• Reporte 24
  • Fundeco
martes, agosto 4, 2026
Reporte 24
  • Home
  • Chaco
  • Politica
  • Economia
  • Sociedad
  • Deportes
  • Salud
  • Opinion
  • + Secciones
    • Espectaculos
    • Ciencia & Tecnologia
    • El Campo
    • Informacion General
    • Internacionales
  • Home
  • Chaco
  • Politica
  • Economia
  • Sociedad
  • Deportes
  • Salud
  • Opinion
  • + Secciones
    • Espectaculos
    • Ciencia & Tecnologia
    • El Campo
    • Informacion General
    • Internacionales
No Result
View All Result
Reporte 24
No Result
View All Result

Donald “Maduro” Trump: ¿Qué hace un golpista en la Casa Blanca?

8 enero, 2021
in Internacionales
Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Una condición del populismo es que su ausencia de ideología y su carácter calculador hacen posible que individuos como Donald Trump o Nicolás Maduro transiten senderos similares.

Es un espejo asombroso, casi una broma cruel de la historia. Esta semana la dictadura venezolana asumió el poder total en el Legislativo que arrebató a la oposición en una elección amañada y con la proscripción de la principal estructura opositora. Casi en las mismas horas, Trump buscó con una insurrección golpista, al mejor estilo de ese mundo que desde EE.UU. se mira con lejanía y a veces desprecio, que el Congreso norteamericano ignorara lo que se votó y rechazara certificar la victoria del demócrata Joe Biden.

El asalto al Parlamento en Washington, un suceso frecuente con los legislativos en comarcas como la venezolana, y no solo allí como sabemos, disparó en EE.UU. un azoramiento sobre hasta dónde llevó el presidente este drama humillante para el discurso de la “excepcionalidad americana”. De pronto, la mayor potencia de la tierra se encuentra con un mandatario que impulsa un golpe y con la gente aplaudiéndolo en las calles. En unos pocos segundos esos excesos pulverizaron lo que quedaba del poder blando norteamericano y dejaron a la vista el abismo abrumador desde el cual Biden deberá intentar reconstruir el lugar de su país. La duda es si esta tragedia fulminó el futuro político de este empresario aventurero devenido en presidente. Nada parece asegurarlo.

El peor error consistiría en suponer que este drama se cierra en la locura de un autócrata antidemocrático y que se resolverá con su salida del poder. Trump no es causa sino consecuencia. Las razones de su existencia lo preceden. Se originan en una empinada concentración del ingreso en el país que ni Bill Clinton o Barack Obama, para tomar las últimas figuras señeras del Partido Demócrata, se preocuparon por aliviar. Y menos el experimento republicano de George W. Bush, entre esas dos administraciones, que acabó con el colapso de 2008 que multiplicó la crisis social.

Trump canalizó esas frustraciones sin necesariamente resolverlas. Jerarquizó el discurso de los abandonados por el sistema con una intensa demagogia nacionalista, apropiándose del sentido de patria que ha florecido en estas horas de conmoción con la misma contaminación personalista de la que abusan los autócratas de otras tierras: “estas son las cosas que le suceden a grandes patriotas cuando se les arrebata una abrumadora victoria”, dijo el presidente de sí mismo sobre el asalto al Congreso.

Fanáticos pro Donald Trump irrumpen en los terrenos del Capitolio, en una de las peores jornadas de la historia norteamericana EFE

Fanáticos pro Donald Trump irrumpen en los terrenos del Capitolio, en una de las peores jornadas de la historia norteamericana EFE

La profundidad de la fractura social de la que emergen estas deformaciones, se advierte en que en al menos las últimas siete elecciones presidenciales en EE.UU. el voto mayoritario fue hacia los demócratas y solo el defectuoso mecanismo del Colegio Electoral impidió una seguidilla de gobiernos de esa fuerza política. El dato no debe leerse como exponente de una mayor confianza o adhesión popular hacia ese partido, sino más bien desde el rechazo creciente a las concepciones más concentradoras y ultraliberales republicanas que se han agudizado incluso desde antes del gobierno de Ronald Reagan, con la ruptura del patrón oro en agosto de 1971 por Richard Nixon y Milton Friedman.

