El agua ya entró en las casas y obligó a varias familias a autoevacuarse en el Litoral. Las crecidas de los ríos Uruguay y Paraná encendieron las alarmas en Entre Ríos y Corrientes, donde los operativos de asistencia conviven con la preocupación por nuevas lluvias. El escenario se desarrolla en un contexto de intensificación del fenómeno de El Niño, que anticipa una primavera y un verano con riesgos hidrológicos elevados en distintas regiones del país.
Los reportes publicados entre el domingo y este martes 13 de octubre estiman que más de 400 personas resultaron afectadas por las inundaciones en ambas provincias. La cifra incluye situaciones diferentes y no debe confundirse con la cantidad de evacuados: hubo familias trasladadas por los operativos oficiales y otras que dejaron sus casas por sus propios medios ante el avance del agua.
Uno de los puntos más comprometidos es Concordia, donde el río Uruguay llegó a rondar los 12 metros frente al puerto local. La cota de alerta está establecida en 11 metros y la de evacuación, en 12,50. La cercanía de ese último umbral mantiene en vigilancia a las autoridades, ante la posibilidad de que el agua alcance nuevos sectores habitados.
La situación también es delicada en Paso de los Libres, Corrientes. Allí, 25 personas debieron abandonar sus viviendas y fueron trasladadas al Regimiento de Infantería de Monte 5, donde funciona un centro de evacuación. En otras localidades ribereñas se adoptaron medidas preventivas, con restricciones a la navegación y al tránsito fluvial en algunos pasos fronterizos.

El Paraná también preocupa
La atención no está puesta únicamente en el río Uruguay. El Paraná también se encuentra bajo seguimiento por el aumento de los caudales que llegan desde las cuencas superiores, en un escenario marcado por las lluvias recientes y las descargas de centrales hidroeléctricas aguas arriba.
Las autoridades siguen la evolución de los niveles de agua y los aportes que ingresan al sistema. La preocupación es que nuevas precipitaciones prolonguen las crecidas y agraven las dificultades en localidades ribereñas, caminos y áreas productivas.
En Misiones, la crecida del río Iguazú llegó a superar los 12.000 metros cúbicos por segundo. El volumen de agua obligó a restringir preventivamente el acceso a los sectores de uso público del Parque Nacional Iguazú durante el lunes 12. Tras el descenso paulatino del caudal, las autoridades dispusieron la reapertura para este martes.
El episodio mostró la velocidad con la que puede cambiar la situación hidrológica: el cierre turístico fue una medida preventiva para reducir riesgos ante la fuerza de la corriente, no una señal de que el fenómeno haya terminado.

Un pronóstico que mantiene la alerta
El cuadro se produce mientras los organismos internacionales anticipan un episodio fuerte de El Niño. En su actualización del 8 de octubre, el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos estimó en un 83% la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad histórica durante el trimestre octubre-diciembre.
En la Argentina, los pronósticos estacionales señalan mayores probabilidades de precipitaciones superiores a lo normal en sectores del Litoral y otras regiones del centro del país. Sin embargo, el fenómeno no produce los mismos efectos en todas las cuencas ni permite anticipar por sí solo dónde se producirán nuevas inundaciones.
La evolución dependerá de las lluvias efectivas, los niveles de los ríos, la saturación de los suelos y la capacidad de las obras de drenaje y defensa para responder al exceso de agua.
Con familias evacuadas y varios cursos de agua bajo vigilancia, el desafío inmediato es sostener la asistencia y anticipar nuevos desplazamientos de población si los niveles continúan subiendo. El pronóstico climático aporta una señal de alerta para los próximos meses; las crecidas que ya afectan al Litoral muestran que la respuesta no puede quedar limitada a las previsiones estacionales.
Fuente Tiempo Argentino







