“El Papa se va a encontrar con un país muy empobrecido, por más que el Presidente diga lo contrario”, advirtió el sacerdote Pablo Molero, referente de las organizaciones de personas con discapacidad, al describir la situación social argentina. En diálogo con la prensa, cuestionó el diagnóstico del Gobierno y puso el foco en las dificultades para acceder a medicamentos, sostener tratamientos y garantizar las prestaciones.
Estas declaraciones llegan después de que Diputados aprobara un proyecto para establecer un régimen permanente para el sector, una iniciativa que ahora deberá tratar el Senado. La iniciativa para contó con 237 votos afirmativos, nueve negativos y cuatro abstenciones. Incorporó modificaciones reclamadas por las organizaciones del sector, aunque persisten las dudas sobre los recursos para sostener las prestaciones.
“La emergencia no está superada”, advirtió Molero, quien además de ser sacerdote preside el Foro Permanente para la Promoción y la Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Al ser consultado por Infobae, valoró los cambios introducidos durante la negociación parlamentaria, pero señaló que el reconocimiento de derechos debe traducirse en respuestas concretas para las personas y sus familias.
El proyecto busca reemplazar la emergencia en discapacidad por un régimen permanente. El texto aprobado contempla la continuidad de las pensiones no contributivas, la compatibilidad del beneficio con determinados ingresos laborales, la actualización de los aranceles de las prestaciones y la cobertura de Incluir Salud. También establece mecanismos para regularizar deudas con prestadores.
La iniciativa se discutió en medio de los cuestionamientos al Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno, que incluía modificaciones que podían afectar al sector. Durante las negociaciones, el oficialismo aceptó cambios para reunir apoyos y sumar previsiones presupuestarias. Ahora, el Senado deberá definir si convierte el proyecto en ley.
Para Molero, la media sanción representa un avance, pero no resuelve por sí sola la emergencia. “Una cosa es lo que se dice y otra cosa es que estén los recursos”, sostuvo al referirse al financiamiento necesario para garantizar las prestaciones.
El problema alcanza a las instituciones y profesionales que atienden a personas con discapacidad, pero también a las familias que necesitan sostener tratamientos y acceder a medicamentos. Molero cuestionó las dificultades para garantizar la provisión de esos fármacos y advirtió sobre los problemas financieros que atraviesan algunas obras sociales. Además, señaló que hay personas que ni siquiera logran acceder a los servicios que necesitan. “Acá estamos preocupados por un sector que era atendido, pero hay mucha gente sin atender”, afirmó.
El sacerdote también planteó que la discapacidad no puede analizarse únicamente desde las prestaciones económicas. Las barreras de accesibilidad, las dificultades para utilizar el transporte y los obstáculos para acceder a la atención sanitaria condicionan el ejercicio efectivo de derechos.
La pobreza detrás del discurso oficial
Al referirse a la situación social argentina, Molero cuestionó el diagnóstico del Gobierno y sostuvo que las dificultades cotidianas de muchas familias no se corresponden con el discurso presidencial sobre la evolución de la economía. “El Papa se va a encontrar con un país muy empobrecido, por más que el Presidente diga lo contrario”, afirmó, en referencia a la próxima visita de León XIV a la Argentina.
Como ejemplo, mencionó a las familias que viven en zonas vulnerables y continúan expuestas a las inundaciones. Para Molero, las mejoras que puedan mostrar determinados indicadores económicos no necesariamente se traducen en mejores condiciones de vida para toda la población. “Me interesa lo que vive la gente hoy, no lo que el Papa se va a encontrar”, concluyó.
Fuente Tiempo Argentino
