
Casi en la soledad de un desierto, el vicepresidente del PJ bonaerense, Fernando Gray intenta sostener el mangrullo partidario, procura que 49 consejeros provinciales y 1000 distritales completen sus mandatos hasta
diciembre 2021. El esténtor es para oponerse a la renuncia anticipada de los consejeros que habilite una nueva conducción, presidida por Máximo Kirchner.
El reclamo es de “consenso” en la resolución del tema y que no haya “imposiciones”.
El jefe del bloque de Diputados del Frente de Todos e hijo de la vicepresidenta, Cristina Kirchner, quiere asumir en marzo. Sería en con el arribo de Alberto Fernàndez a la titularidad del peronismo nacional. Ambos armados que, Segun sus promotores, representara el equilibrismo de poder interno del mayor partido de gobierno que integra la coalición Frente de Todos. Un carácter relativo en consideración del poco volumen político propio que tiene Fernàndez. No dispone de un par de congresales, al menos.
En cambio, Máximo llegara al PJ provincial, en caso de renuncias masivas, sobre el poder abonado por su madre en el Conurbano. Un territorio habitado por 13 millones de personas. El màs grande bolsòn de pobreza del país y la comarca electoral que reúne màs sufragantes que diez provincias juntas.
Resulta contrastante que Màximo aspire a la presidencia del PJ cuando, ni siquiera, es afiliado con dos años de antigüedad. Al fìn un detalle: en 2017, Cristina compitió por Unidad Ciudadana y eludió la primaria con Florencio Randazzo. Visto la suerte de uno y otra, la pertenencia partidaria, en las formalidades, no asegura votos.
Ya en 2005, el entonces ministro del Interior, Anibal Fernàndez, atribuìa la consistencia de “un sello de goma” al partido bonaerense. Ademàs de destino escatológico a la “Marchita peronista”. Todo sin dejar de reconocerse como peronistaa pie juntillas. Al cabo, Juan Peròn predicaba en Conducciòn Polìtica que aquello que no sirve se rompa.
Seis años después de aquel exhabrupto, Hugo Moyano (Camioneros) renunciarìa a la presidencial del PJ conformado –de acuerdo con sus propios dichos- en “una cascara vacìa”. Ni hablar del actual presidente del la Càmara de Diputados de la Naciòn, Sergio Massa, quien directamente armò un partido autónomo (Frente Renovador) que en 2013 se impuso al oficialismo de Cristina y su vocación de re reelección. Paradojas: en aquel espacio estaban intendentes de ahora integran el gabinete de Fernàndez y vuelven a dar fè del pejotismo que estimula Màximo.
A propósito, Massa no està muy interesado en expedirse sobre el tema. Aunque todavía tiene registro en el padrón de afiliados.
Al fìn, todas son herramientas de la polìtica y algunos manejan el oportunismo como una virtud.
En estas semanas deberìan quedar resuelta las renuncias de los consejeros y la convocatoria para la nueva conformaciòn del PJ. Para ello, es fundamental que haya una sòla lista de unidad. Si se presenta otra nòmina correrìan otros tiempos, y la estructura partidaria quedarìa acèfala.
Ante esa precipitada dinámica de los hechos, Gray aparece como un llanero. Desde 2017, cuando Juntos por el Cambio se impuso en las legislativas y el tándem Macri-Vidal todavía alumbraba con destellos fulgurantes, que no eran màs que la luz de un fòsforo, el intendente asumió la presidencia rotativa del PJ con Gustavo Menèndez (Merlo). Fue con acuerdo de otros jefes comunales. Entre ellos, Martìn Insaurralde (Lomad de Zamora). Y Fernando Espinoza, al que le concedieron la presidencia del Congreso partidario. Un ensayo de horizontabilidad que, ahora, Gray en apariencia sigue defendiendo.
Con los deseos de nuevo año, que Clarìn publicò en video, el alcalde Echeverrìa anticipa que “vienen tiempos de diálogo, de apertura, de consensos y no de imposiciones”. El tono explicita que Màximo, en remplazo de la conducción rotativa, es una imposición personal atada a la estrategia del espacio La Càmpora, que lidera, para tener activa participación en el armado de listas 2021 y en la sucesión 2023. No se conoce hasta dònde llega esa rampa de lanzamiento. ¿Màximo desde Provincia a la Naciòn?. No resultarìa un extravismo de la imaginerìa, aseguran los prejuiciosos. “Con sòlo mirar la continuidad familiar desde 2003 ….”, insisten.
La abrumadora evidencia no alcanza a destruir el último foco de resistencia. Gray predica que es momento “de respeto a las instituciones democráticas en la pluralidad y diversidad. Este año tenemos mùltiples desafíos que debemos aprender con la humildad de escuchar cada dia un poco màs”.
Esterilidad dialéctica, en la evaluación pràctica del mismo Fernàndez, El presidente ponderò al jefe del bloque FdT para el cargo del PJ. “Es un hombre preparado, un gran dirigente, con capacidad de diálogo” y que “tiene todas las virtudes para ocupar un cargo (presidencia del PJ) de esa naturaleza”. Antes, su ministro de Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, se encargò de quebrar a Menèndez y al intendente Juan Zabaleta (Hurlingham), hasta allì aliados de Gray.
Despuès, Insaurralde se adelantò al respaldo del legislador hijo de dos presidentes, un caso Guinnes. El alcalde de Lomas mantiene un acuerdo con Màximo que resulta con Federico Otermìn en la presidente de la Càmara de Diputados de la Provincia. “Efectividades conducentes”, al decir de Hipòlito Yrigoyen. Algo de eso conocen Alejandro Granados (Ezeiza) y Mario Ishii (Josè C Paz). Ambos apoyan a Màximo Kichner en el PJ. Protagonizaron menemismo, duhaldismo, kirchnerismo, y se preparan para la “nueva época” que, en redondo, siempre vuelve al mismo lugar.
Siempre en nombre de la renovación.
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