.
Lo hizo con las estatuas de los “Perros Perdiceros”, con “Mujer Bañándose”, uno de los primeros trabajos que encaró desde el área de Restauración de Monumentos Históricos de la municipalidad, que dirige, hecha en mármol de Carrara; la “Venus de Milo”, ambas en la Plaza Colón; con “Diana Cazadora”, una reproducción en hierro fundido de su original en mármol ubicado en el Museo del Louvre traída desde París para formar parte de la Explanada Sur, que había diseñado el paisajista Carlos Thays en 1909.
Más: el magnífico “Copón Medici”, en Plaza San Martín, reproducción del original que se encontraba en la villa de los Medici en Roma y que hoy luce en la Galleria degli Uffizi de Florencia; las farolas de la Plaza Mitre, que iluminaron desde 1913 hasta 1938 la antigua Rambla Bristol, emblema de la Belle Epoque, que “tienen nueve manos de pintura, medidas en micrones”, comenta, una definición del rigor que se impone ante cada escultura.
Costanza Addiechi ya realizó la restauración de más de 100 obras en Mar del Plata. Foto Christian Heit
No basta con nombrarlos y contar una mínima parte de la historia de los monumentos. Tienen un antes y un después del proceso de restauración y en verdad lo único que es comparable en esa transición son sus siluetas. Por lo demás, las esculturas recuperan su brillo, Addiechi las devuelve a su estado original y ya no pasan inadvertidas: “Generan conciencia a partir del cuidado de la historia, da un sentido de pertenencia, lo que genera identidad”, explica a Clarín.
Otra gran parte del trabajo que desarrolla la restauradora ocurre puertas adentro, en su estudio, en el que se distinguen las imágenes en portarretratos de sus admirados Victoria Ocampo, del paisajista francés Carlos Thays y de Adolfo Primavesi, director de plazas y paseos de Mar del Plata en la década del ’30, cuyos textos originales, que el tiempo volvió sepia, Addiechi investiga.
No había material de consulta en la municipalidad de General Pueyrredón, que ahora va conformándose a medida que el trabajo de la restauradora progresa. Así, creó hasta estos días un registro documentado que comprende 59 obras que fueron declaradas patrimonio histórico municipal.
La imagen borroneada, sobre los baldosones.
Con visitas guiadas, charlas en escuelas (este año todas vía Zoom), notas en medios y difusión en sus redes sociales, y el resultado de su trabajo de restauración, Addiechi consiguió que disminuyeran los actos de vandalismo.
El del rambla, y otro en noviembre del año pasado, cuando la hinchada de Gimnasia y Esgrima de La Plata vandalizó uno de los lobos marinos con aerosol, sobresalieron. Esa vez, Addiechi trabajó poco más de un mes para quitar la pintura. Los lobos, símbolo por excelencia de Mar del Plata, obra del escultor italiano José Fioravanti, fueron incorporados el año pasado al decreto que declara a la rambla como Patrimonio Histórico Nacional.
Esta semana finalizó la escultura en piedra “Raza”, de Enrique Gaimari, en plaza San Martín, y tiene 15 proyectos en carpeta para el próximo año, los que emprende al tiempo que se dedica a recuperar obras que son vandalizadas, como ocurrió en monumentos de próceres y personalidades, como los de Astor Piazzolla, Juan Domingo Perón, René Favalaro, Hugo del Carril, en tanto investiga y escribe: “Me doy cuenta que si no se divulga la importancia histórica, es muy difícil la restauración”.
Mar del Plata. Corresponsal
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