Si una imagen vale más que mil palabras, en la política del siglo XXI está visto que los gestos públicos no son espontáneos, sino más bien un mensaje planificado. A veces, dirigido a propios y extraños. Bajo ese prisma, la política cordobesa registra por estas horas un alboroto preelectoral, que podría reconfigurar movimientos de cara a las batallas de 2027. Lo que hay en juego es muchísimo: la continuidad o no de una gestión nacional destructora del Estado en tiempo récord, y a nivel local la retención de un Gobierno provincial que el peronismo recuperó en 1999 de la mano de José Manuel de la Sota, y Juan Schiaretti.
Sendos homenajes al ex gobernador fallecido en un accidente vial cerca de Alta Gracia hace exactamente ocho años se realizaron en Buenos Aires y Córdoba, bajo la organización de sus hijas Candelaria y Natalia. Periodista una, diputada nacional la otra, tuvieron ambas la virtud de congregar a figuras de relevancia alrededor de uno de los padres del “cordobesismo”, que en su última etapa había tendido puentes con el kirchnerismo. El primero de los encuentros sentó en la fila principal nada menos que a Juan Schiaretti y Martín Llaryora con el renovador Sergio Massa, aliado de la Sota en una alianza efímera de 2015. El kicillofista Carli Bianco fue otra de las presencias destacadas en la reunión del hotel Savoy, donde la comentada ausencia de Natalia De la Sota fue justificada en “razones de agenda”.
Una semana después, este martes 15, la exacta fecha del deceso del ex gobernador se conmemoró en una misa oficiada en la parroquia San Cayetano, del populoso barrio Altamira. La organizadora fue esta vez Natalia, y la presencia destacada fue la del gobernador Martín Llaryora, quien en redes señaló que “José Manuel #DeLaSota solía decir que el país necesita dirigentes que dejen de cavar trincheras y se ocupen en construir puentes. Una frase que hoy mantiene toda su vigencia”. “El mejor homenaje a su memoria es seguir haciendo para el crecimiento de nuestra provincia”, completó.
La presencia del gobernador no pasó para nada desapercibida en los corrillos políticos, toda vez que la actual diputada nacional mantiene un distanciamiento público y notorio con la cúpula del PJ cordobés. Ante un cordobesismo que lleva casi tres años haciendo seguidismo de Milei, aunque la coyuntura obligará a diferenciarse, la hija política de ese proceso eligió diferenciarse, con votos propios y posturas críticas a la gestión nacional.
En la misa de barrio Altamira fue notoria también la presencia de segundas líneas del Ejecutivo municipal, una gestión cuestionada que intenta levantar cabeza en el final del mandato. Pero el dato político estaba -también- en otro lado: mientras se desarrollaba el encuentro ecuménico en la Córdoba de la periferia, el intendente Daniel Passerini participaba de un congreso de juventudes junto al gobernador Axel Kicillof. Allí el jefe comunal hizo una defensa del municipalismo y sentenció que las políticas de Milei “nos maltratan a todos por igual”. Un guiño a la aspiración presidencial de Kicillof, ante 500 jóvenes provenientes de 20 provincias argentinas.
Habrá que ver si estos gestos se traducen en estrategias concretas de cara a las batallas de 2027. El cordobesismo llega a esta previa con el desgaste propio de los 27 años recorridos, aunque la apuesta es al recambio generacional y al establecimiento de alianzas que den mayor sustento a una propuesta electoral que seduzca al electorado. Aunque siempre fue frentista, el PJ local sabe que sólo tendiendo puentes con otros sectores garantiza su prioridad política: retener la Provincia. Ya lo hizo en 2023 y a dos bandas, con sectores radicales, del PRO y del progresismo. Y ganó por poco. Habrá que ver si cuatro años más tarde no solo refuerza esas alianzas sino que además incorpora a sectores sociales, de lo más castigados por la política pública nacional. Y cómo juega a nivel nacional: Córdoba no es cualquier provincia, representa el 8,67% del electorado y puede ser clave en un frente antiMilei que ponga freno al desguace total.
Si la extinta alianza Massa-De la Sota se dio en llamar Unidos por una Nueva Argentina, las tres imágenes pre electorales podrían ser gestos de unión de un frente antiMilei, que ponga freno al desguace total.
Fuente Tiempo Argentino