Biden gana las elecciones con el enorme apoyo económico que le brindan las corporaciones de Wall Street necesitadas de un relevo porque la administración de Trump no ayudó a recuperar la tasa de acumulación, y su gestión de la pandemia y de la guerra comercial con China produjo más daños domésticos que beneficios. Otro de los motivos de ese respaldo ha sido la urgencia para aliviar una tensión interna y repudio a la política que con el magnate solo tenía la promesa de agudizarse. El ataque al Capitolio, estimulado por el presidente y sus hijos – “¡Vayan, sean salvajes!” encomendaron a esa masa furiosa-, confirma el sentido de aquella prevención. Los levantamientos y protestas contra el gatillo fácil y el racismo a lo largo del año pasado constituyeron, en realidad, el emergente de una protesta más amplia contra el sistema y, por lo tanto, contra el sentido profundo de la democracia liberal que pretende encarnar EE.UU.

La intención del nuevo presidente, un centro derechista, de aumentar los impuestos a los ingresos más altos, iniciativa considerada “razonable” por la muy liberal The Economist, apunta a dotar al Estado de mayores herramientas para aliviar esas brechas y alejar el riesgo de la pérdida de control. La receta también incluye recortar las deudas de los estudiantes y amplificar el sistema de salud pública, ideas compartidas con el ala socialdemócrata del partido que encabeza el senador Bernie Sanders que no casualmente casi desplaza a Biden de la carrera presidencial.

El vicepresidnete Mike Pence y su jefe Donadl Trump AFP

El vicepresidnete Mike Pence y su jefe Donadl Trump AFP

Es improbable, sin embargo, que esas medidas resuelvan el cimiento profundo de la crisis y la furia social. Son paliativos. La posibilidad de generar un nuevo impeachment contra Trump, tanto por el escándalo del Capitolio como por su desatada presión ilegal al gobierno de Georgia para que le inventen los votos y declararse ganador, obedece a aquella impotencia.

Si las condiciones de desigualdad persisten, Trump podría regresar al poder dentro de cuatro años y antes, en solo dos, controlar el Parlamento. Si es juzgado, en cambio, ese camino se le cerraría. No es difícil adivinar también a buena parte de la conducción republicana detrás de ese proyecto. Su discurso en la noche del jueves, aceptando la derrota y el traspaso del mando, con críticas tardías a la violencia, fue solo un gesto poco creíble, dirigido a intentar neutralizar a esas fuerzas internas.

En su partido le achacan a Trump su soberbia y la absurda campaña contra la victoria indudable de Biden, como causantes de la pérdida que pocos preveían este martes del control del Senado. Esa derrota electoral se suma a un récord negativo que incluye la propia caída en la reelección y la inhabilidad para reconquistar la cámara de Diputados. Fulminar a Trump es, por todo eso, una aspiración bipartidista, pero no será un camino sencillo.

Las encuestas de las últimas horas exhiben un sorprendente apoyo del 45% de los republicanos al asalto al Capitolio e incluso llaman patriotas a esa turba extremista. La amplitud de esa base de poder parece incluso más compleja de lo que se supone a la hora de observar los detalles de este incidente. Un diplomático comentaba a este cronista desde EE.UU., que semejante suceso en el Capitolio, con muertos, heridos y arrestos, “no ha tenido consecuencias… debería haber renunciado todo el gobierno. Parece broma, la policía se hacía selfies con los invasores dentro del Congreso. Los dejaron pasar”.

Esa descripción de un escenario de anarquía cuaja con el grito de “los amamos” que le lanzó el mandatario a los manifestantes antes de pedirles amablemente que se retiren sin olvidar que “les robaron la elección” y que estén alistados.

No sorprende y es sintomático que Trump o sujetos como Maduro exhiban discursos similares de manipulación de la realidad y repudio a la opinión disidente. Como con la doctrina del chavista, para el norteamericano el mundo se complotó contra EE.UU., y el establishment, el “estado profundo” como lo llama, exageró aviesamente el coronavirus para perjudicarlo y armó un fraude para expulsarlo del poder.

Trump no es un liberal ni, como se ve, un demócrata convencido. Es un nacionalista que recuerda por momentos al caudillismo absolutista latinoamericano sobre todo algunos tramos de la experiencia iniciática mexicana como el porfiriato y que asume el equilibrio de poderes como una dificultad a vencer. Maduro, por cierto, se le parece en el maquillaje, no es ni socialista ni de izquierda. Es un autócrata que imita a regímenes personalistas y represivos como el de Pérez Jiménez del pasado cercano venezolano o aún más nítido, el de Trujillo en Dominicana. Se ganaría un capítulo de El Señor Presidente en el que Asturias cuenta la sórdida saga del dictador guatemalteco Juan Manuel Estrada Cabrera, a quien la gente llamaba “benemérito de la patria” como hoy al propio Maduro. La apropiación de la “patria”, todo un rito del populismo, también, ya vimos, es una obsesión del norteamericano.

