
A Wanchope Ábila se lo puede analizar por dos variables. La principal, esa que define a los goleadores, es desde su aporte en la red. Ahí resulta implacable: convirtió
34 goles en 78 encuentros en Boca. Con un agregado: solo 45 veces fue titular, pero eso no lo afectó a la hora de sumar y sumar conquistas. Tiene, por lejos, mejor promedio de gol que los otros delanteros del equipo y además, una innegable condición de optimista en el área. En ese campo, Ábila es más que titular para cualquier DT, más allá de un sistema de juego. ¿Qué técnico no quiere en su once inicial a un jugador que asegura un gol cada dos encuentros?
Pero con Wanchope también conviven las lesiones. Esas que se cuentan (y acumulan) por más de una decena desde su estadía en el club. Casi todas musculares, con desprendimientos totales y parciales de sus dos aductores. Con entrenamientos sin completar en las semanas para no forzar la máquina y evitar así otra aparición en el parte médico oficial.
Las coincidencias de sus ausencias en momentos clave de la temporada o luego de hilvanar partidos seguidos y consecutivos como titular no parecen a esta altura una casualidad. No solo se trata de frenos abruptos a su día a día: a Wanchope siempre le costó más tiempo volver a ponerse al ritmo de sus compañeros.
Wanchope estuvo tres semanas afuera por una lesión. (Foto: Marcelo Carroll).
No es nuevo el debate sobre el cordobés, quien fue postergado por Guillermo Barros Schelotto, revitalizado por Gustavo Alfaro pero otra vez dejado de lado por Miguel Ángel Russo. Con todos ellos tuvo lesiones y goles. O goles y lesiones.
Pero resurge el dilema Ábila en la previa al Superclásico ante River en la Bombonera, en un partido que puede definir la suerte del grupo A de la fase campeonato, en la búsqueda de la Copa Maradona. También se trata de un partido de antesala a las semifinales de la Copa Libertadores ante Santos.
¿Puede Ábila ganarse la titularidad para este juego? Es una opción. Porque demostró ante Huracán (convirtió dos tantos) que su confianza no se detiene más allá de los días en kinesiología.
Ábila lleva 34 goles en 78 partidos en Boca. (Foto:E. Fernández)
También lució más rápido que en anteriores presentaciones, aunque sus lesiones musculares suelen no avisar (incluso hubo consultas a especialistas en desgarros en el exterior para poder hacer algún tratamiento) y se presentan en escenarios poco oportunos: en 2018, después de hacer buenos partidos de semifinales de la Copa contra Palmeiras y de convertir con River en la ida de las finales, un desgarro lo tuvo a maltraer justo antes de la definición en Madrid.
Los números de Franco Soldano (3 goles en 29 partidos en el club) parecen completar el círculo del Dilema Ábila. Porque el punta de Sunchales estuvo siempre por delante de Wanchope en la mirada de Russo. Y a juzgar por los resultados (campeón en la Superliga, clasificado a semifinales de la Libertadores y en la búsqueda de otra Copa nacional) el ojo del DT no falló. Pero incluso como suplente, el cordobés hizo más goles (7) que Soldano (2) en el ciclo de Russo.
¿Puede ser titular Ábila contra River y Soldano ante Santos? Es una de las chances, aunque fue el rubio quien mejor acompañó a Tevez en este 2020 y la aparición del Apache en la cancha en el Superclásico puede alterar las piezas.
Ábila puede ser titular ante River. (Foto: Marcelo Carroll).
Desde la partida de Darío Benedetto, en junio de 2019, Boca encara cada mercado de pases con la búsqueda de un “9” goleador como objetivo. Lo hicieron Nicolás Burdisso, Gustavo Alfaro y Daniel Angelici pero no pudieron cerrar a ninguno. También lo analizaron hasta el detalle Juan Román Riquelme y Miguel Russo, aunque el vice del club tuvo una charla con Ábila en medio de especulaciones sobre mil apellidos sobre la mesa. Al cabo, para el DT siempre fue mejor mantener a los conocidos que lo llevaron al título en lugar de probar con un goleador nuevo. Igual en Boca siguen analizando incorporar en el próximo mercado un “9”, siempre que se ajuste a la economía actual.
En el sistema de Russo, la aparición de Ábila también supondría un cambio en la estructura. Porque la presión se ejecuta de otro modo sobre la salida del rival y porque al ex-Huracán necesitan llevarle la pelota hasta el área, el hábitat del que se mueve lo menos posible. Una vez adentro, su registro de goles habla por él.
Cada vez que le tocó jugar con Tevez al lado, el equipo sintió esa merma en la asfixia al rival. Con él en el área, el centro desde Buffarini o Fabra se vuelve una tentación que se busca evitar en el otro escenario. ¿Ábila es capaz de acompañar al mismo ritmo las contras en velocidad de Salvio o de Villa? Todo eso analiza el técnico cuando sobre la mesa aparece Wanchope, ese que con goles se siente titular pero al que su historial clínico lo sienta en el banco.
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