
Tras recibir media sanción en el Senado, la Cámara de Diputados comenzará hoy el debate del proyecto de ley sobre“etiquetado frontal” de los alimentos. Una iniciativa que obliga a
la industria de alimentos y bebidas sin alcohol a incluir en los envases de estos productos una información -destacada en octógonos negros- que advierta sobre los excesos en el consumo de azúcares, sodio, grasas saturadas y calorías. Los fabricantes, por su parte deberán hacer las adecuaciones necesarias para cumplir con la ley. Por eso, piden una reglamentación “armonizada” entre los países de la región.
El debate se enmarca en una tendencia creciente de los consumidores, a nivel global, a ingerir más productos ultraprocesados, con elevados contenidos de nutrientes críticos como azúcares, grasas saturadas y sodio, en detrimento de otros alimentos recomendados como frutas y verduras. En la Argentina, por caso, la obesidad es un problema creciente que afecta al 41% de los chicos y adolescentes de entre 5 y 17 años, según la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNYS).
Por esta razón, la iniciativa de aclarar el contenido de los productos de manera visible cuenta con la adhesión de la mayor parte de la sociedad. De hecho, más de 100 organizaciones científicas, académicas, de la sociedad civil y referentes del ámbito de la salud de toda América Latina firmaron una declaración donde solicitan a los diputados de la Nación que aprueben el proyecto sin demoras ni cambios.
El jueves, la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), junto a representantes de la Coordinación de las Industrias de Productos Alimenticios y Bebidas del Mercosur (CIPAM) emitieron un comunicado en el que afirman que coinciden “en la necesidad de discutir y contar con un modelo de etiquetado frontal que beneficie a los consumidores, y refuerzan la necesidad de establecer reglas comunes para viabilizar la armonización regulatoria y comercial”.
Según la Organización Panamericana de la Salud, la evidencia regional avala este modelo como el más eficaz.
“Ambas entidades reconocen la importancia de esta medida, entendiendo a la misma como una herramienta que empodera y brinda al consumidor información para tomar decisiones basadas en sus necesidades nutricionales. Pero a su vez, resaltan la importancia de que se discuta una reglamentación armonizada que permita mantener la normal dinámica del comercio exterior con consecuencias positivas para la economía de los países de la región”.
“Desde el 2017 el sector viene trabajando y presentando en distintos ámbitos una propuesta de etiquetado frontal. Sin dudas, estamos a favor de la implementación del mismo, pero consideramos fundamental que la discusión se lleve a cabo en el ámbito del Mercosur para que haya una armonización regional”, sostuvo Daniel Funes de Rioja, presidente de COPAL.
En conjunto, las industrias de alimentos y bebidas del Mercosur son responsables de 6,5 millones de empleos directos e indirectos y exportan anualmente un promedio de 73 mil millones de dólares (2019), lo que representa aproximadamente el 6% del valor de las exportaciones del comercio mundial de alimentos y bebidas.
El proyecto de ley sobre etiquetado frontal está dirigido a fabricantes, fraccionadores y envasadores que distribuyan, comercialicen o importen, que hayan puesto su marca o integren la cadena de comercialización de alimentos y bebidas analcohólicas de consumo humano, en todo el país.
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