Dejar el poder para esta clase de gente constituye el ingreso a una zona de riesgo. En el caso de Trump, lo aguardan decenas de demandas, desde evasión de impuestos, el fraude en su organización inmobiliaria y hasta múltiples acusaciones de agresión sexual. El sillón en la Casa Blanca lo protegió pero en el llano pierde toda inmunidad y eso también explica esta formidable campaña de supuesto fraude que ha esgrimido. Biden anticipó que no acuerda con que se juzgue a su antecesor “Cómo le diría? No es bueno para la democracia”, ha dicho pero no podrá impedir el movimiento de la justicia. Trump de todas maneras no le cree.

Joe Biden. El presidente electo frente al enorme desafío de restaurar el respeto a su país. Reuters

Joe Biden. El presidente electo frente al enorme desafío de restaurar el respeto a su país. Reuters

Ahí radica al menos un dato de enorme valor positivo por encima de los escombros de este drama. Revela que en EE.UU., aun con sus fallas, no es posible torcer la voluntad de los votantes. Esa es la gran diferencia con la dictadura venezolana, o con experiencias de democracias imperfectas y en gran medida frívolas que se reparten por la región, en las que el poder de ningún modo existe para ser cedido.
​© Copyright Clarín 2020

Mirá también

Caos en Washington: el legado de "tierra arrasada" de Donald Trump

Caos en Washington: el legado de “tierra arrasada” de Donald Trump

El rompecabezas chino, Joe Biden y la Unión Europea

El rompecabezas chino, Joe Biden y la Unión Europea

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

  • Partido Demócrata
  • Nicolás Maduro
  • Donald Trump
  • Wall Street
  • Coronavirus
  • Joe Biden

COMENTARIOS CERRADOS POR PROBLEMAS TÉCNICOS.ESTAMOS TRABAJANDO PARA REACTIVARLOS EN BREVE.

Comentarios

Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.

Suscribite para comentar

Ya tengo suscripción

CARGANDO COMENTARIOS

Clarín

Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active
Cancelar
Clarín

Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

Previous Post

Interna en el PJ bonaerense: ¿Fernando Gray se le planta a Máximo Kirchner?

Next Post

Rating del jueves: MasterChef ganó el día

Related Posts

Un dron ucraniano cayó sobre una playa en Rusia y provocó la muerte de siete personas
Internacionales

Un dron ucraniano cayó sobre una playa en Rusia y provocó la muerte de siete personas

3 agosto, 2026
Hungría apagó por primera vez su única central nuclear por la histórica bajante del río Danubio
Internacionales

Hungría apagó por primera vez su única central nuclear por la histórica bajante del río Danubio

3 agosto, 2026
“Masha y el Oso”, el programa infantil que enfrenta una ola de cancelación por acusaciones de propaganda rusa
Internacionales

“Masha y el Oso”, el programa infantil que enfrenta una ola de cancelación por acusaciones de propaganda rusa

3 agosto, 2026
Irán y Omán avanzan en un acuerdo para una nueva ruta marítima en el estrecho de Ormuz
Internacionales

Irán y Omán avanzan en un acuerdo para una nueva ruta marítima en el estrecho de Ormuz

2 agosto, 2026
Lula da Silva va por un cuarto mandato en Brasil y reafirma su vigencia electoral con 80 años
Internacionales

Lula da Silva va por un cuarto mandato en Brasil y reafirma su vigencia electoral con 80 años

2 agosto, 2026
La UE respaldó a España por la crisis en Ceuta y estiman que las muertes podrían ascender a 130
Internacionales

La UE respaldó a España por la crisis en Ceuta y estiman que las muertes podrían ascender a 130

1 agosto, 2026
Next Post

Rating del jueves: MasterChef ganó el día

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Busca Notas por fecha

enero 2021
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031
« Dic   Feb »
  • Reporte 24
  • Fundeco

© 2023 Powered by Julio Molisano.

No Result
View All Result
  • Home

© 2023 Powered by Julio Molisano.

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Create New Account!

Fill the forms bellow to register

All fields are required. Log In

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In