El turismo es uno de los sectores que mejor permite leer la situación de un país. Su transversalidad económica, cultural y social, y el hecho de que el ocio sea uno de los primeros gastos que las familias resignan cuando el bolsillo se ajusta, hacen que la llamada “industria sin chimeneas” funcione como un termómetro de la realidad.
Propietarios de pequeños y medianos establecimientos turísticos de distintos puntos del país coinciden en que la situación que atraviesa el sector es crítica. Muchos recuerdan haber logrado sobrellevar la pandemia, en buena medida gracias a las políticas de asistencia implementadas por el Estado nacional, pero también por el enorme repunte que significó para el sector la temporada 2022. Ahora, explican, están completamente solos.
Gonzalo Rossi es propietario del complejo “Pura Vida”, en Chapadmalal. Adquirió el terreno en 2011, después de recorrer Argentina y Brasil, entre otros destinos. Primero construyó su casa y, con el tiempo, fue levantando el emprendimiento turístico que hoy incluye hospedaje, spa rural, restaurante y traslados.
“El turismo está pasando por una situación muy delicada. Cada vez viene menos gente, sobre todo en temporada baja. Tuvimos que implementar algunas estrategias para salvar los costos del invierno, como alquilar de forma permanente una de las cabañas para saldar los costos fijos”, cuenta. La caída de la actividad también lo obligó a buscar otros ingresos. Gracias a sus conocimientos de carpintería y construcción, comenzó a trabajar en distintas obras de la zona.

Victoria Bell es propietaria de Zona Glamping, un emprendimiento turístico en El Doradillo, Puerto Madryn, que también cuenta con un bar de tapas. Durante 19 años, además, tuvo junto a sus hijos un puesto de licuados y waffles en Madryn, que debieron cerrar hace poco más de dos años frente a la abrupta caída del consumo: “El efecto Milei fue terrible para mí. Pasamos de vender 6000 licuados a 1000 por verano. A partir de 2024, el hospedaje pasó de un 70% de ocupación a un 0%”. Victoria se dedica actualmente a la fabricación de medicina natural con plantas y participa de una feria de productores locales, actividades que hoy funcionan como sostén económico. El bar abre únicamente con reservas: “No hay margen para invertir sin tener por seguro que va a ir gente. Yo pasé de tener una muy buena economía y poder ahorrar mucha plata trabajando fuerte las dos temporadas de Madryn, que son el verano y la temporada de ballenas, a esta situación”.
Elizabeth Ramos vive en Villa Tacú, Zonda, una zona rural de la precordillera sanjuanina. Ella y su marido fueron parte de las primeras familias que llegaron al lugar, inicialmente como propietarios de una casa de fin de semana. En 2011 decidieron construir cabañas y convertirlas en “Eco Posada Zonda Viejo”, en el que también participaron sus hijos. “Desde 2011 hasta hace dos años trabajamos muy bien. En 2023 comenzó a decaer abruptamente”, relata Elizabeth.
Una parte importante de sus huéspedes llegaba desde otras provincias o por competencias deportivas. San Juan se había consolidado como sede de carreras de autos y motos, triatlones y otros eventos nacionales e internacionales, que generaban una demanda que incluso superaba la capacidad de alojamiento. Elizabeth destaca el apoyo estatal durante la pandemia y el movimiento posterior a la reapertura, al que se sumó el programa PreViaje. La temporada 2022 fue, para ella, la mejor en años, al punto de evaluar la construcción de nuevas cabañas.
Hoy, en cambio, continúa atendiendo personalmente el hospedaje, pero ya no puede contratar trabajadores para mantener las piletas y el parque ni pagar a quien administraba las redes sociales. Y debió reducir las tarifas para intentar sostener la demanda.

“Esto no solo afecta mis ingresos, sino también los puestos de trabajo y servicios indirectos que generaba el establecimiento”, explica.
En Córdoba, la crisis también empieza a traducirse en decisiones que hasta hace pocos años parecían impensadas. Andrés es propietario desde hace 20 años de Rancho Paradise, un hospedaje ubicado en el Valle de Traslasierra. Este año, por primera vez desde que comenzó con la actividad, decidió cerrarlo durante la temporada baja, entre marzo y octubre.
Andrés suma otros factores: el incremento de la presión fiscal y la falta de políticas destinadas a fortalecer el turismo: “Presión fiscal municipal y provincial delirante. Poco profesionalismo en las oficinas de turismo de la zona. Cero decisión política de los municipios por desarrollar el turismo y una política económica nacional que no ayuda al desarrollo del turismo”. A partir de la primavera se agrega otro más profundo: El Niño. Este fin de semana largo lo sufre Entre Ríos, con Concordia inundada, y en Misiones las cataratas ya tienen a La Garganta del Diablo cerrada de manera preventiva por la crecida. Una multiplicación de las lluvias pueden generar consecuencias profundas en el turismo interno, especialmente hoy que los viajes se planifican de pocos días y con poca antelación.

