
El 5 de marzo pasado se licitó además la segunda etapa del acueducto de El Impenetrable que irá desde Misión Nueva Pompeya hasta Fuerte Esperanza: 49 kilómetros que serán íntegramente abastecidos por la planta potabilizadora que quedó inaugurada el 29 de abril con la visita del presidente Alberto Fernández. Demanda una inversión de 24 millones de dólares que será financiada por el Banco Mundial y tendrá un plazo estimado de ejecución de 24 meses.
Se trata de un acueducto de 450 mm de diámetro que contará con un centro de distribución en Fuerte Esperanza más sus respectivas ramificaciones y conexiones domiciliarias. Además, se sumarán otras 250 cisternas -ya hay 750- y los 1.000 techos que faltaban para finalizar los sistemas de acopio y tratamiento de agua de lluvia destinados a unas mil comunidades rurales dispersas.
Fuerte Esperanza mira con optimismo su futuro próximo pues estamos iniciando el proceso de extensión de las redes domiciliarias a partir de julio, lo que causará un fuerte impacto, como así también lo hará en familias rurales de Wichí para el sistema de cosecha de agua y cisternas de aproximadamente 14 a 16 mil litros, precisó el mandatario.
Y en paralelo avanza la pavimentación de los 31 kilómetros de la ruta 9, en el tramo Miraflores-Las Hacheras, que incluye un camino de acceso al Parque Nacional la Fidelidad, acercando distancias con Nueva Pompeya, además de ser de vital importancia para el desarrollo de una importante zona productiva y sus comunidades. La Ruta 9 es el primer trayecto del proyecto de rutas de El Impenetrable, que tiene el propósito de vincular con pavimento las localidades de Nueva Pompeya, Fuerte Esperanza y El Sauzalito.






