Sencillamente, no hay tiempo, no alcanza. La mitad del pueblo argentino tiene posibilidad de progresar, pero la otra mitad, sobrevive, muy mal, y no puede esperar. No hay promesas que los contenga. Ese sector, numeroso, fue el que le envió un mensaje muy claro al gobierno: No aguantamos más.

En este contexto, el gobierno nacional se encuentra en una encrucijada, sin salida. Noviembre, es un plazo muy corto para revertir la crisis, si se persiste en este camino.
Se podrá argüir, con asidero, que la negociación de la deuda fue un éxito, que ya notan los primeros indicios de recuperación económica. Repetimos: No alcanza, no hay tiempo. De producirse parches de aumentos de sueldos, apurados, los va a comer la inflación.
La derecha, se relame, y quiere volver al gobierno. Va a mostrar toda su capacidad destructiva, con los medios, con el dólar, con la justicia, etc. En estos dos meses, y en los venideros, hasta el 2023.
Ahora, dejemos de lado al gobierno, que tendrá que tomar una decisión.
Pensemos en el futuro del pueblo argentino.
Tienen dos alternativas. Una es de muerte lenta, que nos puede llevar hasta la disgregación nacional. Si perdemos el gobierno, desgastados, en el año 23; la derecha no tendrá las mismas condiciones, ideales, como las recibió Macri. Ni le van a prestar mas dinero. Intentarán seguir regalando el patrimonio nacional, dividir el país, en fin, cualquier entrega que les permita rapiñar aceleradamente. Sin embargo, el pueblo recuperó su fuerza principal, la movilización, la ocupación de las calles. El futuro entonces, será de extrema represión, sangrienta. Con indicios de guerra civil, de insurrección popular.
La otra alternativa, la planteó Cristina claramente, en el discurso de cierre de campaña: Hay que discutir la deuda externa, qué se hace, quién la paga, en que términos. Lo que nos lleva al siguiente paso;
Qué modelo de país elegimos para vivir: El de la Liberación, o el de la dependencia.
Asoc. Ex Detenidos Políticos del Chaco