Rodolfo Fernando Saguier es licenciado en Turismo, propietario de las Cabañas Altos de Artalaz y Hostería Costa Norte, en Colón, Entre Ríos. En agosto, diputados de la oposición presentaron un proyecto para declarar por 18 meses la Emergencia del Sector Turístico en toda la provincia, frente a los planteos de los prestadores por la caída del consumo.
Rodolfo llegó a Colón después de la crisis de 2001, como tantos otros que dejaron Buenos Aires en busca de un nuevo comienzo: “A partir de 2003, mediante un enorme fomento al turismo interno, crecieron muchísimos destinos que antes ni siquiera existían para el turismo. Esas economías regionales comenzaron a moverse, porque el turismo mueve un montón de cosas”.
Hoy observa un escenario muy diferente: “Tenemos unos costos fijos altísimos. Subió la luz, el gas, los insumos y las tarifas no las podés subir porque no alquilás. Es un combo explosivo”. En Colón, además, la demanda tiene un límite marcado por el perfil económico del destino: “Nuestro público siempre fue de clase media, trabajadores, muchos taxistas, docentes, todo ese sector que hoy no llega a fin de mes y mucho menos puede salir de vacaciones. Lo que antes destinaban para salir, hoy lo usan para pagar la luz, el gas y comprar alimentos”.
Entre sus dos hospedajes, Rodolfo genera diez puestos de trabajo que aún sostiene con mucho esfuerzo. También compara la situación actual con la pandemia. “Tenías cosas que ahora no tenés: líneas de crédito a tasa cero, algunos créditos no reembolsables y, además, al no poder abrir no tenías gastos. Hoy uno continúa abriendo porque espera que llegue alguna reserva para poder pagar los costos, pero no hay apoyo del Estado de ningún tipo”, lamenta.
La subsecretaria de Turismo bonaerense, Soledad Martínez, menciona ayudas en la Provincia al sector, como líneas crediticias, promoción del turismo de cercanía y articulación con el sector privado y los municipios. Sin embargo, advierte que la crisis nacional fija límites severos: “No estamos ante una simple fluctuación o caída estacional de la demanda, el riesgo real es un deterioro estructural del tejido socioeconómico en los municipios que dependen del turismo. Si el rumbo macroeconómico no contempla la protección del consumo interno y las economías regionales, el resultado no será un mal año turístico, sino la destrucción de la capacidad productiva y comercial en el interior”.

Chapadmalal: Nación quiere venderlo, PBA quiere recuperarlo
Uno de los emblemas del turismo social fue históricamente Chapadmalal. Erigido en la década de 1940 e impulsado por la Fundación Eva Perón, nació como el testimonio arquitectónico de un derecho conquistado: el acceso de los trabajadores al descanso, el mar y la dignidad.
Hoy, mientras el Gobierno nacional busca transferirlo a manos privadas, el complejo permanece en estado de abandono y sus trabajadores, sin funciones. Frente a este escenario, el Senado de la Provincia de Buenos Aires aprobó por mayoría el proyecto presentado por la senadora Fernanda Raverta para recuperarlo y garantizar que vuelva a cumplir una función social. La iniciativa, busca preservar su destino social.
El proyecto busca que la Provincia pueda intervenir en el destino del complejo para preservar su finalidad social y garantizar que continúe siendo un lugar donde argentinos y argentinas puedan ejercer su derecho al descanso y acceder a un destino que, de otro modo, para muchos quedaría fuera de sus posibilidades.
“Acá hay una discusión: sin oportunidades no hay libertad. Y esto es lo que viene a generar y generó durante muchos años: que muchos y muchas puedan acceder a algo que no estaba dentro de sus posibilidades”, reflexiona Federico Fagioli, presidente de la Comisión de Hacienda.
Luis Caputo y Daniel Scioli ya anunciaron la intención de que la AABE venda los predios históricos. En un contexto político y económico en el que los sectores populares pierden diariamente derechos, el del descanso fue uno de los primeros en desaparecer.
En ese sentido, el senador provincial agrega: “Estas políticas generan que todos tengan la oportunidad de, por lo menos, conocer el mar. Si Milei va a seguir trabajando para destruir los derechos de los trabajadores, la Provincia de Buenos Aires va a trabajar para ponerle un freno. Queremos que Chapadmalal siga existiendo y siga siendo una posibilidad para que los bonaerenses conozcan el mar”.

Un finde largo con sensaciones dispares
En plena recesión los destinos que se salvan en un nuevo fin de semana largo son los establecidos en el imaginario colectivo. Tandil y CABA anunciaron reservas que rondan el 80%, aunque las lluvias prevén una merma de ese número. Otros como los del litoral, mesopotamia y provincias menos instaladas arañan el 40, 50 o 60%, en el mejor de los casos.
El antecedente más cercano y certero fueron las vacaciones de invierno. El balance del receso de mitad de año fue dispar a lo largo del país, entre la nieve tardía en las zonas de montañas y el efecto Mundial, que demoraron el inicio de las vacaciones de invierno: 4,6 millones de turistas viajaron por el país con una estancia promedio de cuatro días, y gastaron $2,12 billones, por debajo de la inflación: a precios reales resultó un 5,6% inferior al año anterior.
La cifra surgió del relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Más allá de la ocupación hotelera lo que está cambiando es el modo en que se viaja. La mayoría de las personas opta por pocos días, menor gasto y escapadas cercanas, lo que influye en que destinos como Mar del Plata y Córdoba sigan encabezando las bísquedas de aquellos turistas que se animan a salir en medio de este contexto.
Fuente Tiempo Argentino







