Por Mariela Fernandez|estamos organizando un ejército de personas que con pequeñas acciones puedan mostrar que el otro es importante mas allá de las políticas partidarias y las condiciones sociales, que importa el ser humano más allá del género, no se puede tolerar el hambre y la miseria en un país sumamente rico, en argentina tenemos todo, agua dulce, minerales, recursos energéticos, granos, carne, somos proveedores de comida para el mundo pero por obra y gracia del egoísmo, la indiferencia y
Estuvimos ahí, mira el video pinchando en la imágen.
la carencia de Conciencia Social dejamos que los cunumí, nuestros chicos, se críen sin un plato de comida en la mesa porque no tenemos la capacidad suficiente para girar la cabeza a nuestros costados y visibilizar la realidad, tomar compromisos y llegar a ese lugar con lo que tenemos, con lo que podemos y con nuestro corazón para compartir, no hacer beneficencia, no somos millonarios, solo queremos compartir nuestro esfuerzo, nuestra capacidad de aprender y enseñar, nuestro arte y nuestras esperanzas con alegría, eso hacemos y estamos felices de poder llegar con algunas soluciones a ese lugar donde nos necesitan.
Para combatir la indiferencia se necesita utilizar su propio antídoto. Actuar con lo opuesto. Accionar su antónimo.
Todos quieren ver un cambio positivo en la sociedad pero, paradójicamente, no todos están dispuestos a llevar a cabo acciones concretas para que esto suceda.
Algunas personas culpan a otros por los males actuales pero jamás se preguntan qué pueden hacer para solucionarlos.
Eso precisamente es la indiferencia.
En palabras más exactas, el Diccionario de la Real Academia Española nos dirá que la indiferencia es un estado de ánimo en el que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado.
En otras palabras, no se siente odio ni amor. Simplemente no se siente NADA, y en consecuencia, no se hace NADA.
Ver que alguien necesita ayuda de algún tipo y no apoyarlo cuando puedes, es indiferencia.
Ver sufrimiento y no consolar, es indiferencia. Ver dolor y no sanar, es indiferencia. Ver que alguien hace algo malo y no denunciarlo, es indiferencia. Y quizá te estés preguntando: Bueno, pero si no pasa NADA, ¿entonces dónde está el problema?
Como ya lo mencioné, donde hay indiferencia nada sucede, nada queda, nada cambia, y nada trasciende, es justamente ahí donde está el problema.
Y, como decía Martin Luther King, la indiferencia de los buenos es todavía más preocupante que la perversidad de los malos.
No te puedes imaginar todas las cosas buenas que dejan de hacerse en este mundo a causa de la indiferencia de personas buenas y capaces como vos o como yo.
¿Cómo podemos combatir la indiferencia?
El antídoto para combatir la indiferencia es un sentimiento de interés y apreciación sincera por la otra persona o por la situación en cuestión. Prestarle importancia a las cosas que valen la pena.
No necesitas ser un político, tener mucho dinero, o estar en un cargo público para poder cambiar tu entorno. Sólo necesitas hacer lo que está en tus manos para mejorar la situación y apoyar donde tus talentos, virtudes y habilidades puedan dar fruto. Dale a cada persona el mismo interés y aprecio que te gustaría recibir. No importa si no los conoces. También son personas. Bueno en un semblanteo general quiero comunicar los ejes fundamentales de FUNDECOM, ahora queda en vos incorporarte a este ejercito u organizar el tuyo, no importa como lo hagas si lo haces con amor, eyú coape, chamigo.






